Reino Unido convoca al embajador chino por el arresto de un periodista de la BBC

Pekín fortalece la seguridad tras las protestas contra el "cero covid"

Internautas chinos arremeten contra el negocio de las PCR en el país

Manifestantes agitan papeles blancos en una protesta en Pekín contra la política "cero covid" tras un incendio en Urumqi que mató a 10 personas. (EFE/EPA/Mark R. Cristino)
Manifestantes agitan papeles blancos en una protesta en Pekín contra la política "cero covid" tras un incendio en Urumqi que mató a 10 personas. (EFE/EPA/Mark R. Cristino)

(EFE).- El ministerio británico de Asuntos Exteriores convocó este martes al embajador chino en Londres, Zheng Zeguang, para expresar la protesta del Gobierno por el arresto y la agresión de un periodista de la cadena BBC mientras cubría las protestas en Shanghái, informaron fuentes oficiales del Reino Unido.

El cámara Edward Lawrence, según la emisora, fue arrestado, esposado, golpeado y pateado por las fuerzas de seguridad de Shanghái durante una protesta por las restricciones impuestas por China para frenar la propagación del covid-19.

En la Cámara de los Comunes, el secretario de Estado de Exteriores, David Rutley, dijo que la detención del periodista es "profundamente inquietante y una situación totalmente inaceptable. Los periodistas deben poder hacer su trabajo sin temor a ser arrestados o intimidados".

"Llamamos al embajador chino a que aclare la naturaleza inaceptable e injustificada de estas acciones, la importancia de la libertad de expresión y exija una explicación completa y exhaustiva", agregó el secretario de Estado.

Sunak señaló que los estrechos lazos económicos con China de la década anterior habían sido "ingenuos", si bien admitió que la importancia que tiene ese país a nivel global no puede ser ignorada

"Reconocemos que las restricciones relacionadas con la covid en China son un desafío para el pueblo chino, e instamos a las autoridades chinas a respetar los derechos de quienes deciden expresar sus puntos de vista sobre la situación", subrayó.

La Foreign Office convocó al embajador chino un día después de que el primer ministro británico, el conservador Rishi Sunak, afirmase en un discurso durante la cena anual en la sede de la City de Londres (centro financiero) que la "era dorada" de las relaciones anglo-chinas ha terminado.

En su discurso ante empresarios y expertos en política exterior, Sunak señaló que los estrechos lazos económicos con China de la década anterior habían sido "ingenuos", si bien admitió que la importancia que tiene ese país a nivel global no puede ser ignorada.

Sunak criticó a las autoridades chinas porque "optaron por tomar medidas enérgicas, incluso agrediendo a un periodista de la BBC".

"Reconocemos que China plantea un desafío a nuestros valores e intereses, un desafío que se agudiza a medida que avanza hacia un autoritarismo aún mayor", dijo el jefe del Gobierno.

La "era dorada" está asociada a los lazos económicos con China que marcaron el Gobierno del conservador David Cameron (2010-2016), pero esos vínculos se han deteriorado en años recientes. Sunak puntualizó, no obstante, que el Reino Unido sabe de la importancia de China para la estabilidad económica mundial y las cuestiones relacionadas con la emergencia climática.

Así, el primer ministro subrayó que su país trabajará con aliados –entre ellos EE UU, Canadá, Australia y Japón– para "gestionar esta competencia", incluso con "diplomacia y compromiso".

Tras la detención del periodista, la BBC expresó su preocupación por el trato recibido por Lawrence en Shanghái y precisó que estuvo retenido varias horas antes de ser liberado.

"Durante su detención fue golpeado y pateado por la policía. Esto sucedió mientras trabajaba como periodista acreditado. Es muy preocupante que uno de nuestros periodistas haya sido atacado de esta manera en el ejercicio de sus funciones", añadió la BBC.

Las autoridades reaccionaron a la inédita protesta que reunió a centenares de personas aumentando anoche el despliegue policial y vallando áreas de la capital china con la intención de impedir las marchas

Las grandes ciudades chinas amanecieron este martes en aparente calma después de que en urbes como Pekín se levantaran fuertes medidas de seguridad tras las protestas del pasado fin de semana contra la política oficial de "cero covid".

Las autoridades reaccionaron a la inédita protesta que reunió a centenares de personas aumentando anoche el despliegue policial y vallando áreas de la capital china con la intención de impedir que las marchas se repitan.

En redes sociales como Twitter, prohibida en el país asiático, algunos internautas aseguran que la policía ha estado revisando los teléfonos de los transeúntes para tomar nota de sus identidades en caso de que utilicen aplicaciones vetadas como ésa o como Telegram, a las que algunos usuarios culpan de estar detrás de las protestas.

Sin embargo, videos de las protestas del domingo muestran cómo algunos de los manifestantes desafían la teoría de que "fuerzas del exterior" tengan algo que ver con las convocatorias, y aseguran que estaban allí por su propia voluntad.

Algunos internautas publicaron artículos en WeChat que únicamente se componían de palabras como "bien", "sí" o "de acuerdo", en protesta por la eliminación sistemática de contenidos críticos

Los manifestantes no solo están mostrando su descontento con el "cero covid" sino que, en algunas ocasiones, han llegado a reclamar la dimisión del presidente del país, Xi Jinping, alabado en los últimos años por la prensa oficial como principal coordinador de la política antipandémica de China.

Asimismo, en los últimos días, otro de los grandes puntos de fricción ha sido la imperante censura en el país, que excluyó de la lista de tendencias de la red social Weibo –equivalente local de Twitter– la etiqueta en la que se debatía sobre la muerte de 10 personas en un edificio aparentemente confinado en Urumqi (noroeste), el suceso que desató la ola de indignación.

Tras ello, algunos internautas publicaron artículos en WeChat que únicamente se componían de palabras como "bien", "sí" o "de acuerdo", en protesta por la eliminación sistemática de contenidos críticos con el desempeño de las autoridades.

De hecho, uno de los símbolos de las protestas acaecidas en varias de las grandes ciudades del país están siendo los folios en blanco, que representan precisamente el descontento de los ciudadanos por no poder expresar sus opiniones, en este caso mediante pancartas con lemas de apoyo a las víctimas de Urumqi o críticos con las políticas sanitarias del Gobierno.

La polémica por los folios provocó que la importante empresa de papelería M&G tuviese que emitir ayer un comunicado desmintiendo los rumores circulados en redes que apuntaban a que las autoridades le habían prohibido seguir vendiendo papel A4 para tratar de impedir que continuasen las protestas.

Mientras en la prensa oficial se mantiene el silencio sobre las protestas, el influyente y polémico comentarista Hu Xijin, exdirector del diario nacionalista Global Times, sí aludió este martes a ellas, aunque aseguró que "la opinión pública se calmará pronto" tras una posible relajación de las restricciones.

A pesar de que todavía no hay ningún anuncio oficial al respecto, el Consejo de Estado (el Ejecutivo chino) ha convocado una rueda de prensa para la tarde de este martes al respecto de las últimas novedades en la lucha antipandémica.

"China no se va a volver caótica o fuera de control", indicó Hu, quien especificó que la tasa de casos graves es actualmente del 0,025 % en el país y agregó: "La mayoría de chinos ya no tienen miedo de contagiarse"

"China no se va a volver caótica o fuera de control", indicó Hu, quien especificó que la tasa de casos graves es actualmente del 0,025 % en el país y agregó: "La mayoría de chinos ya no tienen miedo de contagiarse. China podría escapar de la sombra de la covid-19 antes de lo que se espera".

En su cuenta de Weibo, Hu se mostró más cauteloso a la hora de expresarse y habló de "los recientes incidentes sensibles", de los que culpó parcialmente a "fuerzas externas", un recurso habitual de las autoridades chinas a la hora de responder a protestas o manifestaciones de descontento ciudadano.

Sin embargo, muchos analistas no creen que China vaya a poner fin al "cero covid" tras las protestas: "Si se abandonan los controles estrictos, se sobrepasaría la capacidad de los hospitales chinos y la tasa de fallecimientos (por covid) sería más alta de lo que los líderes chinos podrían tolerar", indicó la consultora Trivium China.

En opinión de sus expertos, se mantendrán la mayoría de restricciones, pero las protestas sí habrían servido para presionar a los Gobiernos locales y que apliquen las 20 medidas recientemente anunciadas por Pekín para tratar de minimizar el impacto social y económico del "cero covid".

Por su parte, el economista jefe para Asia de la consultora Capital Economics, Mark Williams, cree que la gran pregunta es si las protestas continuarán: "Puede que, tras el fin de semana, haya menos gente dispuesta a salir a las calles. Las áreas donde se produjeron las protestas han sido acordonadas y ha habido algunas detenciones. También ha aumentado la censura en redes sociales. Todo esto podría ser suficiente para que las protestas se diluyan".

Sin embargo, si las manifestaciones continúan, Williams cree que las autoridades podrían optar por una campaña de represión similar a la llevada a cabo en Hong Kong contra las protestas prodemocráticas de 2019, con prohibiciones de reuniones en lugares públicos, detenciones masivas y "medidas legales drásticas contra quienes sean percibidos como instigadores".

El laboratorio Hezi Huaxi de la ciudad de Lanzhou dejó de realizar sus funciones la semana pasada tras vincular por error unos resultados positivos de pruebas PCR a unos ciudadanos que habían dado negativo

Las críticas se multiplicaron este martes en las redes sociales chinas por las irregularidades de una compañía de tecnología genética cuya filial en Gansu (centro) fue suspendida por inconsistencias en los resultados de sus PCR, cuestionando el negocio que hay detrás de esta industria en tiempos de pandemia.

El laboratorio Hezi Huaxi de la ciudad de Lanzhou dejó de realizar sus funciones la semana pasada tras vincular por error unos resultados positivos de pruebas PCR a unos ciudadanos que habían dado negativo y que fueron trasladados a centros de confinamiento.

Las inconsistencias en los resultados de las pruebas pronto pusieron bajo el foco a la empresa de tecnología genética Nucleus Gene, accionista mayoritaria del laboratorio de Lanzhou, cuyas instalaciones de prueba en distintos puntos del gigante asiático se han visto frecuentemente envueltas en controversias.

Tras la noticia, se reportó que la compañía genética de la ciudad de Shenzhen (sur) registró a lo largo de este año 16 empresas especializadas en pruebas de ácido nucleico, según el diario oficialista Global Times.

La gran mayoría de estas filiales locales, ubicadas en ciudades como Pekín, Qingdao (este), Dalian (este) o Haikou (sur), fueron creadas a partir del mes de agosto, lo que suscitó las dudas de muchos internautas sobre las prisas para entrar en la industria de pruebas PCR mostradas por Nucleus Gene.

"Ya basta, la mayoría somos gente común y solo queremos un trabajo estable y una vida libre", haciendo patente el malestar ciudadano por las draconianas medidas contra la pandemia de covid-19

La empresa se precia de ser la firma de pruebas genéticas más grande del país en términos de tamaños de laboratorio y números de licencia.

Además, trascendió que el director ejecutivo de la compañía, Zhang Hezi, tiene participación en otras 20 empresas fundadas en los últimos meses que también realizan pruebas de ácido nucleico, muchas de las cuales fueron multadas por irregularidades en el proceso de obtención de calificaciones médicas pertinentes o directamente cerraron.

Estos datos han provocado que en Weibo -similar a Twitter, censurada en China-, dentro de los 15 temas más destacados de este martes cuatro estén dedicados al "caos" ocasionado por Nucleus Gene, con más de 20 millones de visualizaciones entre todos sus hilos.

"¿Cómo pueden las grandes situaciones relacionadas con la gestión de los medios de vida de las personas convertirse en una herramienta para la riqueza y el poder?", cuestionaba uno de los comentarios más valorados en la red social del gigante asiático.

Otro usuario espetaba: "Ya basta, la mayoría somos gente común y solo queremos un trabajo estable y una vida libre", haciendo patente el malestar ciudadano por las draconianas medidas contra la pandemia de covid-19 que Pekín todavía impone dentro del país, aislado en la práctica del resto del mundo.

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