El instigador de las manifestaciones violentas en Francia se desmarca de los pillajes
Protestas
El líder de la izquierda radical, Jean-Luc Mélenchon, responsabiliza a la Policía de la deriva de las protestas que se saldaron con daños considerables a edificios y comercios
París/El líder de la izquierda radical francesa, Jean-Luc Mélenchon, señalado como instigador de la deriva violenta en las protestas sociales de este sábado, se desmarcó de los saqueos y pillajes que se multiplicaron por todo el país.
Con un mensaje en su cuenta de X, el candidato a las presidenciales del año próximo por La Francia Insumisa (LFI) responsabilizó a la dirección de las fuerzas del orden de la situación de violencia.
“En París, el mando aberrante ha abierto la puerta al caos”, señaló Mélenchon, antes de puntualizar que aunque duda de que se entienda su voz en las circunstancias actuales, su mensaje “es claro: los que comparten nuestra lucha no tienen nada qué hacer en los saqueos ni en los actos vandálicos”.
“Por muchas que sean las responsabilidades del poder, por mucha incompetencia y violencia que ejerza –añadió–, debemos negarnos a participar en acciones carentes de sentido político y contrarias a nuestros métodos”.
El primer ministro, Sébastien Lecornu, le replicó también en X reprochándole que acusar a la policía como responsable de la violencia “es una inversión peligrosa y cínica de las responsabilidades”. Para Lecornu, si lo que está pidiendo a los que están ideológicamente con él es que no participen en los saqueos, tendría que empezar precisando quiénes son los autores de los saqueos. “No se puede pedir que cese la violencia y al mismo tiempo dar excusas a los autores”, concluyó.
Desde la extrema derecha, su líder y también candidata a las presidenciales de 2027 (favorita de las encuestas), Marine Le Pen, denunció que las “reivindicaciones sociales legítimas han sido una vez más tomadas como rehenes por la extrema izquierda y los discursos de Jean-Luc Mélenchon que, al legitimar la violencia, al considerar el orden como una opresión y el desorden como un derecho, buscan precipitar al país en el caos”.
"Al legitimar la violencia, al considerar el orden como una opresión y el desorden como un derecho, buscan precipitar al país en el caos”
Los daños por los saqueos y vandalizaciones de tiendas durante las protestas sociales organizadas este sábado en Francia se cifrarán en “cientos de millones de euros”, señaló este domingo Alexandre Bompard, consejero delegado de Carrefour y presidente de la Federación del Comercio y de la Distribución (FCD). Explicó que en su cadena hubo una cincuentena de tiendas afectadas por los actos de violencia de una parte de los manifestantes y que una veintena resultaron “saqueadas y vandalizadas”, mientras que en total la cifra de tiendas atacadas fue 1.500.
En un país sonado por el desencadenamiento de violencia en las protestas, pero también por la masiva participación –550.000 manifestantes, según el Gobierno y más de 800.000, según los organizadores–, una de las polémicas que están emergiendo es sobre la desprotección de comercios y edificios públicos que fueron atacados.
Desde el Ejecutivo, la línea de defensa es que las fuerzas del orden se habían fijado como prioridad que no hubiera víctimas personales en posibles enfrentamientos. La cuestión es si eso se hizo en detrimento de medidas de protección para edificios públicos y comercios, y si el dispositivo de seguridad estuvo suficientemente dimensionado para la movilización que hubo.
Los policías y gendarmes llevaron a cabo 1.800 detenciones, de acuerdo con una cifra todavía provisional divulgada esta mañana por el ministro del Interior.
Los policías y gendarmes llevaron a cabo 1.800 detenciones, de acuerdo con una cifra todavía provisional divulgada esta mañana por el ministro del Interior
En Lyon, un total de 160 personas fueron detenidas en la jornada de protestas de este sábado, según indicó el prefecto del departamento, Étienne Guyot, que subrayó que las fuerzas del orden priorizaron “proteger las vidas para que no hubiera víctimas” sobre los comercios. “Habíamos desplegado un gran dispositivo de seguridad, pero tuvimos una manifestación con un nivel de violencia inédita”, se defendió hoy Guyot ante los medios.
En una conferencia de prensa en la calle junto al alcalde de la que es la tercera ciudad de Francia, el ecologista Grégory Doucet, el delegado del Gobierno, hizo hincapié en que “la policía estuvo al máximo posible en todas partes” y que disponía de medios, pero que no puede “poner un policía en cada tienda”.
Doucet explicó que en el recorrido que hizo esta mañana pudo comprobar “el caos en la ciudad” y se felicitó de que las fuerzas del orden hubieran dado prioridad a la protección de las personas y que la jornada se saldara sin ningún herido grave. El alcalde ecologista no quiso entrar directamente en la cuestión de si el dispositivo de seguridad estaba suficientemente dimensionado: “eso lo tiene que responder el prefecto”.
Durante la jornada de disturbios registrada el sábado una persona falleció, según informó este domingo la Prefectura de París. “Una persona ha muerto tras una parada cardiorrespiratoria”, informó la delegación del Gobierno, sin más precisiones, al final de un largo informe de balance de los detenidos y daños de la víspera.
“Una persona ha muerto tras una parada cardiorrespiratoria”, informó la delegación del Gobierno
El primer ministro francés, Sébastien Lecornu, afirmó que detrás de la violencia en la que degeneraron algunas de las protestas sociales de este sábado hay una maniobra política, y anunció que ya se llevaban 1.200 personas detenidas en un día en que 150 policías y gendarmes resultaron heridos.
En una comparecencia ante la prensa poco antes de la medianoche del sábado durante una salida para manifestar su apoyo a las fuerzas del orden, Lecornu indicó que su ministro de Justicia, Gerald Darmanin, ha dado instrucciones a los fiscales para que pidan prisión provisional para los detenidos.
Justificó esas instrucciones porque los arrestados presentan “perfiles particularmente violentos y peligrosos”. “No se puede permitir que una minoría destroce y que sean siempre los mismos los que pagan”, añadió después de haber hecho hincapié en que en París se habían intentado atacar “los centros de poder” como el palacio del Elíseo, Matignon, que es la residencia oficial del primer ministro, o la Asamblea Nacional.
“Por lo tanto es claramente una maniobra política que acepta la violencia”, añadió antes de subrayar que “no nos dejaremos intimidar”.
Los alcaldes de París, Marsella y Lyon, tres de las ciudades más afectadas por los destrozos y los pillajes, han solicitado una reunión con Lecornu a principios de la próxima semana, “dada la magnitud de los daños y la gravedad de la situación” relacionada con la violencia, el vandalismo y los saqueos ocurridos en sus ciudades el sábado.
“Por lo tanto es claramente una maniobra política que acepta la violencia”, añadió antes de subrayar que “no nos dejaremos intimidar”
“Exigimos un diagnóstico preciso que explique la cadena de acontecimientos que condujeron a esta situación. Esto no puede ni debe volver a ocurrir”, escribieron el socialista Emmanuel Grégoire (París), el independiente de izquierdas Benoît Payan (Marsella) y el ecologista Grégory Doucet (Lyon) en un comunicado conjunto. Los tres cargos electos afirmaron que incluyen a todos los alcaldes de los municipios afectados en su iniciativa.
Las manifestaciones que se desarrollaron por todo el país con una larga lista de reivindicaciones y convocadas por un variado conglomerado de colectivos, empezando por los estudiantes, pero también miembros de los “chalecos amarillos” o empleados de servicios públicos reunieron a 550.000 personas, según el Gobierno y hasta más de 800.000, según los organizadores.
Una asistencia masiva (fueron 110.000 sólo en París, de acuerdo con el Ministerio del Interior), que superó muy ampliamente las expectativas del Ejecutivo, que en vísperas de esta jornada había indicado que serían como mucho 150.000 en todo el país.
Otra sorpresa relativa fue el nivel y la amplitud de la violencia en muchas ciudades, con ataques a edificios públicos (el que más marcó la destrucción por un incendio del histórico edificio del Ayuntamiento de Limoges) y saqueos de cientos de comercios.
El Ayuntamiento de Limoges "está prácticamente destruido", declaró el prefecto de Haute-Vienne
Los disturbios dejaron varias imágenes impactantes, entre ellas el Ayuntamiento de Limoges en llamas, pero no fue el único consistorio asaltado, ya que los de Marsella y Lille también sufrieron daños al irrumpir grupos de manifestantes en su interior tras forzar las puertas. El Ayuntamiento de Limoges "está prácticamente destruido", declaró el prefecto de Haute-Vienne, Maurice Barate.
También fue pasto de las llamas una oficina de turismo situada en el centro de Lyon o la fachada de un edificio universitario en Ruán, mientras que la residencia de la prefecta (delegada del Gobierno) de Burdeos fue asaltada.
El fuego estuvo muy presente también en París, donde grupos incontrolados prendieron la mecha que quemó también comercios, mientras otros fueron saqueados en varios barrios. Hay "calles enteras" que han sido "sistemáticamente devastadas", denunció el alcalde de la capital francesa, el socialista Emmanuel Grégoire, que estimó que el saldo de la violencia y los saqueos cometidos será "grave", "de inmensa magnitud", con "daños a los espacios públicos y los monumentos vandalizados y destrozados".
Los pillajes de comercios y la vandalización de establecimientos fueron especialmente importante en la capital, incluso en el distrito de los grandes almacenes, pero el fenómeno se repitió en varias ciudades.
El ministro del Interior, Laurent Nuñez, señaló a "varios miles de alborotadores", entre grupos de ultraizquierda y "delincuentes oportunistas" como los autores de esos ataques
El ministro del Interior, Laurent Nuñez, señaló a "varios miles de alborotadores", entre grupos de ultraizquierda y "delincuentes oportunistas" como los autores de esos ataques.
El presidente francés, Emmanuel Macron, en un tono más institucional se centró en subrayar el mensaje de que en Francia no hay "ningún lugar para la violencia" y que habrá castigo castigos para los autores de destrozos y saqueos.
Macron, al que le quedan en el poder seis meses que se aventuran agónicos, y que fue también objeto de muchas críticas en los desfiles por parte de los manifestantes por sus políticas en los diez años de mandato, también quiso advertir que habrá "un frente unido frente a los que siembran el caos, que solo buscan derribar nuestras instituciones e impiden que aquellos que expresan pacíficamente sus reivindicaciones lo hagan".