Los experimentos con los que el astronauta Luca Parmitano mirará a Marte

Las pruebas permitirán preparar un viaje a Marte, optimizar recursos o estudiar enfermedades

Luca Parmitano estudiará novedades tecnológicas y científicas para en un futuro llegar sobre Marte e ir más allá de la EEI. (ESA)
Luca Parmitano estudiará novedades tecnológicas y científicas para en un futuro llegar sobre Marte e ir más allá de la EEI. (ESA)
Gonzalo Sánchez

20 de julio 2019 - 15:32

Roma/(EFE).- El astronauta italiano de la Agencia Espacial Europea (ESA), Luca Parmitano, viajará este sábado a la Estación Espacial Internacional (EEI) para desarrollar decenas de experimentos con los que preparar un futuro y soñado viaje del hombre a la luna y Marte.

Parmitano (Paternò, 1976) ha bautizado su segunda experiencia en el espacio con un nombre explícito, Beyond (más allá), dado que su objetivo será allanar el terreno científico de futuras expediciones más allá de la EII, siempre con la vista puesta en el planeta rojo.

"La misión se fija como objetivo estudiar novedades tecnológicas y científicas para en un futuro llegar sobre Marte, para ir más allá de la EEI", explica a Efe Giovanni Valentini, responsable del uso de recursos de la Agencia Espacial Italia (ASI) en la estación orbital.

Por eso, durante casi 200 días, este piloto de las Fuerzas Armadas italianas hará unos 50 ensayos, seis de ellos italianos, para testar tecnologías con los que afrontar largos viajes espaciales.

Valentini ha coordinado el desarrollo de NutrISS, que ahondará en la nutrición de los astronautas y sugerirá cambios en su dieta para evitar un aumento de sus niveles de masa corporal por el poco ejercicio físico y la falta de gravedad.

Parmitano llevará a cabo otras pruebas de la ESA, como conducir un róver a distancia en la isla española de Lanzarote

"La intención es tratar de comprender si es posible de algún modo regular la dieta y mantener la masa corporal de los astronautas a un nivel óptimo para viajes largos como a Marte", explica.

También ha seguido la puesta en marcha de Acoustic Diagnostics, que pretende controlar la capacidad auditiva de los tripulantes y saber si empeora, pues en la EEI está sometidos a un ambiente ruidoso y se ven afectados por la alta radiación y la microgravedad.

Otro experimento es Amyloid Aggregation y analizará el modo en que se comportan en el espacio las placas de amiloides, una proteina vinculada a enfermedades degenerativas como el alzheimer.

El cuarto experimento italiano es Lidal y es la continuación de Altea, que entre 2006 y 2012 midió las radiaciones cósmicas a bordo del laboratorio orbital.

Ahora este nuevo test amplía la potencia de las mediciones y, entre los próximos 18 y 48 meses, permitirá la posibilidad de observar también los iones ligeros y la energía cinética para saber la velocidad y la procedencia de la radiación que golpea a la EEI.

Por otro lado "Minieuso" es un telescopio que capta los rayos ultravioletas: Será posicionado en el módulo ruso, mirará por una ventana hacia la tierra y realizará un mapa ultravioleta para crear por primera vez imágenes del planeta en esa longitud de onda.

El último experimento italiano tiene por nombre "Xenogriss" y estudiará el crecimiento de renacuajos en órbita.

Por otro lado, Parmitano llevará a cabo otras pruebas de la ESA, como conducir un róver a distancia en la isla española de Lanzarote. El objetivo es adiestrar a los cosmonautas a maniobrar con vehículos robotizados en superficies rocosas, como si de Marte se tratara.

Los resultados serán parte de la contribución de la ESA a la idea de construir una estación espacial en torno a la luna, la llamada Gateway, y también para Heracles, la misión con la que Europa, Japón y Canadá quieren poner de nuevo a un humano sobre nuestro satélite natural hacia 2026.

Otro gran problema a la hora de imaginar la colonización de planetas es pensar de dónde se obtendrían los nutrientes para la vida de los humanos que los pisen por primera vez

A lo largo de la misión Beyond también se estudiará cómo aumentar la autonomía de la estación espacial gracias al reciclaje.

El oxígeno que usa la EEI se obtiene de grandes reservas de agua llevadas desde la Tierra. Parmitano testará un sistema que podría convertir en oxígeno la mitad del dióxido de carbono producido a bordo.

De este modo, estima la ESA, la estación espacial requeriría 400 litros de agua menos al año.

Otro gran problema a la hora de imaginar la colonización de planetas es pensar de dónde se obtendrían los nutrientes para la vida de los humanos que los pisen por primera vez, y en esta misión los microbios podrían jugar un papel muy importante.

Y es que se sabe que algunos de estos microorganismos son capaces de extraer minerales como el hierro, el calcio o el magnesio de las rocas e incluso generar comida y oxígeno, lo que convierte a estos minúsculos mineros en útiles aliados en la exploración espacial.

El experimento "Biorock" permitirá a los científicos comprender cómo trabajan estos seres y su capacidad de colonización.

El astronauta compaginará estas y otras muchas pruebas con la labor de comandante de la EEI, la primera vez que un italiano se pone al frente de este laboratorio a 400 kilómetros de la Tierra, en el que se busca ya el camino hacia lejanos nuevos mundos.

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