¿Qué altos cargos iraníes han sido eliminados en los ataques de Israel y Estados Unidos?
Irán
La ofensiva deja un vacío en el núcleo político, religioso y militar de Teherán
Madrid/Israel y Estados Unidos han eliminado en 21 días de guerra a una parte clave del aparato político, religioso y militar de Irán, según un recuento difundido este 20 de marzo por EFE y coincidente en sus nombres centrales con balances publicados por otros medios. Teherán ha convertido a los fallecidos en “mártires” y mantiene el discurso de la represalia, mientras intenta recomponer una estructura de poder golpeada en sus niveles más altos.
La muerte de mayor impacto fue la del ayatolá Ali Khamenei, líder supremo desde 1989 y máxima autoridad política, religiosa y militar de la República Islámica. Murió el 28 de febrero, en el primer día de bombardeos. Medios estatales iraníes informaron además de la muerte de varios familiares en ese mismo ataque, pero los detalles difundidos sobre ese punto varían según la fuente. Días después fue designado como sucesor su hijo, Mojtaba Khamenei, que este 20 de marzo emitió un mensaje por el año nuevo persa.
Otro golpe de gran calado fue la muerte de Ali Larijani, secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional y una de las figuras más influyentes del sistema iraní. Larijani, que también presidió durante años el Parlamento y tuvo un papel relevante en las negociaciones nucleares, murió el 17 de marzo, a los 67 años, en un bombardeo sobre Teherán.
En el frente militar, Irán también ha perdido a figuras de primer orden
La ofensiva también alcanzó a miembros del Gobierno y de los órganos de seguridad del Estado. Entre ellos figura Aziz Nasirzadeh, ministro de Defensa desde agosto de 2024, muerto el 28 de febrero. Ese mismo día falleció Ali Shamkhani, entonces secretario del Consejo de Defensa, ex secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional y uno de los asesores más cercanos de Khamenei. A esa lista se suman Esmail Khatib, ministro de Inteligencia desde 2021, cuya muerte fue confirmada el 18 de marzo, y Mehdi Rastami Shmastan, alto cargo del mismo ministerio, cuya muerte fue anunciada este 20 de marzo.
En el frente militar, Irán también ha perdido a figuras de primer orden. Abdolrahim Mousavi, jefe del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas desde junio de 2025, murió igualmente el 28 de febrero. Había asumido el cargo tras la muerte de su antecesor, Mohammad Hossein Bagheri, asesinado en ataques israelíes previos, correspondientes a la guerra de junio de 2025 y no a estos 21 días de combates. Israel confirmó además el 14 de marzo la muerte de Abdollah Jalali-Nasab y Amir Shariat, dos altos responsables de la dirección de inteligencia del cuartel general central Khatam al-Anbiya, abatidos en un ataque selectivo en Teherán.
La Guardia Revolucionaria, columna vertebral del sistema iraní, también ha sufrido bajas severas. El general Mohammad Pakpour, comandante en jefe del cuerpo desde junio de 2025, murió el 28 de febrero. Había sustituido a Hossein Salami, también muerto en ataques israelíes previos de 2025. Este 20 de marzo también fue anunciada la muerte de Ali Mohammad Naini, portavoz y subdirector de la Oficina de Relaciones Públicas de la Guardia Revolucionaria.
Teherán insiste en que responderá
La cadena de asesinatos alcanza además al Basij, la milicia paramilitar vinculada a la Guardia Revolucionaria y utilizada durante décadas como instrumento de control social y represión interna. Su comandante en los últimos seis años, Gholamreza Soleimani, murió el 17 de marzo. El Ejército israelí anunció este 20 de marzo la muerte de Ismail Ahmadi, jefe de la División de Inteligencia de esa fuerza.
La sucesión de ataques dibuja un escenario inédito para Irán. En menos de un mes ha perdido a responsables de la jefatura del Estado, del aparato militar, de la inteligencia y de los órganos encargados de la seguridad nacional. Más allá del impacto simbólico, la magnitud de las bajas apunta a un fuerte deterioro del núcleo de mando iraní en plena guerra.
Teherán insiste en que responderá. Pero, mientras promete venganza, su prioridad inmediata parece ser otra: llenar cuanto antes los vacíos dejados por una ofensiva que ha golpeado en el corazón del poder.