El periodista Ricardo Fernández pide asilo en Alemania junto a su familia

El reportero, quien ha vivido años de hostigamiento y arrestos arbitrarios, detalla las presiones que sintió en los últimos meses

Ricardo Fernández está desde julio pasado en Alemania junto a su familia a la espera de obtener el asilo político. (14ymedio)
Ricardo Fernández está desde agosto pasado en Alemania junto a su familia a la espera de obtener el asilo político. (14ymedio)

El periodista independiente y colaborador de 14ymedio Ricardo Fernández está desde agosto pasado en Alemania junto a su familia a la espera de obtener el asilo político. El reportero, que sufrió un fuerte asedio de la policía política, reconoce que tantas presiones lo han dejado con el alma dañada.

Fernández ha vivido años de hostigamiento y arrestos arbitrarios. Ahora, desde un campo de refugiados en Zirndorf en el estado de Baviera, detalla las presiones que sintió en los últimos meses. "Hasta ese momento había sido yo el que me había puesto en riesgo por mis ideales, pero desde que inició 2022, el nuevo objetivo del Departamento de la Seguridad del Estado fueron mi esposa, mi suegra y mi hija mayor".

Para el mes de mayo "ya la situación se había hecho insostenible y no podía sacrificar a los miembros de mi familia por una lucha que ellos no escogieron". Fernández reconoce que no tenía "derecho a ofrecer la vida de otros" por su determinación personal de hacer periodismo independiente bajo un régimen alérgico a la libertad informativa.

Una vez tomada la decisión de salir de la Isla, comenzaron los trámites para obtener los pasaportes y poner los asuntos familiares en orden. "Cuando el Departamento de la Seguridad del Estado supo que estaba en ese proceso, el acoso se multiplicó". Una detención de tres horas en la tercera Unidad de la Policía de Camagüey, el pasado 14 de julio, le confirmó la necesidad de partir cuanto antes.

Para el mes de mayo "ya la situación se había hecho insostenible y no podía sacrificar a los miembros de mi familia por una lucha que ellos no escogieron"

No era la primera vez que el reportero era arrestado. En julio de 2019 pasó nueve días en un calabozo por el simple hecho de visitar la sede del Movimiento Damas de Blanco en el barrio habanero de Lawton. De aquella detención salió con un acta de advertencia por estar de manera "ilegal" en la capital cubana, un documento que se negó a firmar. El pasado mes de julio también recibió nuevas amenazas.

"Me dieron el ultimátum de que tenía un mes para abandonar el país. Estoy seguro de que en años anteriores no me lo hubieran dicho de esa manera, porque me habría negado rotundamente, pero al verme iniciar el proceso se lanzaron sobre mí como perros contra un animal herido". Incluso así, la policía política retuvo los pasaportes de la familia y solo se los entregó a finales de julio.

Abordar el avión, sentir despegar la nave y volar sobre el Atlántico fueron momentos agridulces para Fernández, su esposa y sus tres hijos. Por un lado sentían alivio de dejar las amenazas policiales atrás, pero por otro se abría ante ellos la interrogante de qué iba a ser de sus vidas a partir de ese día. No llevaban encima ni un solo euro.

"El proceso de asilo en Alemania, después de aprobado por las instancias policiales encargadas de realizar la deportación exprés a los que no pueden presentar pruebas de persecución, es bastante simple, y la organización es impresionante", explica a este diario. "Hay un gran volumen de peticiones de refugio, principalmente de familias ucranianas que huyen de la guerra".

En el centro de refugiados donde el reportero aguarda por una respuesta a su caso, no abundan los cubanos. Las jornadas pasan allí de una manera peculiar: "Por la diferencia de horario con Cuba y el ansia de hablar con nuestros seres queridos, se duerme poco en las noches. Durante el día nos enfrascamos en adaptarnos a esta realidad".

"Mi prioridad es lograr que mi familia se sane del daño psicológico que ha sufrido por años de persecución, a la vez que apoyo a mi patria en todo lo que le pueda servir"

Aunque la sorpresa ante todo lo nuevo parece no tener fin, Fernández y sus familiares también se han percatado de que están "rotos por dentro". "Cuando nos encontramos para compartir un café colado precariamente, nos reímos de nuestras propias heridas y comparamos los hábitos de acaparamiento que traemos en el alma".

"Unos guardan cajas de agua embotellada, otros duermen con las golosinas que se le acumulan. Todos almacenan lo que puedan como si mañana no hubiera más. De eso nos reímos, evitando los temas que nos rompen el alma. Finalmente llega la noche y cada cual se retira para conectarse con sus seres amados que quedaron atrás".

Ahora, la lista de urgencias está bien clara para el reportero: "Mi prioridad es lograr que mi familia se sane del daño psicológico que ha sufrido por años de persecución, a la vez que apoyo a mi patria en todo lo que le pueda servir". En medio de la incertidumbre de qué pasará con él y su familia en los próximos días, evita pensar en una opción en la que no reciba el asilo y apuesta porque "las esperanzas de una vida en paz florezcan".

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