La dolarización informal se extiende en Venezuela

Por culpa de la hiperinflación, el rostro de Bolívar cede espacio al de los próceres estadounidenses impresos en billetes verdes

La moneda del "imperio", con los rostros de Washington, Hamilton o Lincoln, se ha colado en la vida de los venezolanos.
La moneda del "imperio", con los rostros de Washington, Hamilton o Lincoln, se ha colado en la vida de los venezolanos.

Desde el charcutero hasta el vendedor de repuestos para automóviles aceptan dólares en Caracas. A pesar de ser ilegal, el uso de la divisa para las transacciones comerciales está hoy extendido por todo el país. Por culpa de la hiperinflación, que alcanzará el 1.000.000% al cierre de 2018 según los expertos internacionales, el rostro de Bolívar cede espacio al de los próceres estadounidenses impresos en billetes verdes.

Cuando el charcutero abre su caja registradora no se ve bolívares en efectivo, pero sí tres billetes de 20 dólares que asoman. La escasez de billetes ha ocasionado un alza en el pago electrónico, ya sea a través de tarjetas o transferencias.

"Sí, cada vez más personas me llegan con dólares para comprar mercancía. Por supuesto que los acepto", comenta el propietario de la tienda, en una céntrica avenida de la capital.

En Venezuela rige desde 2003 un estricto control cambiario con el que se intentó frenar la salida de capitales tras la profunda crisis política y económica luego del golpe de Estado de abril de 2002 y del paro petrolero

En Venezuela rige desde 2003 un estricto control cambiario con el que se intentó frenar la salida de capitales tras la profunda crisis política y económica luego del golpe de Estado de abril de 2002 y del paro petrolero que le siguió.

Desde entonces las restricciones a la compraventa de divisas han pasado por varias etapas en un intento infructuoso por contener el mercado paralelo generado por la prohibición.

Durante el mandato de Hugo Chávez, cuando las arcas de las divisas estaban repletas, los venezolanos podían conseguir hasta 5.000 dólares anuales a una tasa preferencial sin mucho trámite para sus viajes al exterior. Pero los dólares subsidiados se convirtieron en un gran negocio, y muchas personas los solicitaban sin viajar, falseando documentos.

En el campo corporativo el fraude fue aún mayor. Se asignaban divisas preferenciales para importaciones sobrefacturadas en un festín en el que participaron muchos empresarios, algunos de ellos cercanos al Gobierno. En 2013, la entonces presidenta del Banco Central de Venezuela (BCV), Edmée Betancourt, reveló que que el año anterior se realizaron entre 15.000 y 20.000 millones de dólares en importaciones ficticias.

Para poner coto a la situación se endurecieron las medidas contra quienes realizasen operaciones cambiarias a un tipo distinto del oficial, incluyendo penas de prisión

Para poner coto a la situación se endurecieron las medidas contra quienes realizasen operaciones cambiarias a un tipo distinto del oficial, incluyendo penas de prisión, o quienes divulgasen a través de algún medio de comunicación la existencia de éstas.

Pero en cuanto el modelo económico socialista comenzó a mostrar signos de debilidad, las divisas empezaron a escasear por culpa, entre otras razones, de la corrupción y la quiebra del sector petrolero venezolano. A partir de entonces las medidas restrictivas fueron incrementándose.

A pesar de que el control cambiario no lograba su objetivo de resguardar las finanzas nacionales, Aristóbulo Istúriz, vicepresidente de la República en 2016, explicó a finales de ese año la razón para mantenerlo. "Si quitamos el control de cambio nos tumban, el control de cambio aquí es una medida política, no una medida económica. Esa es la verdad y nosotros no nos podemos dejar tumbar, primero que nos maten, porque nosotros tenemos un compromiso con nuestro pueblo y Chávez y el pueblo es lo mismo", expresó.

Asdrúbal Oliveros, economista y director de la firma Ecoanalítica, explica la razón por la cual en Venezuela se está extendiendo el uso del dólar en las transacciones.

"La hiperinflación destruye el sistema de precios que permite resolver conflictos entre comprador y vendedor. Entonces la gente empieza a trabajar con otras monedas, porque es más sencillo", argumenta.

Asdrúbal Oliveros, economista y director de la firma Ecoanalítica, explica la razón por la cual en Venezuela se está extendiendo el uso del dólar en las transacciones

Antonio tiene una venta de repuestos en Caracas y asegura llevar todos los días al negocio una cantidad de dólares en billetes de baja denominación para dar vuelto (cambio) a quienes pagan los productos en esa moneda. "Las personas a veces prefieren pagarme directo en divisas que hacer el cambio en bolívares, que no es tan sencillo y puede demorar", explica.

Los niveles que alcanza la práctica de la compraventa de productos en divisas se puede comprobar en la página mercadolibre.com.

Oliveros pronostica que el uso de divisas se incrementará, no solo por la facilidad de las operaciones ante un fenómeno hiperinflacionario, sino además porque se conserva el valor en el tiempo, lo que no ocurre con el bolívar.

Señala, sin embargo, que en Venezuela se trata de una dolarización informal, puesto que el sistema financiero no permite transacciones en esa divisa y las estructuras de costos no están indexadas a la economía de Estados Unidos.

Pone como ejemplo una consulta médica, que cuesta entre 10 y 15 dólares, muy por debajo de lo que se cobra en otros países. Ocurre lo mismo con un almuerzo en un buen restaurante, que puede costar entre 15 y 20 dólares en Venezuela, mucho menos que en Estados Unidos.

Las cifras de la Gerencia de Fronteras de Colombia señalan que aproximadamente 1,5 millones de personas procedentes de Venezuela han salido del país en los dos últimos años

Las cifras de la Gerencia de Fronteras de Colombia señalan que aproximadamente 1,5 millones de personas procedentes de Venezuela han salido del país en los dos últimos años, ya sea para quedarse en territorio colombiano o seguir hacia otro destino. A pesar de ser ilegal, el uso de la divisa para las transacciones comerciales está hoy extendido por todo el país.

Muchas de estas personas constituyen ahora el eje económico de sus familias a través del dinero que les envían. En Venezuela el ingreso mínimo mensual es de 5.196.000 de bolívares, el equivalente a 1,48 dólares al cambio paralelo.

El dirigente sindical Froilán Barrios, coordinador del Frente Autónomo de Defensa del Empleo, el Salario y el Sindicato, aseguró a El Nacional que más del 70% de los 8 millones de trabajadores de la economía formal gana el salario mínimo, razón por la que esas remesas en dólares se han convertido en esenciales.

Apenas 20 dólares que un venezolano en el exterior envíe a su familia suponen más de 13 veces el ingreso mínimo mensual.

De acuerdo con Asdrúbal Oliveros, las remesas superaron los 1.500 millones de dólares el año pasado.

La extensión del fenómeno ha ocasionado que el Gobierno vea una oportunidad de fortalecer sus menguadas arcas con los dólares que ingresan por esta vía y ha flexibilizado el control

La extensión del fenómeno ha ocasionado que el Gobierno vea una oportunidad de fortalecer sus menguadas arcas con los dólares que ingresan por esta vía y ha flexibilizado el control habilitando para los ciudadanos casas de cambio con tasas competitivas, aunque inferiores a las del mercado paralelo.

Mientras la tasa de cambio oficial del dólar es de 140.000 bolívares, en las casas de cambios se ofrece a 2.400.000 bolívares. La medida permite realizar la operación legalmente, pero algunos analistas recuerdan que así es posible que el Gobierno controle a quienes reciben las remesas.

Otras fuentes de dólares que alimentan las transacciones en Venezuela, según el economista Oliveros, son las divisas acumuladas durante el boom de los precios petroleros altos en tiempos de Hugo Chávez y los pagos mensuales que las empresas están realizando a su personal en moneda estadounidense para evitar que renuncien.

Mientras Chávez y Maduro apelaban en sus discursos a los próceres de la independencia nacional como los de Simón Bolívar o Francisco de Miranda, la moneda del "imperio", con los rostros de Washington, Hamilton o Lincoln, se colaba en la vida de los venezolanos.

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La alianza de Venecuba con 14ymedio ha permitido la realización de este reportaje que se publica simultáneamente en el diario digital venezolano La Patilla.

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