"Esto no es la Guerra Fría", según el traductor de Gorbachov

Pável Palazhchenko, experto en desarme, ahora apela a la 'realpolitik' para rebajar la creciente hostilidad entre el Kremlin y las diplomacias occidentales

El hombre que participó en las cumbres con Ronald Reagan, Margaret Thatcher o Helmut Kohl admite que Rusia tiene “difíciles relaciones con la mayoría de las antiguas repúblicas soviéticas y una complicada relación con EE UU”.  (EFE)
El hombre que participó en las cumbres con Ronald Reagan, Margaret Thatcher o Helmut Kohl admite que Rusia tiene “difíciles relaciones con la mayoría de las antiguas repúblicas soviéticas y una complicada relación con EE UU”. (EFE)

(EFE).- "Esto no es la Guerra Fría", aseguró a Efe sobre las actuales tensiones entre Rusia y Occidente Pável Palazhchenko, quien vivió en primera línea entre 1985 y 1991 como traductor del último dirigente soviético, Mijaíl Gorbachov, el fin del antagonismo entre la URSS y EE UU.

"Esto no es la Guerra Fría que había en los años 70 y 80", comentó desde la casa de campo en la que vive confinado.

Este experto en desarme, que ejerció el papel de taquígrafo del fin de la Guerra Fría, ahora apela a la realpolitik para rebajar la creciente hostilidad entre el Kremlin y las diplomacias occidentales.

El hombre que participó en las cumbres con Ronald Reagan, Margaret Thatcher o Helmut Kohl admite que Rusia tiene "difíciles relaciones con la mayoría de las antiguas repúblicas soviéticas y una complicada relación con EE UU".

También advierte del peligro que representa la actual "tensión militar" entre Rusia y la OTAN, especialmente desde la anexión de Crimea en 2014

También advierte del peligro que representa la actual "tensión militar" entre Rusia y la OTAN, especialmente desde la anexión de Crimea en 2014.

Palazhchenko ve "muy peligrosas" las maniobras en la frontera, la entrada de buques de la Alianza en el Ártico y el mar Negro, el hecho de que aviones espía estadounidenses vuelen continuamente cerca de territorio ruso, al igual que las patrullas de los bombarderos rusos en el Atlántico.

El Pacto de Varsovia desapareció hace 30 años, pero los miembros de la OTAN lo siguen considerando "necesario", así que, opina, lo importante es que la relación entre Rusia y el bloque occidental "no sea hostil".

"Sí, ahora en las relaciones con Occidente hay muchas dificultades pero nadie quiere regresar a la hostilidad de antaño, a la carrera armamentista que había antes de que Gorbachov llegara al poder", afirma. No puede imaginar "ningún escenario" que pueda llevar a una guerra entre rusos y occidentales.

"Algunos dicen que puede estallar un conflicto en el flanco sur, en Ucrania, pero yo no lo veo. Hay que reducir la actividad militar. Si la OTAN se preparara para la guerra (...), pero ahora es evidente que no va a haber un conflicto", subraya.

Un intérprete "debe contenerse, abstraerse y traducir exactamente lo que se ha dicho", insiste. Ese es el mismo consejo que le ofrece a los actuales líderes mundiales.

"No se le puede echar toda la culpa a una de las partes. Ha llegado el momento de hacer una pausa, respirar profundamente y analizar cada uno sus decisiones y comportamientos. Hay que empezar de cero", apunta.

Cree que ambas partes deben "suscribir" un acuerdo tácito para evitar las declaraciones incendiarias como cuando el líder de EE UU, Joe Biden, llamó "asesino" al jefe del Kremlin, Vladímir Putin

Fiel al arte de la diplomacia, cree que uno de los principales causantes de la ruptura entre Moscú y el mundo occidental es la "retórica negativa" que acompaña sus intercambios. "Si logramos reducir el grado de tensión, el nivel de retórica negativa, eso ya sería muy útil", opina.

Cree que ambas partes deben "suscribir" un acuerdo tácito para evitar las declaraciones incendiarias como cuando el líder de EE UU, Joe Biden, llamó "asesino" al jefe del Kremlin, Vladímir Putin.

"Menos es más", propone y considera "agotada" la tendencia a hacer diplomacia en las redes sociales.

Palazhchenko niega que el fin de la Guerra Fría fuera simplemente un "milagro", como lo describen algunos de sus protagonistas en Washington.

"Yo también creo que fue un milagro, pero no fue algo casual. Fue resultado de un trabajo muy serio, resultado de negociaciones muy complicadas, del esfuerzo de ambas partes (...) pero, principalmente, de las iniciativas e insistencia de Gorbachov", insistió.

De hecho, cree que los rusos están comenzando a valorar en su debida medida la política exterior de "Gorbi". "La eliminación de la hostilidad con Occidente, la retirada de las tropas de Afganistán, el proceso de desarme nuclear y la normalización de las relaciones con China", desglosa.

Palazhchenko, que tiene una relación especial con EE UU, se resiste a caracterizar las relaciones entre Moscú y Washington como "exclusivamente negativas".

Lamenta que, como antaño, "sólo haya un terreno donde se puedan lograr acuerdos con EE UU: la reducción de armamento", pero considera que la prolongación del Nuevo START es un "primer paso".

"Mi firme convicción es que se pueden dar otros pasos (...), por ejemplo en materia de defensa antimisiles. Ni Rusia ni EE UU tienen planes para crear sistemas que puedan minar de manera radical la estabilidad estratégica", dijo.

"Se ha consumado una realidad concreta que no va a cambiar a corto plazo. Si el principal principio de la diplomacia es el realismo (...) hay que construir las relaciones partiendo de este hecho"

Recordó que después de la cumbre de Ginebra (1985) Gorbachov y Reagan hicieron una declaración política de que "no habría una guerra nuclear". "Yo creo que los actuales presidentes de Rusia y EE UU deben aspirar a ello, a dar un giro a su relación", señala.

Palazhchenko es consciente de que el detonante de las actuales tensiones son la anexión de Crimea y la guerra en el Donbás, pero cree que "no tiene ningún sentido ahora discutir ese asunto".

"Se ha consumado una realidad concreta que no va a cambiar a corto plazo. Si el principal principio de la diplomacia es el realismo (...) hay que construir las relaciones partiendo de este hecho", subrayó.

Igual que Occidente considera que Kosovo es una excepción, "Crimea también es un caso único" y lo mismo se puede decir del Donbás.

"No hay Guerra Fría, por ahora. Espero que no se repita, pero el peligro existe", sentenció.

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