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Gana Lula con casi el 52% de los votos, Bolsonaro impugna, Trump cuestiona y China lo celebra

Brasil

La izquierda seguirá gobernando en Brasil, único país de América del Sur, con Uruguay, que no ha girado a la derecha

Simpatizantes del candidato a la presidencia de Brasil, Flávio Bolsonaro, celebran, en Porto Alegre (Brasil), este domingo. / EFE/Ricardo Rimoli
Agencias/14ymedio

26 de octubre 2026 - 05:58

Brasilia/Sao Paulo/Washington/Madrid/El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, conquistó este domingo un cuarto mandato tras imponerse contra todo pronóstico en la segunda vuelta electoral a Flávio Bolsonaro, hijo y heredero político del ex mandatario Jair Bolsonaro, quien anunció que impugnará los resultados.

El histórico dirigente del Partido de los Trabajadores (PT) consiguió el 51,79% de los sufragios, frente al 48,21% obtenido por el candidato de la derecha. La diferencia superó los cuatro millones de votos: 64,2 millones para Lula y 59,8 millones para Bolsonaro.

El resultado supuso una remontada inédita y sorprendente respecto a la primera vuelta, celebrada el pasado 4 de octubre, cuando Bolsonaro quedó en primer lugar con dos puntos de ventaja. En aquel momento, esa distancia parecía difícil de remontar, a juzgar por las encuestas y por un panorama político desfavorable para la izquierda, después de la contundente victoria de la derecha en las elecciones legislativas.

Los sondeos apuntaban a un empate técnico y nunca colocaron a Lula por delante en sus previsiones para la segunda vuelta. Tampoco anticiparon una diferencia final cercana a los cuatro puntos, tan amplia que incluso superó el margen con el que el actual mandatario derrotó a Jair Bolsonaro hace cuatro años.

El presidente izquierdista presentó la segunda vuelta como una disputa entre un modelo democrático y la amenaza del “autoritarismo” encarnada por la familia Bolsonaro

Varias fueron las claves de la remontada:

1. La estrategia del miedo:

La campaña de Lula convirtió el temor a un nuevo Gobierno bolsonarista en uno de sus principales motores de movilización. El presidente y sus aliados advirtieron sobre los riesgos de un eventual retroceso en los derechos sociales, la protección ambiental y las instituciones democráticas con un eventual regreso de la ultraderecha al poder.

La estrategia buscó recordar a los electores las controversias del Gobierno de Jair Bolsonaro (2019-2022), especialmente durante la pandemia de covid-19, y las tensiones institucionales que desembocaron en los ataques del 8 de enero de 2023 contra las sedes de los tres poderes en Brasilia.

La advertencia sobre un posible regreso de ese escenario permitió a Lula movilizar a sectores que, aunque críticos con su gestión, consideraban que una victoria del senador podía representar un riesgo mayor.

Lula defendió el programa de distribución de subsidios a los pobres "Bolsa Família" como una herramienta para combatir la pobreza

2. La defensa de los programas sociales:

La reivindicación de las políticas sociales fue otro de los pilares de la campaña. Lula defendió el programa de distribución de subsidios a los pobres "Bolsa Família" como una herramienta para combatir la pobreza.

El programa beneficia a unas 19,3 millones de familias brasileñas y, a pocos días de la primera vuelta, el Gobierno anunció un reajuste del 15,04% del valor del subsidio.

La defensa de esas ayudas permitió al presidente reforzar su vínculo con los sectores de menores ingresos, especialmente en el nordeste, la región más pobre del país y donde mantiene una base electoral consolidada.

3. El antibolsonarismo venció al antilulismo:

La elección también mostró que el rechazo a la familia Bolsonaro logró imponerse al desgaste del presidente.

Lula arrastraba críticas por la economía, el endeudamiento de los hogares y controversias políticas de su Gobierno. Sin embargo, la campaña consiguió que la segunda vuelta no se convirtiera en una evaluación de la gestión presidencial. El antibolsonarismo reunió a sectores de izquierda, centro y parte del electorado moderado de derecha que, pese a sus diferencias con el PT, consideraban necesario impedir el regreso de la familia Bolsonaro al poder.

La remontada de Lula tuvo uno de sus símbolos más importantes en Minas Gerais, el segundo mayor colegio electoral de Brasil

4. La campaña por la remontada y el Ejército de Lula:

Para remontar el resultado de la primera vuelta, el presidente reformuló su estrategia, intensificó los actos públicos y reforzó su presencia en las redes sociales y en las calles. La campaña buscó movilizar a los electores que no habían participado en la primera vuelta y captar el voto de quienes apoyaban a candidatos eliminados.

Uno de los instrumentos centrales fue el canal de WhatsApp 'Exército do Lula', impulsado por el diputado André Janones, que alcanzó los diez millones de seguidores en la recta final de la campaña. La iniciativa distribuyó mensajes, vídeos y orientaciones para que los simpatizantes amplificaran los contenidos favorables al presidente.

5. El estado bisagra que volvió a dar la victoria a Lula:

La remontada de Lula tuvo uno de sus símbolos más importantes en Minas Gerais, el segundo mayor colegio electoral de Brasil y un estado considerado tradicionalmente un espejo de las tendencias nacionales.

El presidente consiguió revertir allí el resultado desfavorable de la primera vuelta (48% para el senador y 43% para el presidente) y se impuso a Flávio Bolsonaro en la segunda (50,4% para el mandatario y 49,6% para el opositor), una victoria que reforzó su avance en la recta final de la campaña.

Minas Gerais es conocido como el estado bisagra de las elecciones brasileñas porque, desde la redemocratización, su comportamiento electoral ha coincidido con el del ganador de la Presidencia en numerosas ocasiones.

Su peso demográfico, su diversidad social y económica y su posición entre el nordeste, tradicional bastión lulista, y el sudeste, donde la derecha mantiene una fuerte presencia, lo convierten en un territorio decisivo.

Su argumento se apoya en una controvertida decisión judicial que amplió en dos horas el horario de votación en todo el país, en respuesta a una petición de la campaña oficialista

Tras conocerse los resultados, Bolsonaro rechazó reconocer la victoria de Lula y anunció que acudirá a la Justicia para solicitar la “anulación” de las elecciones. Su argumento se apoya en una controvertida decisión judicial que amplió en dos horas el horario de votación en todo el país, en respuesta a una petición de la campaña oficialista.

El PT denunció que en varias ciudades gobernadas por la derecha no se habilitaron suficientes servicios de autobuses gratuitos para trasladar a los votantes, pese a que la Justicia había ordenado garantizar ese servicio. La situación perjudicaba especialmente a los sectores más pobres, que suelen apoyar a la izquierda.

La ampliación del horario de votación fue ordenada por el magistrado del Tribunal Supremo Cristiano Zanin, antiguo abogado de Lula, y se anunció apenas un minuto después de la hora prevista para el cierre de los colegios electorales. Como consecuencia, numerosas mesas no recibieron la instrucción a tiempo y cerraron en el horario habitual, lo que generó confusión.

El presidente del Tribunal Superior Electoral, Kassio Nunes Marques, sostuvo que el retraso provocó “dificultades técnicas, operativos y de seguridad” durante los comicios. Bolsonaro calificó lo sucedido de “inaceptable” y de “total violación al derecho de igualdad de los brasileños”.

“Es inexplicable que la regla del juego se haya cambiado nuevamente por los amigos de Lula en el Tribunal Supremo”, declaró Flávio Bolsonaro ante la prensa en Brasilia. “Es imposible reconocer las elecciones en esas condiciones. Voy a pedir la anulación de esas elecciones”, añadió.

Pese a las protestas del bolsonarismo, los presidentes de la Cámara de los Diputados y del Senado, Hugo Motta y Davi Alcolumbre, ambos aliados de Lula, reconocieron la victoria del mandatario.

El triunfo del presidente desató una oleada de euforia en distintas ciudades brasileñas. La celebración más multitudinaria tuvo lugar en São Paulo, donde decenas de miles de personas se concentraron en la céntrica avenida Paulista. Hasta allí acudió el mandatario reelegido para agradecer el respaldo de sus seguidores, que coreaban “¡dictadura nunca más!”.

A punto de cumplir 81 años, el antiguo dirigente sindical tuvo que reinventarse durante la campaña de la segunda vuelta. Por primera vez en su vida se hizo con un teléfono móvil y se volcó en las redes sociales, un ámbito que hasta entonces le resultaba ajeno.

Desde este lunes, Lula deberá afrontar las negociaciones con el Congreso más escorado a la derecha de la historia brasileña, un desafío de primer orden para garantizar la gobernabilidad.

"Los comunistas no sueltan el poder una vez que lo consiguen", afirmó Trump, sin aportar pruebas de irregularidades

La victoria de Lula provocó reacciones en todo el mundo. Presidentes, ex mandatarios y dirigentes políticos destacaron la importancia de la democracia, la soberanía y la integración regional, mientras otros relacionaron el resultado con las diferencias ideológicas entre la izquierda y la derecha que atraviesan América Latina.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, cuestionó la victoria y la comparó con el triunfo del demócrata Joe Biden en las elecciones estadounidenses de 2020, cuyos resultados se negó a reconocer. "Acaban de aplicar en Brasil el manual de Joe Biden. Bolsonaro llevaba una gran ventaja en la primera vuelta y era el claro favorito para ganar la segunda. Pero los comunistas no sueltan el poder una vez que lo consiguen", afirmó Trump, sin aportar pruebas de irregularidades.

China sí felicitó calurosamente a Lula. El portavoz del Ministerio chino de Exteriores Guo Jiakun declaró este lunes en rueda de prensa que las autoridades chinas han tomado nota de los resultados de la segunda vuelta de las elecciones presidenciales. "China está dispuesta a trabajar con Brasil para seguir avanzando en la construcción de la comunidad de futuro compartido entre ambos países", afirmó Guo.

La victoria de Lula consolida el acercamiento político y económico entre Brasilia y Pekín, una asociación que una victoria del hijo del expresidente Jair Bolsonaro, habría enfriado, además de restar impulso a la cooperación en los BRICS, indicaron analistas locales.

Del lado de las felicitaciones también estuvo el mandatario de Cuba, Miguel Díaz-Canel, quien llamó "hermano" a Lula y afirmó que su victoria garantiza la continuidad del camino de paz, soberanía y justicia social. 

“¡Viva la democracia, ganó el pueblo de Brasil! ¡Felicidades presidente Lula!”, celebró la presidenta de México, Claudia Sheinbaum. El resultado mantiene a las dos mayores economías latinoamericanas, México y Brasil, bajo gobiernos de izquierda.

El presidente uruguayo, Yamandú Orsi, se comunicó personalmente con Lula, a quien calificó de amigo, y destacó la “fiesta democrática” que representa el proceso electoral. En Uruguay, la vicepresidenta Carolina Cosse y el oficialista Frente Amplio también celebraron el resultado como una victoria de la democracia y la esperanza.

El presidente de Guatemala, Bernardo Arévalo de León, manifestó: “En nombre del gobierno y del pueblo de Guatemala, felicito a Lula por una gran victoria en las urnas y su reelección como presidente de Brasil”.

Desde Canadá, el primer ministro Mark Carney felicitó este domingo al mandatario brasileño y afirmó que “las relaciones entre Canadá y Brasil han avanzado gracias a nuestra asociación. Aprovechemos esta oportunidad para fortalecerlas aún más”.

“El pueblo de Brasil ha dado una contundente muestra de participación cívica y democrática”, señaló la Cancillería venezolana

El secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), Albert Ramdin, felicitó al pueblo brasileño por el aumento de la participación en la segunda vuelta presidencial y destacó su compromiso con la democracia y la convivencia pacífica.

“El pueblo de Brasil ha dado una contundente muestra de participación cívica y democrática”, señaló la Cancillería venezolana en un comunicado difundido a través de las redes sociales del canciller Félix Plasencia González. El Gobierno de la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, reiteró su disposición a mantener los “históricos vínculos de vecindad y cooperación con Brasil”, sobre la base de la paz, el respeto absoluto a la soberanía, la autodeterminación de los pueblos y la solidaridad.

El ex presidente chileno Gabriel Boric, que viajó a Brasil para seguir los comicios, celebró el resultado y agradeció a Lula por “sostener la esperanza del mundo”. Por su parte, el ex mandatario colombiano Gustavo Petro afirmó que la victoria había frenado “el fascismo” en Brasil y la definió como un “triunfo para la humanidad”. En Bolivia, el ex presidente Evo Morales consideró que el resultado renueva la esperanza de los pueblos que luchan por la justicia social y la soberanía.

En Argentina, la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner, que cumple prisión domiciliaria, relacionó la jornada electoral con el 17 de Octubre, una de las fechas fundamentales de la historia del peronismo. El ex mandatario Alberto Fernández también celebró que Lula haya sido elegido por cuarta vez.

“Lo que ha pasado en Brasil, pasará también en España. La remontada del progresismo global acaba de empezar”, escribió el español Pedro Sánchez

Las felicitaciones no procedieron únicamente de dirigentes de izquierda. El presidente de Chile, José Antonio Kast, felicitó a Lula y afirmó que ambos países tienen “mucho futuro en común”, con una agenda centrada en la integración económica y el combate al crimen organizado.

El mandatario panameño, José Raúl Mulino, felicitó al pueblo brasileño y expresó su voluntad de seguir trabajando con el país suramericano. En la misma línea, el presidente paraguayo, Santiago Peña, destacó la agenda compartida de integración y desarrollo entre ambos países.

La presidenta de Perú, Keiko Fujimori, reafirmó su intención de “fortalecer la alianza estratégica” con Brasil y recordó que próximamente se conmemorará el bicentenario de las relaciones diplomáticas entre ambos países.

El presidente ecuatoriano, Daniel Noboa, felicitó a Lula y señaló que la región “tiene enemigos comunes, desafíos compartidos y mucho por ganar cuando trabajamos juntos”.

“Al presidente Lula, felicitaciones por su elección para un nuevo mandato. Que en este cuatrienio renovado sigamos trabajando juntos por una América Latina más integrada y próspera”, expresó el presidente de República Dominicana, Luis Abinader.

"La democracia y el multilateralismo han ganado en Brasil. La asociación de Europa con Brasil está floreciendo. Seguiremos a tu lado en los años venideros"

Desde la otra orilla del Atlántico, los presidentes de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, y del Consejo Europeo, António Costa, felicitaron este lunes a Lula y llamaron a que el país siga trabajando con la Unión Europea (UE). "La democracia y el multilateralismo han ganado en Brasil. La asociación de Europa con Brasil está floreciendo. Seguiremos a tu lado en los años venideros", escribió la democristiana Von der Leyen en la red social X para congratular al mandatario brasileño por su reelección.

"Juntos seguiremos trabajando estrechamente por un comercio libre y abierto, un orden global basado en reglas y una fuerte ambición por el clima", añadió.

El presidente del Consejo Europeo indicó en la misma red social que anoche habló por teléfono con Lula para felicitarlo por la reelección y destacó que la UE y Brasil son "socios sólidos". "Seguiremos trabajando juntos para profundizar nuestros lazos, enfrentar los desafíos globales y construir un mundo más pacífico y próspero", escribió el socialdemócrata portugués.

Desde España, a poco más de un mes de las próximas elecciones generales, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, no solo felicitó a Lula por su victoria, sino que también se identificó con la remontada electoral. “Lo que ha pasado en Brasil, pasará también en España. La remontada del progresismo global acaba de empezar”, escribió el socialista en un mensaje publicado en la red social X.

Paradójicamente, las empresas españolas con presencia en Brasil caen este lunes con fuerza en bolsa tras las elecciones. Telefónica se desploma un 8% y el banco Santander, más del 5%, lastrando hoy el IBEX 35, que desciende un 0,65%.

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