Evo Morales acepta el asilo ofrecido por México

El Gobierno cubano condena el "golpe de Estado" y pide movilización por la vida y libertad del ya expresidente andino

Evo Morales compareció acompañado de representantes de movimientos sociales afines a su Gobierno. (EFE)
Evo Morales aceptó la oferta de asilo ofrecida por México. (EFE)

Evo Morales, quien renunció el domingo a la Presidencia de Bolivia en medio de una grave crisis tras los comicios del 20 de octubre, aceptó la oferta de asilo ofrecida por México, informó este lunes el canciller mexicano, Marcelo Ebrard.

"Les informo que hace unos momentos recibí una llamada del presidente Evo Morales mediante la cual ha respondido a nuestra invitación y solicitó verbalmente y formalmente el asilo en nuestro país", informó el canciller en rueda de prensa.

Ebrard defendió el principio de no intervención y expresó que "México no reconocerá al nuevo Gobierno" y por consiguiente respeta "al Gobierno legítimamente electo hasta el término de su periodo".

Cuestionado sobre el "golpe militar" en Bolivia, el titular de la Secretaría de Relaciones Exteriores dijo que "en síntesis" es un "grave retroceso para la vida democrática" de toda la región. Consideró que "suspenden" los derechos de las personas y dijo que México está "muy preocupado".

Este domingo, Ebrard anunció que se habían recibido a 20 personalidades del Ejecutivo y Legislativo de Bolivia en la residencia oficial mexicana en La Paz

Este domingo, Ebrard anunció que se habían recibido a 20 personalidades del Ejecutivo y Legislativo de Bolivia en la residencia oficial mexicana en La Paz. El canciller dijo este lunes que tiene más solicitudes de personalidades de Bolivia que han expresado "su deseo de gestionar asilo en México".

Los movimientos ciudadanos contrarios a Evo Morales decidieron mantenerse movilizados pese a la renuncia del mandatario porque temen que ocurra lo mismo que en Venezuela en 2002, cuando el entonces presidente Hugo Chávez fue derrocado y retomó el poder en 48 horas. Ni la lluvia ni el frío de la noche impidieron que cientos de personas tomasen distintos puntos de la capital, La Paz, en medio de una tensa calma y cierta incertidumbre por lo que se avecina para su país.

En Cuba, el presidente Miguel Díaz-Canel ha marcado la línea oficial, seguida por toda la prensa estatal, y ha respaldado plenamente a su aliado político a través de Twitter. "Condenamos la estrategia golpista opositora ha desatado en Bolivia la violencia, que ha costado muertes, cientos de heridos y expresiones condenables de racismo hacia los pueblos originarios. Apoyamos a Evo", escribió el mandatario.

"La derecha, con violento y cobarde golpe de Estado, atenta contra la democracia en Bolivia. Nuestra enérgica condena al golpe de Estado y nuestra solidaridad con el hermano presidente. El mundo se debe movilizar por la vida y la libertad de Evo", añadió Díaz-Canel.

"También se vio que la policía se rehusaba a reprimir a los manifestantes. Este es un ejemplo positivo para el ejército y la policía en Nicaragua, Venezuela y Cuba"

Frente a ello, John Suárez, director del Centro para una Cuba Libre -con sede en Virginia-, ha dado la bienvenida a la noticia a través de un comunicado. "Los manifestantes habían estado pidiendo que terminara la tenencia de 14 años de este autócrata. También se vio que la policía se rehusaba a reprimir a los manifestantes. Este es un ejemplo positivo para el ejército y la policía en Nicaragua, Venezuela y Cuba".

El texto añade: "Evo Morales y su régimen habían pasado años socavando el estado de derecho, comprometiendo la independencia e integridad del sistema electoral que violaba las normas democráticas, ignorando un referéndum de 2016 y eliminando los límites del mandato presidencial, y las elecciones fraudulentas del 20 de octubre, 2019 fue la gota que colmó el vaso para los bolivianos".

Entonando un "himno" emblemático desde el inicio de las protestas "quién se rinde, nadie se rinde, quién se cansa, nadie se cansa, ¿Evo de nuevo? huevo carajo!", ciudadanos de todas las edades recorrieron las calles La Paz.

Los bolivianos se despertaron este domingo con la noticia de un informe de la Organización de los Estados Americanos (OEA), en el que recomendaba que celebraran "otro proceso electoral" al evidenciar "irregularidades" en los comicios del 20 de octubre.

En seguida las calles se llenaron de gente molesta exigiendo la renuncia de Evo Morales, dimisión que ya por la tarde el mismo mandatario anunció en un video. Luego esa rabia se convirtió en fiesta, cientos de personas ondeaban banderas y caravanas de vehículos hacían sonar sus bocinas. Llegó la noche y la lluvia y con ello la incertidumbre.

Ciudadanos bolivianos y policías festejan la renuncia del presidente de Bolivia, Evo Morales, este domingo en La Paz. (Martín Alipaz)
Ciudadanos bolivianos y policías festejan la renuncia del presidente de Bolivia, Evo Morales, este domingo en La Paz. (Martín Alipaz)

El ambiente festivo se fue opacando a medida de que se sucedieron varios hechos que hacían vislumbrar un panorama político incierto. La gran mayoría de las personas que está en las calles es consciente de esa situación, de que aún falta mucho para hacer ya que se "ha ganado una batalla, mas no la guerra".

El pueblo ya "no come entero" y hasta que no vean la renuncia firmada, en un papel y entregada oficialmente al Legislativo, no creerán en la salida del poder de Morales.

El pueblo ya "no come entero" y hasta que no vean la renuncia firmada, en un papel y entregada oficialmente al Legislativo, no creerán en la salida del poder de Morales"

"No tenemos el papel, no lo hemos visto (...) Puede pasar lo mismo que en Venezuela, Maduro es su mayor padre, su mayor maestro, nosotros por eso seguimos acá hasta que tengamos la certeza, el papel firmado de que Evo Morales ya no vuelve nunca más acá y se va a la cárcel, vamos a seguir lo que nos cueste (...) así nos cueste sangre", dijo a la agencia EFE un joven que desea la paz para su país.

"Ha sido una alegría, pero nos está durando poco porque este Gobierno ya se ha preparado, esto no ha sido una sorpresa, ya está escapando su gente y ya están mandando a los masistas (del MAS, el partido de Morales) a confrontar, esto ya sobrepasa los derechos, sobrepasa la democracia", opinó otro hombre.

Bolivia inicia ahora la etapa después de este ciclo histórico del líder indígena, que durante estos "trece años, nueve meses y 18 días", que contó detalladamente en su despedida, fue capaz de asombrar a muchos en todo el mundo y a la vez de despertar los miedos de otros por su populismo.

Carlos Mesa quedó segundo en unas elecciones de las que ya no queda duda de que fueron fraudulentas: la presidenta del órgano electoral, María Eugenia Choque, ha terminado detenida. Pero el expresidente ha ido perdiendo protagonismo a favor de Luis Fernando Camacho, líder del comité cívico de Santa Cruz, la mayor región y la más pujante de Bolivia, que ha acudido a La Paz con una aureola de salvador.

Evo Morales tuvo la oportunidad de dejar el poder por todo lo alto, pero se vio forzado a renunciar en su intento de seguir en la presidencia del país, en un momento convulso en buena parte de América Latina.

"Denuncio ante el mundo y pueblo boliviano que un oficial de la policía anunció públicamente que tiene instrucción de ejecutar una orden de aprehensión ilegal en contra de mi persona; asimismo, grupos violentos asaltaron mi domicilio. Los golpistas destruyen el Estado de Derecho", escribió Evo Morales en Twitter.

El mensaje fue publicado después de que el líder cívico Luis Fernando Camacho aseguró igualmente en redes sociales que existía una orden para detener a Morales.

"Confirmado!! orden de aprehensión para Evo Morales!! La policía y los militares están buscándolo en el Chapare, lugar que se escondió", dijo Camacho en referencia a la zona del centro de Bolivia donde se supone que puede encontrarse. "Los militares le quitaron el avión presidencial y está escondido en el Chapare, van por él!", añadió.

"Quiero hacer conocer a la población boliviana que no existe orden de aprehensión alguna contra funcionarios del Estado como Evo Morales y los ministros de su gabinete"

Sin embargo, la Policía Boliviana negó que exista esa orden. "Quiero hacer conocer a la población boliviana que no existe orden de aprehensión alguna contra funcionarios del Estado como Evo Morales y los ministros de su gabinete", dijo al canal privado Unitel el comandante nacional de la Policía, Yuri Calderón.

Calderón aclaró que es la Fiscalía y no la Policía la entidad que emite las órdenes de aprehensión y aseguró que "la orden ha sido emitida para los presidentes de tribunales departamentales electorales y los vocales departamentales de las cortes electorales".

También se ordenó aprehender a María Eugenia Choque, hasta ayer presidenta del Tribunal Supremo Electoral, y Antonio Costas, quien renunció a la vicepresidencia del organismo electoral poco antes de que terminase el escrutinio de las elecciones del 20 de octubre. Hasta el momento se han ejecutado 25 órdenes de aprehensión en contra de presidentes y vocales de los diferentes tribunales electorales departamentales, precisó Calderón.

"No tengo por qué escapar", porque "no he robado nada", declaró Morales, esperanzado en que puede ser solo un hasta luego porque "la lucha no termina acá". México podría ser una salida para el mandatario, pues anoche, tras condenar lo sucedido en Bolivia, el canciller Marcelo Ebrard explicó que, "de conformidad a su tradición de asilo y no intervención ha recibido a 20 personalidades del Ejecutivo y Legislativo de Bolivia en la residencia oficial en La Paz" y añadió que, de ofrecerían asilo también al líder.

En un mensaje en Twitter, el jefe de la política exterior de México pidió "solidaridad internacional" para respetar la integridad e "inviolabilidad" de la embajada mexicana en La Paz, que sirve de refugio a los exfuncionarios.

Muchos se mantienen en vigilia para evitar que los "vándalos", como llaman algunos a los afines a Morales, los masistas, de la vecina ciudad de El Alto, lleguen a caldear los ánimos y se cometan desmanes como los registrados en la víspera en esa urbe.

Un grupo custodia la vía que conduce al imponente edificio de la sede del Gobierno, dando paso solo a la Policía, que de alguna manera ha sido uno de los protagonistas claves del momento histórico que vive el país, por su decisión de amotinarse y ponerse de parte del pueblo.

Había preocupación por los ataques contra grupos de personas que se mantienen en paro cívico en regiones como Potosí, donde dicen que francotiradores han amenazado a los que pedían la salida de Morales.

A lo largo del día los oficialistas fueron blanco de estos ataques, ya en la noche el turno era para políticos, dirigentes y periodistas de la oposición, a quienes incendiaron o saquearon sus viviendas

A lo largo del día los oficialistas fueron blanco de estos ataques, ya en la noche el turno era para políticos, dirigentes y periodistas de la oposición, a quienes incendiaron o saquearon sus viviendas.

"La celebración era tranquila, era celebrando el triunfo del pueblo, había familias, niños, y de la nada bajan tirando petardos", relató angustiado un hombre, claramente preocupado por el momento que se está viviendo.

Un conductor de taxi que intentaba sortear las barricadas para poder seguir realizando su trabajo dijo a EFE que "ya era hora que renunciara el presidente porque ellos mismos armaron este caos, ellos mismos se autoconvocaron para decir golpe de Estado, esta es la mejor solución".

El que hasta ahora era uno de los últimos supervivientes del socialismo del siglo XXI dijo que se despedía para dar paso a la paz en su país, pero tras la celebración inicial que tanto ansiaban sus detractores, lo que se desató fue el caos.

Los mandos policiales y militares llamaban a los bolivianos a mantener la calma, garantes del orden constitucional. Pero la sensación es de vacío de poder, al haber renunciado quienes podían suceder al presidente, como son el vicepresidente y los jefes de las Cámaras de Senadores y de Diputados, hasta el punto de plantearse que incluso pueda asumir provisionalmente la jefatura de Estado alguna parlamentaria opositora.

Bolivia no se encontraba en esta incertidumbre desde 2005, cuando precisamente fue el entonces presidente Carlos Mesa el que renunció asediado por una grave convulsión social. Una solución podría ser un comisión mixta de ambas cámaras que, de emergencia, estudie qué hacer ahora, explica el abogado constitucionalista Gonzalo Hidalgo.

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