Plazas vacías por el covid-19 marcan el 41 aniversario de la revolución de Nicaragua

Mientras los sandinistas celebraban, los opositores informaban de al menos una decena de disidentes arrestados desde el pasado día 17

La pareja presidencial apareció con mascarilla este domingo. (Captura)
La pareja presidencial apareció con mascarilla este domingo. (Captura)

(EFE).- Las plazas vacías, a causa de la pandemia de covid-19 marcaron este domingo el aniversario número 41 de la revolución de Nicaragua, que en sus cuatro décadas anteriores fue celebrada con fiestas masivas por el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), con el presidente Daniel Ortega a la cabeza.

Las multitudes sandinistas de años anteriores en esta ocasión se redujeron a unos pocos cientos de personas que se acercaron en sus vehículos a la Plaza de La Fe, en el antiguo centro de Managua, para presenciar un espectáculo de fuegos artificiales, que sustituyeron la presencia de Ortega.

Los sandinistas obedecieron así la orientación de la esposa de Ortega, la vicepresidenta Rosario Murillo, de no ir en masas a la plaza, a celebrar la revolución popular de 1979, que el 19 de julio de ese año derrocó al entonces presidente Anastasio Somoza Debayle, acusado de ser un dictador.

En algunos barrios de Managua, y en ciudades del interior de Nicaragua, pudo observarse caravanas compuestas cada una por varios vehículos, que portaban la bandea rojinegra del FSLN

En algunos barrios de Managua, y en ciudades del interior de Nicaragua, pudo observarse caravanas compuestas cada una por varios vehículos, que portaban la bandea rojinegra del FSLN.

Mientras los sandinistas celebraban, los opositores informaban de al menos una decena de disidentes arrestados desde el pasado día 17, cuando Estados Unidos aplicó sanciones económicas a otro hijo de Ortega, Juan Carlos Ortega Murillo, así como a un supuesto testaferro de la familia presidencial identificado como José Mojica, y dos empresas ligadas al presidente y su esposa.

A pesar de que Murillo anunció hace dos semanas que todas las celebraciones relacionadas con el hecho histórico serían virtuales, esta mañana la Plaza de la Revolución amaneció con arreglos propios de cuando Ortega hace presencia ante sus seguidores.

El arreglo de la Plaza de la Revolución sorprendió, no por una posible comparecencia de Ortega tras casi 40 días ausente, sino por el diseño del escenario, que consistió en un jardín en forma de pentagrama en el centro, con cientos de sillas formando un círculo a su alrededor, similar a un conocido símbolo del ocultismo, también llamado "estrella de cinco puntas".

Las imágenes del escenario, al que no ha tenido acceso la prensa independiente, fueron motivo de debate sobre el bien y el mal en redes sociales, ya que algunos nicaragüenses asocian a Murillo con creencias esotéricas, alimentadas en parte por sus accesorios de vestir, arreglos en su casa, decoración urbana en Managua, y por algunas de sus declaraciones.

Las diferencias entre sandinistas y los llamados ciudadanos "azul y blanco", que consideran a Ortega como un "dictador", también se vieron expresadas en las redes sociales.

A sabiendas de que el sandinismo celebraría la revolución de manera virtual, los disidentes decidieron boicotear la "fiesta" colgando imágenes con la bandera de Nicaragua, y con fotografías de "presos políticos".

Miembros de la opositora Unidad Nacional Azul y Blanco presumieron el "éxito" del boicot, al mostrar cómo la reproducción de etiquetas previstas por la disidencia doblaba, y en algunos casos cuadriplicaba, a las propuestas por el FSLN, en algunos momentos del día.

El descenso de popularidad de Ortega ha sido registrado por diversas encuestas desde que en 2018 una serie de protestas antigubernamentales fueron contenidas con ataques armados

Algunos opositores no se limitaron al mundo virtual, y pintaron calles, postes, o sus casas, con los colores de la bandera de Nicaragua, en símbolo de rebeldía. De manera simultánea, la presencia policial en vías y puntos estratégicos se multiplicó en las principales ciudades del país.

Aunque las celebraciones sandinistas en las plazas fueron suspendidas oficialmente por la pandemia de coronavirus, los opositores insistieron en sus redes sociales que se trató de una estrategia de Ortega para no mostrar una supuesta merma en su popularidad.

El descenso de popularidad de Ortega ha sido registrado por diversas encuestas desde que en 2018 una serie de protestas antigubernamentales fueron contenidas con ataques armados, que dejaron cientos de muertos, presos o desaparecidos, así como decenas de miles en el exilio.

La forma en que el presidente ha manejado la pandemia le trajo nuevos detractores, en su mayoría del gremio médico, y científicos, ya que no estableció restricciones para evitar la propagación del nuevo coronavirus, y promueve aglomeraciones, con base en que busca un "equilibrio" entre la economía y la salud.

Todavía se desconoce si las plazas vacías que hoy marcaron la mayor fiesta sandinista del año, son un efecto de la pandemia que el Gobierno celebró en marzo pasado con la caminata "Amor en tiempos del covid-19", o si evidencian el nuevo contexto político de Nicaragua.


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