Los franceses agotan la edición de 'Charlie Hebdo' tras horas de colas en los quioscos

Fragmento del una viñeta traducida al español del primer 'Charlie Hebdo' posterior al ataque. (Charlie Hebdo/El País)
Fragmento de una viñeta traducida al español del primer 'Charlie Hebdo' posterior al ataque. (Charlie Hebdo/El País)

La edición especial tras el atentado contra Charlie Hebdo se agotaba hoy en Francia desde primera hora de la mañana conforme llegaba a los quioscos, en algunos de los cuales se formaron largas colas para adquirir el semanario satírico.

En París, la mayor parte de los quioscos del centro de la ciudad se habían quedado sin ejemplares bastante antes de las 8:00 horas y dos quiosqueros contaron a Efe que en pocos minutos se habían quedado sin ningún periódico.

En las estaciones, como en la del Este, se formaron colas de hasta varias decenas de personas delante de los puntos de venta de prensa, que se disolvían conforme se anunciaba el fin de los números de la revista.

Varios quiosqueros señalaron que no habían querido reservar para los clientes que se lo habían pedido porque cuentan con que recibirán nuevos aprovisionamientos en las próximas horas o en los próximos días.

Charlie Hebdo había indicado que el número especial tras el atentado mortal del miércoles de la semana pasada tendría una tirada de un millón de ejemplares, aunque luego elevó la cifra a tres millones ante las muestras de interés llegadas de todo el mundo. Finalmente serán cinco los millones de ejemplares que se imprimirán. En Francia, la salida a los quioscos se va a escalonar durante varios días.

La portada de este número excepcional, en la que se puede ver a Mahoma con un cartel en el que dice "Soy Charlie" y el titular "Está todo perdonado", ha vuelto a suscitar polémica en el mundo musulmán.

Presentación del número

El redactor jefe de la revista Gérard Biard, el articulista Patrick Pelloux, el dibujante Renald Luzier, Luz, presentaron el martes el número especial. "Nuestro Mahoma sólo es un buen hombrecillo que llora", precisó emocionado el dibujante ante cerca de medio centenar de cámaras que atestaban la sede del diario Libération, cuya redacción acoge desde el jueves al equipo del semanario. "Escribí todo está perdonado y luego rompí a llorar. Esa era nuestra portada", contó Luz.

Es el mismo Mahoma que, a menudo presente en las páginas de la revista, motivó el incendio intencionado del periódico en 2011 y la masacre del pasado miércoles. Y pese a todo, un "simple dibujo".

"Un dibujo para mirar el mundo con distancia" porque Charlie, recordó el dibujante, "consiste precisamente en eso, en tomar distancia". "Y sí yo soy 'Charlie', yo soy poli, yo soy judío, yo soy musulmán y también soy ateo", reivindicó.

Antes, Luz había tomado la palabra para recordar que, en su opinión, un dibujante se sirve del lápiz porque es más torpe con la palabra. Pero no era verdad.

Con voz entrecortada y en un discurso trufado de lucidez, consternación y, claro, humor, el autor de la portada del " Charlie Hebdo de los supervivientes" avisó que los dibujos, las caricaturas, no son más que una forma de "relatar un mundo complicado, absurdo".

"Pensamos que dibujar nos protegería de la ineptitud, pero no fue así", prosiguió en un silencio apenas roto por el disparador de los fotógrafos.

Junto a Luz, armado de una sonrisa, el redactor jefe Gérard Biard certificó "el futuro de Charlie Hebdo". "No sabemos cómo, pero Charlie seguirá existiendo -aseguró Biard- sin interrupción, empezando a partir de mañana".

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