Pakistán bombardea Kabul y declara entrar en "guerra abierta" con Afganistán
Asia
Islamabad acusa al régimen afgano de dar refugio a grupos terroristas, una acusación que los talibanes rechazan habitualmente mientras denuncian violaciones a su soberanía
Madrid/El Gobierno de Pakistán aseguró haber bombardeado Kabul, la capital afgana, además de Kandahar y Paktia en la madrugada de este viernes y declaró entrar en una “guerra abierta” con su país vecino, en una escalada del conflicto que ya se ha convertido en el incidente más grave entre ambos países desde el regreso de los talibanes al poder. A pesar del clima bélico, la capital afgana ha retomado este viernes su actividad cotidiana con mercados abiertos y tráfico.
“Nuestra paciencia se ha acabado. A partir de ahora, estamos en una guerra abierta entre vosotros y nosotros”, escribió el ministro de Defensa de Pakistán, Khawaja Asif, en la red social X. “Pakistán ha hecho grandes esfuerzos para mantener la normalidad de forma directa y a través de países amigos. Se ha involucrado en una diplomacia de pleno derecho. Pero los talibanes se han convertido en un representante de India”, justificó.
A primera hora de la mañana del viernes, el Gobierno de los talibanes informó del lanzamiento de nuevos ataques aéreos contra centros de mando y bases militares estratégicas en el interior de Pakistán como represalia y respuesta directa a los bombardeos de Pakistán. Según su versión, la incursión aérea se llevó a cabo con éxito a las 11:00 hora local y habría alcanzado instalaciones en Abbottabad, Nowshera, Jamrud y las proximidades de la ciudad de Faisalabad, en la región de la capital paquistaní.
A primera hora de la mañana del viernes, el Gobierno de los talibanes informó del lanzamiento de nuevos ataques aéreos contra centros de mando y bases militares estratégicas en el interior de Pakistán como represalia
Según el balance oficial del Gobierno talibán, la madrugada de bombardeos no han causado víctimas mortales ni heridos en la capital a pesar de haber alcanzado al menos tres puntos estratégicos. Desde Islamabad, sin embargo, aseguran que los ataques han provocado la muerte de 133 talibanes y han dejado más de 200 heridos. Con respecto a la incursión aérea de los talibanes en Pakistán, Afganistán apunta que el balance de víctimas sería de 75 soldados paquistaníes muertos y otros 84 heridos, una cifra no contrastada por fuentes independientes ni reconocido por el mando militar de Islamabad.
Según fuentes sobre el terreno consultadas por EFE, los ataques aéreos contra Kabul se concentraron principalmente en las zonas de Khair Khana, Darul Aman y Pul-e-Charkhi, esta última conocida por albergar diversas instalaciones militares de importancia, mientras que los otros dos distritos afectados son áreas predominantemente residenciales de la capital. Según el portavoz del primer ministro de Pakistán para medios extranjeros, Mosharraf Zaidi, los contrataques pakistaníes también alcanzaron “objetivos militares” en Paktia y Kandahar. El Gobierno paquistaní también informó de 27 puestos afganos destruidos y 9 capturados.
El primer ministro de Pakistán, Muhammad Shehbaz Sharif, advirtió este viernes de que sus fuerzas armadas tienen la “plena capacidad de reducir a polvo cualquier ambición agresiva”, en su primera declaración oficial. “La nación entera está de pie hombro con hombro junto a las Fuerzas Armadas”, aseguró el mandatario en una serie de mensajes publicados en su cuenta en X, quien subrayó que las tropas paquistaníes están cumpliendo con sus deberes “con fervor nacional” bajo el liderazgo del Mariscal de Campo Syed Asim Munir.
El primer ministro insistió en que no se hará “ningún compromiso en la defensa de la querida patria y Pakistán responderá contundentemente” a toda incursión. “Nuestras fuerzas están equipadas con capacidades profesionales, una formación superior y una estrategia defensiva efectiva para enfrentar cualquier desafío interno o externo”, sentenció Sharif.
Por su lado, el principal portavoz de los talibanes, Zabihullah Mujahid, confirmó los ataques sobre la capital y declaró que no han registrado víctimas: “El cobarde ejército pakistaní ha llevado a cabo bombardeos en algunas áreas de Kabul, Kandahar y Paktia”, escribió en X. Mujahid agregó que Afganistán llevó a cabo “importantes operaciones de retaliación contra posiciones militares paquistaníes en Kandahar y Helmand”.
Sin embargo, en Kabul, la vida diaria continúa sin alteraciones visibles en distritos como Karte Naw, donde los residentes mantienen sus rutinas comerciales y las tiendas permanecen abiertas a pesar de las explosiones registradas en zonas que el gobierno talibán califica como objetivos “no militares”. Pese a la declaración de “guerra abierta” emitida por Asif, y la confirmación de bombardeos en las provincias de Kabul, Kandahar y Paktia, no se observan signos de destrucción masiva.
Pese a la declaración de “guerra abierta” emitida por Asif, y la confirmación de bombardeos en las provincias de Kabul, Kandahar y Paktia, no se observan signos de destrucción masiva
La reactivación de los mercados en Kabul coincide con los preparativos para la festividad del Eid, manteniendo a la población civil en sus puestos de trabajo mientras las fuerzas del Emirato aseguran haber iniciado operaciones de represalia en la frontera. Horas antes, el Gobierno talibán había dado por terminada su ofensiva contra Pakistán.
La escalada se produce cinco años después de la llegada al poder de los fundamentalistas en Afganistán y de que Islamabad se convirtiera en su primer valedor internacional abogando por el reconocimiento de los talibanes.
La ruptura de esta hermandad responde a la negativa de Kabul a neutralizar los santuarios insurgentes del Tehreek-e-Taliban Pakistan (TTP) que desangran a Pakistán, una demanda muy similar a la que los sucesivos gobiernos afganos hicieron durante años a Islamabad con los entonces insurgentes talibanes en territorio pakistaní.
Pakistán vive un pico de violencia interna, con ataques armados en las zonas fronterizas con Afganistán que han ido en ascenso desde agosto de 2021. Islamabad acusa sistemáticamente al régimen afgano de dar refugio a grupos terroristas, una acusación que los talibanes rechazan habitualmente mientras denuncian violaciones a su soberanía.
La semana pasada, Islamabad ya ejecutó bombardeos y Kabul denunció que las víctimas eran civiles, mientras que Islamabad defendió que se trataba de una operación contra un centenar de insurgente, que utiliza suelo afgano como base. El balance de víctimas en estos ataques y el bombardeo de Pakistán la semana pasada son contradictorios, con datos del Gobierno afganos que cuenta poco más de una veintena, incluyendo los 17 muertos, incluidos once menores, de un bombardeo la semana pasada, mientras Islamabad ubica las bajas afganas en más de 200.
Con la guerra abierta se pone fin al último pacto de seguridad firmado en Catar y transforma la disputa en la frontera en un polvorín: Islamabad es una potencia nuclear y los talibanes afganos tienen en sus manos el arsenal militar abandonado por Estados Unidos.