Trump eleva la tensión electoral ante un Congreso fracturado por su juicio

El presidente de EE UU homenajea a Guaidó y promete "aplastar la tiranía" de Maduro

Pelosi rompió la copia de la alocución que le había entregado Trump y la rompió en dos a la vista de las cámaras. (EFE/Michael Reynolds)
Pelosi tomó la copia de la alocución que le había entregado Trump y la rompió en dos a la vista de las cámaras. (EFE/Michael Reynolds)

(EFE).- El presidente de EE UU, Donald Trump, aprovechó este martes la fractura que ha generado su juicio político en el Congreso para impulsar su campaña de reelección, con un discurso sobre el Estado de la Unión que fue como un "caramelo" para sus votantes y todo un revulsivo para la oposición demócrata.

En su discurso anual ante los mismos senadores que este miércoles votarán para, a todas luces, absolverle de los cargos políticos que enfrenta por sus presiones a Ucrania, Trump esquivó cualquier mención al impeachment, pero la tensión que ha ocasionado ese proceso de destitución flotó en el aire durante todo el acto.

El ejemplo más gráfico estuvo en su interacción con la presidenta de la Cámara de Representantes, la demócrata Nancy Pelosi, la misma que hace menos de cinco meses decidió investigarle por el caso de Ucrania.

Si en el discurso sobre el Estado de la Unión de 2019, Pelosi llegó a protagonizar un meme por su efusivo aplauso a Trump cuando él pidió más "cooperación" bipartidista, este año fue la frialdad que se demostraron ambos lo que copó los titulares.

Cuando Trump llegó al hemiciclo y le entregó una copia del discurso, Pelosi le tendió la mano, pero el presidente se dio la vuelta sin estrechársela

Cuando Trump llegó al hemiciclo y le entregó una copia del discurso, Pelosi le tendió la mano, pero el presidente se dio la vuelta sin estrechársela, un gesto "vengativo", en palabras de Aaron Kall, un experto en Comunicación Política en la Universidad de Michigan, consultado por Efe.

Pero fue Pelosi quien tuvo la última palabra, y esperó al final del acto para agarrar la copia de la alocución que le había entregado Trump y romperla en dos a la vista de las cámaras, algo que justificó luego ante la prensa al tachar el discurso de "sucio".

El episodio reveló el punto al que ha llegado la polarización en el Congreso en los últimos estertores del juicio político, y dejó claro que, a nueve meses de las elecciones en las que busca su segundo mandato, Trump ha dejado atrás cualquier llamamiento al bipartidismo.

"Buena parte del discurso fue un caramelo para su base de votantes más conservadora, especialmente en el tema de inmigración", dijo Kall, autor de un libro sobre los discursos sobre el Estado de la Unión.

La parte más parecida a un mitin electoral llegó cuando Trump reconoció entre sus invitados al polémico locutor de radio Rush Limbaugh, toda una estrella entre los ultraconservadores del país pero muy criticado por los progresistas debido a sus comentarios racistas.

Con la ayuda de la primera dama, Melania, Trump concedió allí mismo el máximo honor que puede otorgarse a los civiles en EE UU, la Medalla de la Libertad, a Limbaugh, que acaba de anunciar que tiene cáncer de pulmón avanzado.

"El discurso pareció una alocución de campaña desde el inicio", afirmó a Efe una experta en el Gobierno estadounidense de la universidad de Virginia Tech, Karen Hult.

"El discurso pareció una alocución de campaña desde el inicio", afirmó a Efe una experta en el Gobierno estadounidense de la universidad de Virginia Tech, Karen Hult

Incluso su énfasis en la buena salud de la economía, el argumento más potente de la campaña de reelección de Trump, generó abucheos de los demócratas cuando el mandatario alegó que si no hubiera cambiado las políticas de su predecesor, Barack Obama, "el mundo no estaría viendo ahora este gran éxito económico".

Trump utilizó el tema del aborto para motivar a sus votantes de la derecha cristiana y el de las armas para convencer a los conservadores de las zonas rurales, aunque también "tendió ramas de olivo a los votantes afroamericanos e hispanos, cuyo apoyo puede ser crucial para su reelección", opinó Kall.

En ese esfuerzo se enmarcó su invitación al líder opositor venezolano Juan Guaidó, reconocido como presidente interino de Venezuela por más de medio centenar de países, y cuya asistencia al discurso puede reforzar a Trump entre los votantes estadounidenses de origen cubano o venezolano en el estado clave de Florida.

El presidente de Estados Unidos homenajeó al líder opositor venezolano y prometió "aplastar la tiranía" chavista. "Con nosotros en la galería está el presidente legítimo de Venezuela, Juan Guaidó", afirmó Trump.

"Señor presidente, por favor, llévese consigo este mensaje a su tierra: Todos los estadounidenses están unidos con el pueblo venezolano en su lucha justa por la libertad", añadió Trump.

Guaidó, que se encontraba en el palco de invitados de la Casa Blanca encabezado por la primera dama, Melania Trump, se puso de pie al escuchar la mención de Trump y saludó al presidente y a los 535 miembros de ambas cámaras del Congreso.

El homenaje de Trump a Guaidó fue recibido con una multitudinaria ovación en el pleno de la Cámara de Representantes, que acogía tanto a senadores como a congresistas, y con los aplausos, de pie y sonriendo, de la presidenta de ese hemiciclo, la demócrata Nancy Pelosi.

"Estados Unidos está liderando una coalición diplomática de 59 países contra el dictador socialista de Venezuela, Nicolás Maduro", subrayó Trump. "Maduro es un dirigente ilegítimo, un tirano que trata con brutalidad a su pueblo. Pero su mandato de tiranía quedará aplastado y roto", garantizó.

Trump también recordó que su Gobierno ha revocado parte de "las políticas fallidas de la administración anterior sobre Cuba". "Estamos apoyando las esperanzas de cubanos, nicaragüenses y venezolanos para restaurar la democracia"

Trump definió a Guaidó como "un hombre que lleva con él las esperanzas, los sueños y las aspiraciones de todos los venezolanos". "El socialismo destruye a las naciones. Pero recuerden: siempre, la libertad une las almas", señaló.

Trump también recordó que su Gobierno ha revocado parte de "las políticas fallidas de la administración anterior sobre Cuba". "Estamos apoyando las esperanzas de cubanos, nicaragüenses y venezolanos para restaurar la democracia", recalcó.

El presidente de EE UU arremetió también contra los indocumentados "criminales" y celebró su política de mano dura con la inmigración, una postura que puede perjudicarle con los latinos en otros estados.

En la era Trump, el discurso sobre el Estado de la Unión se ha convertido en casi la única ocasión en la que el mandatario sigue el guión y se ajusta a los cánones de lo que se considera en Estados Unidos un comportamiento tradicionalmente "presidencial".

Aunque en esta ocasión ahondó la brecha partidista e incluso provocó que varios demócratas se marcharan en mitad del discurso, sí sorprendió a muchos al seguir el modelo del expresidente Bill Clinton en 1999 y no hablar directamente de su juicio político.

"Tuvo que suponerle una cantidad tremenda de disciplina (no mencionar el tema), y mucha gente no creía que fuera a conseguirlo", comentó Kall.

Trump presumió de éxitos en todos los ámbitos, desde la economía a la salud pública, pero destacó sobre todo que ha frenado la llegada de inmigrantes sin papeles.

"Entramos en acuerdos históricos de cooperación con los gobiernos de México, Honduras, El Salvador y Guatemala. Como resultado de nuestros esfuerzos sin precedentes, los cruces ilegales cayeron un 75% desde mayo, con una caída de ocho meses seguidos", dijo Trump, que en 2019 logró cortar el sistema de asilo.

Trump anunció también que hasta estos momentos ha levantado más de 100 millas (165 kilómetros) de muro y que al finalizar su primer mandato de aquí un año dejará construidos más de 500 millas (805 kilómetros).

Pero si de algo presumió Trump en política exterior fue de haber ordenado las muertes del líder del Estado Islámico, Abu Bakr al Bagdadi, y del general iraní Qasem Soleimani

Pero si de algo presumió Trump en política exterior fue de haber ordenado las muertes del líder del Estado Islámico, Abu Bakr al Bagdadi, y del general iraní Qasem Soleimani.

Trump, sin embargo, tendió la mano a Irán bajo la condición de que "abandone su búsqueda del arma nuclear, deje de expandir el terror, la muerte y la destrucción, y comience a trabajar por el bien de su propio pueblo".

"Por nuestras poderosas sanciones, a la economía iraní le está yendo muy mal. Podemos ayudarles a que les vaya muy bien en un periodo corto de tiempo, pero quizás son demasiado orgullosos o demasiado tontos para pedir ayuda. Aquí estamos. Veamos que camino eligen. Solo depende de ellos", dijo.

En contraste con sus celebraciones belicistas, Trump aseguró que "está trabajando para terminar con las guerras en Oriente Medio", como la de Afganistán.

"No busco matar a cientos de miles de afganos, muchos de ellos inocentes. Tampoco es nuestra función servir a otras naciones como agencia de seguridad (...) Estamos trabajando para poner fin de una vez por todas a la guerra más larga de EE UU y devolver a casa a nuestras tropas".

De este modo, Trump concluyó su tercer discurso sobre el Estado de la Unión, que podría ser el último si no logra la reelección el próximo noviembre.

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