Zaqueo Báez: “Debemos luchar aquí dentro”

En horas de la tarde de este lunes fueron liberados los tres activistas que se acercaron al papa Francisco en la Plaza de la Revolución de La Habana, el pasado 20 de septiembre. Las autoridades informaron a los opositores, Zaqueo Báez e Ismael Bonet de la Unión Patriótica de Cuba y la Dama de Blanco María Josefa Acón, que enfrentarán un juicio por los supuestos delitos de desorden público, desacato y resistencia.

En conversación con 14ymedio, Zaqueo Báez comentó que después de casi 50 días en prisión se sentía "débil y cansado, pero listo para seguir luchando por la democracia en Cuba". Al indagar sobre la forma en que esperará el juicio, enfatizó que fueron advertidos por la policía de que debían mantenerse "de la casa al trabajo y del trabajo a la casa".

"Lo que más quiero hacer, es seguir en la oposición contra la dictadura", dice el activista. "Así será como cumpliré esas instrucciones, de la casa a la calle a hacer oposición y de ahí, si tengo suerte y no me vuelven a detener, regresaré a mi casa", asegura.

Apenas dos horas después de ser excarcelado, Báez aclaró que aún no le han anunciado una fecha para presentarse ante el tribunal. El opositor confía en que "no podrán pedirnos la condena máxima" porque "ninguno de los tres tenemos antecedentes penales".

"Me hubiera encantado llegar a un micrófono y exigirle a los hermanos Castro que le pidieran perdón a su pueblo"

A quienes cuestionan su proceder ante un jefe de Estado, el activista responde con firmeza que no se siente inconforme: "Creo que pudimos hacer un poco más, como sacar un cartel que pidiera libertad para los presos políticos, por ejemplo". Sin embargo, apunta que "ante un evento de esa naturaleza preferimos ser moderados y pacíficos para que los activistas de derechos humanos no seamos confundidos con personas agresivas, que quieren hacerle daño al papa".

"No somos terroristas ni queremos parecerlo", apunta Báez a pocas horas de haber sido excarcelado y, aún con la zozobra por los días de encierro en la unidad policial conocida como 100 y Aldabó, en La Habana. "Me hubiera encantado llegar a un micrófono y exigirle a los hermanos Castro que le pidieran perdón a su pueblo", pero reconoce que "eso sería pensar como en una película de Hollywood".

A la pregunta sobre sus planes futuros, apuesta por prepararse "mejor y dejar claro que no [tiene] la intención de salir de Cuba como refugiado político". Una afirmación que de inmediato matiza con: "Tal vez salir a un curso o algo parecido, pero creo que debemos seguir luchando aquí dentro".

A pesar de los rigores de la prisión, cree que "hay que agotar todas las herramientas pacíficas para cambiar a Cuba".

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