El sistema autoritario creado por Putin da muestras de debilidad, según un opositor ruso

"No pasa un día sin que sea arrestado un vicegobernador o un alcalde. Ni un solo día", subraya el opositor y aspirante presidencial Boris Nadezhdin

El opositor ruso Boris Nadezhdin.
El opositor ruso Boris Nadezhdin. / EFE
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15 de abril 2026 - 09:24

Moscú/El sistema autoritario creado durante el último cuarto de siglo por el líder ruso, Vladímir Putin, comienza a dar muestras de debilidad, aseguró a EFE el opositor y aspirante presidencial Boris Nadezhdin.

"El sistema pierde estabilidad, equilibrio y la probabilidad de cometer errores, naturalmente, aumenta. Es la naturaleza de todos los regímenes autoritarios", señaló el político ruso durante una conversación por vídeoconferencia.

Nadezhdin considera que el jefe del Kremlin ha cometido demasiados errores en los últimos tiempos, el más grave de ellos el bloqueo de internet, que ha provocado el mayor desplome de sus índices de popularidad en más de una década.

En su opinión, el mejor ejemplo de la imparable "degradación" que aqueja al sistema es que la represión ahora "está golpeando mucho más a alcaldes y figuras en gobiernos regionales y ministerios federales".

"No pasa un día sin que sea arrestado un vicegobernador o un alcalde. Ni un solo día", subraya.

Nadezhdin destaca que sus constantes viajes por las regiones confirman que "la situación en el país es objetivamente cada vez peor. Y la gente confía cada vez menos en el Gobierno"

Nadezhdin destaca que sus constantes viajes por las regiones confirman que "la situación en el país es objetivamente cada vez peor. Y la gente confía cada vez menos en el Gobierno".

Existen "muchas causas de irritación", la primera de las cuales es la "interminable (…) operación militar especial en Ucrania", que ya ha superado los 1.500 días de combates.

"Dos tercios de la población de Rusia quiere que esto se termine de alguna forma (…), casi todos lo desean. La continuación de las acciones militares sólo es apoyada por un 25 % de la gente", asegura

Al respecto, él aboga, al igual que Kiev, por la congelación de la línea del frente y aplazar la discusión sobre el estatus jurídico del Donbás. "A menudo después de pronunciar un discurso me preguntan: ¿Cuando se va terminar todo esto? ¿Cuándo volveremos a la normalidad?", insiste.

Con todo, el principal problema que se ha topado el Kremlin es que una gran mayoría de los rusos está sufriendo las consecuencias de los bloqueos de las redes sociales y la ralentización de internet, de lo que responsabilizan al Servicio Federal de Seguridad (FSB), Nadezhdin discrepa.

"Admito que puede ser una decisión personal del presidente Putin. En nuestro sistema esto es algo muy posible. Otra cosa es que cada vez toma más decisiones, yo diría, equivocadas", señala.

Y es que considera que, "lamentablemente, Putin no sabe muy bien cómo funciona el mundo moderno. Esa es la realidad".

Mientras la guerra afecta directamente "a un 1 %" de los rusos, la desconexión de internet "repercute en prácticamente todos", desde trabajadores a estudiantes, explica.

El opositor destaca que nunca había ocurrido que todas las fracciones parlamentarias, menos Rusia Unida, se pronunciaran al unísono contra algo, como ocurre con el bloqueo de internet

El opositor destaca que nunca había ocurrido que todas las fracciones parlamentarias, menos Rusia Unida, se pronunciaran al unísono contra algo, como ocurre con el bloqueo de internet, que ha "indignado" también a los llamados "patriotas Z", que apoyan a pies juntillas la guerra.

Por ello, "nadie", ni el Gobierno, ni la Administración presidencial, ni el FSB, quieren asumir la responsabilidad. "Nadie admite que son ellos los que lo hicieron. Es una historia increíble", señala.

Nadezhdin opina que Putin no decidió cortar internet por motivos de seguridad, tras lo ocurrido con el venezolano Nicolás Maduro y el ayatolá iraní, Ali Jameneí. "El motivo es otro. Putin ha creado un régimen autoritario personalista. Por cierto, lo mismo ocurrió en España y en Portugal", explica.

"Estos regímenes se caracterizan porque, quieras o no quieras, el dirigente pierde gradualmente la capacidad de reaccionar adecuadamente a todos los problemas. El sistema está construido de tal forma que todas las decisiones las toma él. Y él, para empezar, puede estar cansado; en segundo lugar, no puede saber de todo; y tercero, él gobierna equilibrando diferentes clanes", apunta.

Al igual que en la península ibérica, el político cree que en Rusia es posible una transición pacífica y se niega a contribuir a que "el sistema se derrumbe como el Imperio Ruso en 1917 o la Unión Soviética" en 1991.

"Mi trabajo consiste en acercar el momento en que el sistema comience a cambiar (…) Que el sistema cambie por la vía pacífica como resultado de unas elecciones limpias", señaló.

Eso sí, antes los rusos deben superar la enfermedad del "imperialismo", lo que -aventuró- "llevará dos o tres generaciones", más aún cuando existe un dirigente que quiere fomentar "esas ambiciones imperiales".

Para ello, confía en poder participar en las elecciones parlamentarias de septiembre después de que la comisión electoral le impidiera desafiar a Putin en las presidenciales de 2024 cuando había reunido las firmas necesarias y su intención de voto alcanzó el 15 %.

El cambio "es posible con Putin como presidente", asegura, aunque añade que, "si hablamos de cinco o diez años, no existe ninguna posibilidad de que el sistema siga siendo el mismo".

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