Las purgas militares, Trump y la tensión global marcarán la sesión del Legislativo chino
Pekín
Los casi 3.000 miembros llegados de todo el país se reúnen desde el jueves para formalizar políticas y decisiones fijadas de antemano por el Partido Comunista
Pekín/La posible reconfiguración de la cúpula militar china, casi desmantelada por corrupción, será una de las claves de la sesión anual del Legislativo, marcada por la próxima visita del presidente estadounidense, Donald Trump, y por la escalada internacional tras los ataques de EE UU e Israel contra Irán.
La ANP, el Parlamento más grande del mundo, es el máximo poder legislativo de China y sus casi 3.000 miembros llegados de todo el país se reúnen en sesión plenaria una vez al año junto a la Conferencia Consultiva Política del Pueblo Chino, un órgano asesor compuesto por delegados de diversas organizaciones, en las conocidas como ‘Dos Sesiones’.
Aunque la ANP aprueba leyes, presupuestos y los principales nombramientos del Estado, no hay sorpresas en su cita anual, que sirve para formalizar políticas y decisiones fijadas de antemano por el Partido Comunista.
El primer ministro, Li Qiang, presentará el jueves el objetivo de crecimiento para 2026 en un momento en que varios analistas prevén que el Gobierno rebaje la meta desde el "alrededor del 5%" fijado el año pasado a un rango de "entre el 4,5 y el 5%".
El primer ministro, Li Qiang, presentará el jueves el objetivo de crecimiento para 2026 en un momento en que varios analistas prevén que el Gobierno rebaje la meta desde el "alrededor del 5%" fijado el año pasado a un rango de "entre el 4,5 y el 5%"
Una eventual reducción ampliaría el margen de maniobra de las autoridades ante el menor dinamismo inmobiliario, la presión demográfica y la incertidumbre internacional, y marcaría el inicio de un ciclo económico coincidiendo con el arranque del plan para el próximo lustro.
La sesión de este año marcará el inicio del XV Plan Quinquenal (2026-2030), el documento que fijará las grandes prioridades económicas y estratégicas del país para el próximo lustro.
Diversos analistas anticipan que el nuevo plan reforzará la apuesta por la modernización industrial, la autosuficiencia tecnológica y el fortalecimiento del mercado interno, mientras el crecimiento se modera y persiste la rivalidad tecnológica con Estados Unidos.
El propio Xi señaló que el plan desempeñará un "papel de enlace" hacia el objetivo de "modernización socialista" para 2035.
Tras varios años en los que las exportaciones han compensado la debilidad de la demanda interna, uno de los focos de esta sesión será si Pekín refuerza de forma significativa las políticas destinadas a estimular el consumo.
Los expertos han advertido de que una dependencia prolongada de la demanda externa y de la capacidad industrial puede resultar difícil de sostener ante el aumento de las fricciones comerciales.
La sesión de este año marcará el inicio del XV Plan Quinquenal (2026-2030), el documento que fijará las grandes prioridades económicas y estratégicas del país para el próximo lustro
En este escenario, los inversores observarán si el nuevo ciclo quinquenal incorpora objetivos más explícitos para elevar el peso del consumo y los ingresos de los hogares chinos en la economía.
El evento llega en un momento delicado para el estamento castrense, tras la eliminación de varios altos mandos y la reducción de la Comisión Militar Central (CMC) a mínimos, con solo dos de sus siete miembros originales aún en el cargo tras purgas por corrupción.
La semana pasada, el Legislativo retiró sin explicaciones a nueve altos cargos militares de su lista de diputados, en otro episodio de la campaña anticorrupción en las Fuerzas Armadas.
Así, más allá del porcentaje de aumento del presupuesto, la atención podría desplazarse hacia el tono político.
El analista y exdirector del Observatorio de la Política China Xulio Ríos explicó a EFE que en este escenario, el interés estará "menos en el porcentaje y más en el lenguaje político", con énfasis en la disciplina interna. A su juicio, es previsible una "mayor densidad" de referencias a la "lealtad absoluta" al Partido Comunista Chino (PCCh).
Ríos afirma que estas referencias responderán a la necesidad de "cerrar filas" en torno al liderazgo, al tiempo que se reafirma la modernización militar y la construcción de unas fuerzas armadas "capaces de afrontar combates reales de forma profesional y en circunstancias complejas", en línea con la reforma impulsada por el presidente, Xi Jinping, desde 2015.
La sesión se celebra entre turbulencias internacionales tras los ataques estadounidenses e israelíes contra Irán y antes de la visita a China del presidente estadounidense, Donald Trump, a finales de marzo.
La prevista rueda de prensa del canciller, Wang Yi, servirá para anticipar el tono que Pekín quiere fijar antes del encuentro entre ambas potencias, que mantienen una tregua comercial vigente, aunque persiste la incertidumbre tras el reciente fallo del Tribunal Supremo estadounidense sobre la legalidad de determinados aranceles, decisión que plantea interrogantes sobre el marco comercial bilateral.
Según Ríos, es previsible que Pekín traslade un mensaje de "determinación china" y proyecte una imagen de "estabilidad" frente a la "incertidumbre", en un entorno internacional cada vez más volátil. También insistirá en definir las "reglas del juego" de la relación con Estados Unidos y en "dejar claro que China responderá a las presiones y no se amilanará".
En ese marco, la cuestión de Taiwán, cuya soberanía China reclama, volverá previsiblemente a estar presente en el discurso oficial, tras reiteradas advertencias de Pekín sobre su "línea roja".
Se espera que el evento reitere el énfasis en la autosuficiencia tecnológica en un contexto de rivalidad con Estados Unidos, con destacados avances chinos en campos como la robótica o la inteligencia artificial.
Se espera que el evento reitere el énfasis en la autosuficiencia tecnológica en un contexto de rivalidad con Estados Unidos, con destacados avances chinos en campos como la robótica o la inteligencia artificial
Ríos señala que las restricciones en el acceso chino a semiconductores y otras tecnologías –principalmente estadounidenses– han reforzado la narrativa de la "seguridad en el desarrollo" y de que China necesita "reducir dependencia en chips avanzados y evitar el aislamiento tecnológico".
En la misma línea, Neil Thomas y Lobsang Tsering, de Asia Society, apuntan a que el nuevo plan quinquenal profundizará en un modelo orientado hacia la "soberanía tecnológica, la seguridad nacional y la orientación estatal de la economía", consolidando la primacía del Estado en sectores estratégicos.
A su juicio, esta evolución forma parte de un "cambio a largo plazo desde un crecimiento de alta velocidad hacia uno de alta calidad" y de un "creciente énfasis en equilibrar el desarrollo con la seguridad en un mundo más incierto".
La cuestión demográfica volverá a la mesa tras varios años de descenso poblacional y una nueva caída del número de nacimientos en 2025, pese a las políticas anunciadas en la sesión del año pasado, cuando el Gobierno prometió subsidios a los cuidados infantiles y "desarrollar servicios de guardería".
El envejecimiento acelerado y la presión sobre el sistema de pensiones refuerzan la dimensión estructural del desafío. Ríos anticipa que las respuestas se situarán en el terreno de "medidas de apoyo a la natalidad" y "refuerzos en protección social", aunque "no cabe esperar una solución estructural inmediata".