Desaparición de migrantes, un asunto poco visible que pide más coordinación

La desaparición de migrantes es un problema poco visible que requiere estrechar la coordinación entre los Estados

Migrantes cruzan la frontera de Guatemala con México. (EFE)
Cuando un migrante desaparece o muere en la peligrosa ruta migratoria de Centroamérica su búsqueda o identificación "no es tán importante" para las autoridades. (EFE)

(EFE).- La desaparición de migrantes es un problema poco visible para muchos en el Triángulo Norte de Centroamérica, que requiere estrechar la coordinación entre los Estados para unificar una base de datos y así aliviar el doloroso ciclo que padecen muchas familias.

Con ocasión del Día Internacional del Detenido-Desaparecido, el experto del Comité Internacional de la Cruz Roja para México, Centroamérica y Cuba, Olivier Dubois, dijo a Efe que la desaparición de migrantes es un fenómeno "no tan visible" porque "lo que (le) importa a los Estados es el control migratorio".

Señaló que cuando un migrante del Triángulo Norte -que conforman Honduras, El Salvador y Guatemala-, desaparece o muere en la peligrosa ruta migratoria hacia EE UU no representa "un problema de seguridad ni de control migratorio" para los Estados, por lo que su búsqueda o identificación "no es tán importante".

Dijo desconocer el número exacto de centroamericanos desaparecidos porque "no hay registros confiables", pero se estima que suman unos 6.000 en los últimos 15 años.

La violencia que experimentan los centroamericanos les obliga a abandonar sus países y esta se repite en las naciones de tránsito y destino, donde son violentados por traficantes de personas

Dubois, de nacionalidad suiza, considera necesario que los países de origen, tránsito y destino de los migrantes hagan esfuerzos para "unificar" los reportes de personas desaparecidas y fallecidas y así "conocer el tamaño del problema".

La unión de esos reportes "parece fácil, pero no lo es" debido a que "cada país tiene sistemas de actuación forense y criminal con un enfoque doméstico" que no son "compatibles" con otras naciones, señaló.

Según el experto, la violencia que experimentan los centroamericanos les obliga a abandonar sus países y esta se repite en las naciones de tránsito y destino, donde son violentados por traficantes de personas, conocidos como "coyotes".

Ante ello, propone crear una base de datos de personas desaparecidas en la frontera con el fin de hacer entender "las consecuencias" que tienen las políticas fronterizas en las familias de los migrantes.

Además, pide que los Estados reconozcan "como víctimas" a las familias de los migrantes desaparecidos y les apoyen en sus necesidades, pues el hecho de no saber sobre el paradero de sus parientes impacta en su salud y su economía.

Familiares de hondureños que desaparecieron o murieron al intentar cruzar la frontera entre México y Estados piden ayuda a organizaciones y a los Estados para investigar y esclarecer el paradero de sus parientes.

"Volverlo a ver es mi esperanza. Si yo tuviera alas para poder ir a buscarlo iría, pero como no las tengo, acá me quedo pidiéndole a Dios consolación y que me dé la fortaleza para seguir adelante", dijo a Efe Mary Martínez, de 52 años.

Familiares de hondureños que desaparecieron o murieron al intentar cruzar la frontera entre México y Estados piden ayuda a organizaciones y a los Estados para investigar y esclarecer el paradero de sus parientes

Martínez busca desde marzo de 2013 a su hijo, Marco Amador, quien desapareció cuando intentaba cruzar la frontera para buscar "nuevos horizontes" para su familia en Honduras, donde le espera su esposa y una hija de 9 años.

El drama y el dolor de Martínez es el mismo de Priscila Rodríguez, quien desde 2008 busca a su hija Yesenia Gaitán, desaparecida también en la búsqueda del "sueño americano".

En declaraciones a Acan-Efe, Rodríguez le pidió a Dios que le de "paz en el corazón" y "fortaleza" para seguir buscando a su hija que a los 18 años decidió aventurarse por esa ruta que representa la vida o la muerte para muchos migrantes.

"Me he refugiado en la iglesia, en las cosas de Dios para calmar este dolor (porque) no tengo noticias de ella", subrayó.

Sus historias son parecidas a las de miles de centroamericanos que abandonan sus países y emprenden la ruta migratoria, que muchas veces la recorren a través del tren de carga conocido como La Bestia, que recorre México de sur a norte, en busca de una vida mejor embarcándose en un viaje que no les asegura el éxito, pues aunque lleguen a EE UU corren el riesgo de ser deportados.

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