Los colores y el tamaño de Cuba según los mapas de Trump y la ONU
La Asamblea General vota a favor del uso de una proyección cartográfica que busca devolver a los países sus proporciones reales. Cuba se reduce un 14%, pero gana tamaño frente a algunos países
Madrid/La capacidad de los mapas para alterar nuestra percepción de los territorios tuvo esta misma semana una expresión más política. Este lunes, el presidente de EE UU, Donald Trump, publicó en su cuenta de Truth Social una imagen en la que la bandera estadounidense se extiende sobre Canadá, México, Groenlandia, Islandia, Centroamérica y el Caribe, incluida Cuba. Todo bajo el rótulo “Estados Unidos de América”.
La publicación provocó reacciones de varios gobiernos aludidos en defensa de su soberanía. Islandia llamó a consultas al embajador estadounidense para protestar y México rechazó "la injerencia extranjera" a través de su presidenta. En Cuba, Miguel Díaz-Canel afirmó que la Isla “tiene claro que jamás volverá” a ser colonia de ningún “imperio”. "La sangre que ha costado su independencia, soberanía y autodeterminación no será en vano y la defenderemos hasta las últimas consecuencias", clamó en redes sociales.
Mientras, el canciller, Bruno Rodríguez, ironizó con que el Gobierno estadounidense dejará “geográficamente desorientados a sus ciudadanos”, en alusión también a otras propuestas de Trump, como renombrar Nuevo México y el Lago Ontario.
Apenas tres días antes, los mapas habían ocupado a Naciones Unidas por una razón muy distinta. Por 164 votos a favor (solo uno en contra, Estados Unidos, y 6 abstenciones), la Asamblea General aprobó una resolución que promueve el uso de “proyecciones de áreas equivalentes”, mapas que buscan representar con mayor fidelidad las dimensiones de los territorios. El acuerdo no es vinculante: no obliga a sustituir los actuales, solo recomienda adoptar proporciones más precisas.
Lo que la resolución busca corregir tiene más de cuatro siglos de historia. En 1569, el cartógrafo flamenco Gerardus Mercator ideó una proyección destinada a facilitar la navegación que, al trasladar la superficie redonda de la Tierra a un plano, va agrandando los territorios a medida que se alejan del ecuador. El resultado es que países situados en latitudes altas parecen mucho mayores de lo que realmente son en relación con los más cercanos a la línea ecuatorial.
Mercator surgió como un recurso operativo, pero terminó definiendo la idea del mundo que tiene la mayoría de la humanidad, pese a que basta calcular las áreas de los territorios para comprobar las desproporciones. Pero como una imagen habla más que mil palabras, ha primado la representación visual sobre la matemática.
Entre las alternativas mencionadas expresamente por la ONU está Equal Earth (Tierra Igualitaria), plataforma creada en 2018 por cartógrafos que buscaban representar adecuadamente las proporciones entre las superficies de los territorios. Eso no significa que reproduzca perfectamente sus formas –ningún plano puede hacerlo–, sino que un territorio que tiene el doble de superficie que otro ocupa también el doble de espacio en el mapa.
La propuesta, llevada a la ONU por Togo y la Unión Africana, tiene a África como principal reivindicación, pues en los mapamundis de Mercator, el continente parece aproximadamente del mismo tamaño que Groenlandia, cuando en realidad es unas 14 veces mayor.
¿Y qué ocurre con Cuba? La Isla se encuentra lo suficientemente al norte del ecuador como para que la proyección de Mercator también exagere su superficie.
¿Y qué ocurre con Cuba? La Isla se encuentra lo suficientemente al norte del ecuador como para que la proyección de Mercator también exagere su superficie
Al cotejar ambos mapas, Cuba se “reduce” alrededor de un 14% al pasar de Mercator a Equal Earth. Pero, paradójicamente, aumenta de tamaño respecto a países que, por estar ubicados más al norte, parecen encogerse mucho más.
Así, Cuba gana cerca de un 49% de tamaño relativo frente a España y alrededor de un 47% frente a la parte continental de Estados Unidos (sin contar Alaska). La diferencia es mucho mayor frente a Canadá, alrededor de un 350%, y frente a Rusia, cerca de un 320%. Puede decirse que ya Cuba no es tan pequeña como la pintan si se le mira desde el norte, y no tan grande si se observa desde el sur.
Casi de manera simultánea, dos mapas tan distintos como el de Equal Earth y el de Trump nos recordaron hasta qué punto la representación del mundo puede apartarse de la verdad geográfica y matemática para convertirse en expresión de deseos, políticas y agendas.