¿Votar el Código de las Familias?

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Mario Luis Reyes Ese Código reconoce derechos que tenemos y no podemos disfrutar hasta hoy. Eso, para mí, es más que suficiente

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Si están llevando a votación el Código de las Familias, ¿por qué no llevar a votación elecciones libres pluripartidistas?

El Gobierno se enfrenta la votación más reñida de su historia. (Granma)
El Gobierno se enfrenta la votación más reñida de su historia. (Granma)

El Gobierno cubano ha convocado a la población a votar sí en el referendo del Código de las Familias que se celebra este domingo. Lejos de la opinión monolítica que se ha impuesto en el discurso oficial –y está por verse si en el íntimo–, la votación es como una matrioska para quienes están fuera del redil institucional. El pluralismo, rico en matices, y diverso, está inmerso en pleno debate. ¿Ir a votar o no? Y, en ese caso, ¿dar un sí o un no?

El político y catedrático español de Derecho Constitucional Diego López Garrido advertía hace años de los riesgos que entrañan algunos referendos: "La gente, muchas veces, no responde a la pregunta en cuestión, sino a quién la hace o cómo la hace", comentaba sobre la pertinencia de este tipo de votaciones. El experto coincidía con la opinión de muchos politólogos que señalan los peligros de que las minorías queden desprotegidas por esta cuestión. "Los temas que atañen a derechos individuales o derechos que afecten a una minoría se legislan, pero nunca se deciden con una consulta popular", sentenció.

"Ni la abolición de la esclavitud ni el voto de la mujer ni el uso de servicios públicos sin discriminación de raza, para poner solo tres ejemplos, han tenido que esperar a que sean aprobados en las urnas"

En esta senda se han manifestado algunos cubanos, como el periodista Reinaldo Escobar desde este diario. "Los derechos, por mucho tiempo que hayan estado vulnerados, no debieran someterse a referendo. Ni la abolición de la esclavitud ni el voto de la mujer ni el uso de servicios públicos sin discriminación de raza, para poner solo tres ejemplos, han tenido que esperar a que sean aprobados en las urnas".

En un sentido similar, aunque con más claridad a favor de la abstención, se expresaba este martes el artista cubano y coautor de la popular canción Patria y Vida Yotuel Romero. "Si no puedes elegir tu presidente, ¿cómo exponer a tus hijos a un Código de Familia que eligió alguien por el cual tú no votaste? Si están llevando a votación el Código de las Familias, ¿por qué no llevar a votación elecciones libres pluripartidistas?", dijo en sus redes sociales.

Desde la organización DemoAmlat, que ha promovido el voto de la diáspora –privada de este derecho pese a conservar a perpetuidad impuesta la ciudadanía cubana– a través de una plataforma de votación electrónica, no dudan en calificar de pinkwashing (lavado de imagen) la operación de un referendo del Código de las Familias "tras décadas de represión y trabajo forzado como política de Estado contra la comunidad LGBTIQ+".

"Si el proyecto significa una ampliación de los derechos, y no hay ninguna disposición que obligue a un régimen totalitario como el cubano a consultar a la ciudadanía, ¿por qué someterlo a referendo?", se pregunta esta institución.

El dramaturgo Yunior García Aguilera también ha manifestado sin ambages su opinión contraria a someter a consulta una cuestión como esta mientras el resto se impone desde la dirección del Partido Comunista. "Lo bochornoso aquí es tener que someter a referéndum el sentido común, después de que nos empalaran el peor Código Penal del continente, sin consultar con nadie". Sin embargo, también señala que el rechazo a la dictadura no significa "poner en pausa los derechos de nadie".

"Entiendo que el rechazo a la dictadura provoque que muchas personas, por pura reacción, deseen votar no para que el régimen sufra una 'derrota' simbólica, pero si sale el 'no' los más derrotados seremos nosotros mismos"

Entre quienes consideran que votar y hacerlo en sentido positivo es el menor de los males en este contexto está el periodista independiente Mario Luis Reyes. "Ese Código reconoce derechos que los cubanos tenemos y no podemos disfrutar hasta hoy. Eso, para mi, es más que suficiente", reconoce con tristeza, y añade: "Entiendo que el rechazo a la dictadura provoque que muchas personas, por pura reacción, deseen votar no para que el régimen sufra una 'derrota' simbólica, pero si sale el 'no' los más derrotados seremos nosotros mismos".

También desde el activismo, Manuel de la Cruz, miembro del Movimiento San Isidro y ex preso político, promueve el voto positivo y pide a quienes opinan distinto que abstenerse o rechazar el Código de las Familias no va a traer ninguna mejora democrática. "A la gente que votará No para que no le quiten los hijos, vayan ideando una estrategia que incluya algo más que dar su No, porque si nos quedamos con el código antiguo, bajo ese también le van a poder quitar los hijos", expone.

Pocas sorpresas en el ámbito religioso, donde la apertura del matrimonio, la autodeterminación de género o los vientres de alquiler bastan para levantar ampollas. El clero se ha manifestado en todos los países del mundo en que se han aprobado normas similares y ha alzado la voz con todos los medios a su alcance, logrando movilizar a muchos desde los templos. Aunque su margen de maniobra en Cuba es más limitado, tampoco han tenido problemas para hacer circular su apuesta clara por el voto, pero en sentido negativo. "Vemos con desilusión que éstas y otras propuestas que resultaron notoriamente cuestionadas por parte de la sociedad, siguen intactas en el Código que se presenta ahora a referendo", han dicho los obispos cubanos en una declaración institucional.

Lejos de las voces del Gobierno o de comunicadores e intelectuales con mayor capacidad de alzar su mensaje, la opinión popular está más dividida que nunca, no teme expresar el sentido de su voto, incluso si no es el promovido por el oficialismo, y el Gobierno podría ver peligrar su estrategia de cierre de filas.

El texto también aborda desde el fin del matrimonio infantil a los cuidados de los mayores o la atención a la infancia, el derecho a un régimen económico a elegir en el matrimonio o el combate a la violencia en el seno de la familia

El contenido del Código de las Familias es prolijo y extenso. Aborda algunos de los temas que más polémica han generado, desde el traído y llevado matrimonio igualitario y la adopción por parte de personas del mismo sexo, la "gestación solidaria", o la patria potestad, a otros menos comentados que podrían conllevar, aplicados con garantías, importantes mejoras: desde el fin del matrimonio infantil a los cuidados de los mayores o la atención a la infancia, el derecho a un régimen económico a elegir en el matrimonio o el combate a la violencia en el seno de la familia.

En estas últimas cuestiones, organizaciones muy diversas se muestran de acuerdo, desde la Iglesia a YoSíTeCreo en Cuba coinciden en que ya se llega tarde a la asunción de derechos más que consolidados en muchos puntos del planeta y que pueden descarrilar por quedar recogidos en el mismo corpus legal que otros asuntos que generan un notable disenso, además del voto de castigo al régimen o la alta abstención predecible como método de protesta.

A cuatro días del referendo, el Gobierno se enfrenta a la primera elección que puede perder pero, como señalan algunos analistas, hasta en eso se ha garantizado un "seguro de vida". Bastará con decir que ganaron ideas reaccionarias, conservadoras y contrarrevolucionarias. Aunque eso le suponga admitir que su poder de convocatoria ha disminuido.

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