Trump pedirá a Xi "abrir" China a las empresas estadounidenses

EE UU

Los dos mandatarios medirán este jueves en Pekín sus diferencias, con Irán y los aranceles de fondo

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump y el gobernante chino Xi Jinping. (EFE Archivo)
Trump visitó Pekín en 2019 en la última visita de un presidente de Estados Unidos a China. / (EFE Archivo)
EFE

13 de mayo 2026 - 07:00

Pekín / Washington/El presidente estadounidense, Donald Trump, aseguró este miércoles desde el Air Force One, rumbo a Pekín, que pedirá al presidente chino, Xi Jinping, abrir el país a las empresas estadounidenses, en especial a aquellas que le acompañan en este viaje.

"Pediré al presidente Xi, un líder de una distinción extraordinaria, abrir China para que esta gente brillante pueda obrar su magia y contribuir a llevar a la República Popular a un más alto nivel", aseguró Trump en un post en la red social Truth.

El mandatario dijo que esta petición de abrirse a la inversión de las empresas estadounidenses será su "primerísima petición". "No he escuchado una idea que pueda ser más beneficiosa para nuestros increíbles países", añadió el mandatario.

Trump aprovechó su post para criticar a la prensa por informar de que el consejero delegado de Nvidia, Jensen Huang, no había sido invitado por la Casa Blanca para unirse al grupo de más de una docena de altos ejecutivos de la mayores empresas estadounidenses.

Finalmente, Huang, que no estaba en la lista inicial facilitada por fuentes de la Casa Blanca, se sumó a la comitiva que visitará China con Trump en la parada para repostar del Air Force One en Alaska.

Finalmente, Huang, que no estaba en la lista inicial facilitada por fuentes de la Casa Blanca, se sumó a la comitiva

"CNBC informó incorrectamente que el Gran Jensen Huang, de Nvidia, no fue invitado a esta increíble reunión de los más grandes empresarios y empresarias del mundo que orgullosamente van a China", indicó Trump con respecto a la incorporación del consejero delegado de Nvidia, la mayor empresa de EE UU en valoración bursátil y el principal fabricante de chips avanzados para inteligencia artificial.

"Jensen está actualmente en el Air Force One y, a no ser que le diga que se vaya, algo altamente improbable, la información de CNBC es incorrecta o como decimos en política: fake news", aseveró Trump.

Trump viaja a Pekín, donde protagonizará una visita de estado de tres días, acompañado de Huang y de otros 17 altos cargos de los sectores de la banca, sector agropecuario, de aviación y tecnológico.

La delegación de empresarios incluye a Tim Cook, CEO de Apple, una de las empresas más dependientes de China; Kelly Ortberg, el más alto ejecutivo de Boeing, que podría conseguir compromisos de compra por parte de China; así como Dina Powell, presidenta de Meta, cuya presencia en el mercado chino se ha visto obstaculizada por las restricciones impuestas por Pekín.

La delegación también incluye a Elon Musk, aliado de Trump y el cofundador de Tesla, uno de los fabricantes de vehículos estadounidenses con mayor presencia en China y competidor de gigantes en propulsión eléctrica como la china BYD.

La cita se producirá con una frágil tregua comercial vigente, pero puesta a prueba por viejos frentes abiertos como los aranceles, nuevas disputas tecnológicas y la crisis energética desatada por la guerra en Irán.

El viernes será la séptima vez que se reúnan en persona Xi y Trump –contando con el primer mandato del republicano–, quienes tendrán sobre la mesa una larga lista de asuntos que tratar.

El viernes será la séptima vez que se reúnan en persona Xi y Trump –contando con el primer mandato del republicano–, quienes tendrán sobre la mesa una larga lista de asuntos que tratar

Trump, quien el lunes calificó de "inaceptable" la respuesta iraní a su plan de paz –lo que parece aplazar la resolución de la guerra de Irán–, aseguró la semana pasada que hablará con Xi sobre el asunto y afirmó que el líder chino ha sido "muy amable" respecto a un conflicto que ha bloqueado el estrecho de Ormuz, por donde pasan alrededor del 45% de las importaciones de gas y petróleo de China.

La cuestión gana peso después de que el canciller iraní, Abás Araqchí, viajase a Pekín la semana pasada para reunirse con su homólogo chino, Wang Yi, y de que el embajador chino ante la ONU, Fu Cong, advirtiera que, si Ormuz sigue cerrado, el asunto estará "inevitablemente en el centro de las conversaciones".

China, el mayor socio comercial de Teherán, ha condenado los ataques contra Irán, mientras ha pedido respetar la soberanía de los países del Golfo, con los que mantiene estrechos lazos y que han sido objetivo de ofensivas iraníes.

El profesor Wing Lok Hung, de la Universidad China de Hong Kong, afirmó a EFE que Irán es ahora el asunto con mayores posibilidades de producir resultados "positivos y concretos", ya que Washington busca reabrir Ormuz y lograr un alto el fuego que, a su juicio, no sería posible "sin apoyo chino".

Según Hung, la visita de Araqchí dejó a Pekín en una posición "más ventajosa" y reformuló "de forma significativa" una agenda inicialmente más centrada en comercio, tecnología y Taiwán.

Si bien algunos analistas han señalado que Pekín se ve beneficiado por el desvío de la atención de Washington de Asia hacia Oriente Medio, el conflicto también afecta a China, donde se ha encarecido la energía, lo que llevó a las autoridades a intervenir para contener el alza de precios.

Antes de que Trump llegue, el viceprimer ministro chino He Lifeng y el secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, han mantenido este miércoles en Seúl un diálogo económico, después de haber encabezado en marzo en París otro del que Pekín dijo que salieron "consensos preliminares".

Antes de que Trump llegue, el viceprimer ministro chino He Lifeng y el secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, han mantenido este miércoles en Seúl un diálogo económico

El eje económico de la cita parte de la tregua pactada por Xi y Trump en la ciudad surcoreana de Busan el pasado octubre, que redujo del 57% al 47% los aranceles a las importaciones chinas, además de suspender tasas portuarias recíprocas y aliviar parcialmente las restricciones chinas sobre tierras raras.

Ese equilibrio quedó después en entredicho por el fallo del Tribunal Supremo estadounidense, que invalidó los aranceles impuestos bajo la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional y llevó a Trump a aprobar un nuevo gravamen global del 10% bajo otro marco legal, que también fue bloqueado el pasado jueves por el Tribunal de Comercio Internacional de EE UU.

La analista Patricia M. Kim, del Instituto Brookings, considera que "el resultado más probable es una extensión de la actual tregua", con la continuidad de las exportaciones chinas de tierras raras y las compras de productos agrícolas estadounidenses a cambio de "un alivio parcial de aranceles".

Según Kim, Trump buscará "compromisos impactantes" de compras chinas de bienes estadounidenses, incluidos productos agrícolas, energía, aviones Boeing y semiconductores, mientras que las prioridades de Pekín pasan por "extender la tregua, preservar el acceso a tecnología estadounidense y relajar, o al menos impedir, un mayor endurecimiento de los controles de exportación de Estados Unidos".

La competencia tecnológica, centrada en los semiconductores y cada vez más en la inteligencia artificial, ha cobrado nueva importancia tras el bloqueo chino a la compra de Manus por parte de Meta, una operación de 2.000 millones de dólares que Pekín frenó al vetar "la inversión extranjera" en la plataforma de IA, fundada en China pero radicada en Singapur.

Washington vinculó ese revés a las "provocativas regulaciones extraterritoriales chinas", mientras Pekín acusa a Estados Unidos de "contener" su desarrollo tecnológico mediante controles a chips avanzados y otros componentes clave para la IA, un ámbito en el que China ha enfatizado sus objetivos de autosuficiencia.

De Nixon a Trump: los viajes presidenciales de EE UU a China en más de medio siglo

Más de medio siglo después del viaje de Richard Nixon a la China de Mao Zedong, que marcó en 1972 el deshielo entre ambos países, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, pondrá fin con su visita a Pekín esta semana a casi una década sin desplazamientos de mandatarios estadounidenses al gigante asiático. La visita retoma una práctica diplomática que ha acompañado la evolución de la relación bilateral desde la Guerra Fría.

Estas son las principales visitas de presidentes de Estados Unidos a China desde el inicio del deshielo bilateral:

Nixon. Febrero de 1972.- Richard Nixon se convierte en el primer presidente estadounidense en visitar la China comunista y se reúne con Mao Zedong y el primer ministro chino, Zhou Enlai.

La firma del Comunicado de Shanghái establece las bases del acercamiento al recoger que Estados Unidos declaró tomar nota de que todos los chinos a ambos lados del estrecho de Taiwán sostienen que solo hay una China y que Taiwán es parte de China», un principio clave para el posterior desarrollo de la relación, tras contactos previos como la llamada diplomacia del ping-pong, que en 2026 cumple 55 años.

Ford. Diciembre de 1975.- Gerald Ford viaja a Pekín para consolidar el proceso iniciado por Nixon y reafirma el objetivo de normalizar las relaciones, en un momento de transición política en China en los últimos años de Mao Zedong.

El viaje mantiene abiertos los canales de diálogo sin avances sustanciales.

Reagan. Abril-mayo de 1984.- Ronald Reagan, que había defendido posiciones firmemente anticomunistas y mostrado apoyo a Taiwán antes de llegar al poder, realiza la primera visita tras el establecimiento de relaciones diplomáticas en 1979.

El viaje se salda con acuerdos en ámbitos como la cooperación nuclear civil y refleja un acercamiento pragmático entre ambos países frente a la Unión Soviética.

Bush padre. Febrero de 1989.- George H. W. Bush, con experiencia previa en Pekín como jefe de la oficina de enlace estadounidense, visita China semanas antes de la masacre de Tiananmen.

El viaje busca reforzar la relación bilateral y queda marcado por ese contexto posterior.

Clinton. Junio-julio de 1998.- Bill Clinton protagoniza la primera visita presidencial tras la crisis de 1989, en un viaje que simboliza la reactivación de los vínculos políticos.

La agenda incluye derechos humanos, comercio y seguridad, y destaca un debate televisado con Jiang Zemin que expone públicamente las diferencias entre ambos países.

Bush hijo. 2001-2008.- George W. Bush realiza cuatro visitas en un periodo que combina cooperación tras el 11-S con crecientes tensiones comerciales, tras el ingreso de China en la Organización Mundial del Comercio en 2001.

Sus viajes incluyen reuniones bilaterales y foros multilaterales, así como su asistencia a los Juegos Olímpicos de Pekín en 2008, en plena proyección internacional de China.

Obama. 2009-2016.- Barack Obama visita China en tres ocasiones mientras aumenta la competencia estratégica y el peso global de Pekín.

Las reuniones con sus homólogos chinos abordan economía, seguridad y disputas regionales, con avances como el acuerdo climático anunciado en 2014.

Trump. Noviembre de 2017.- Donald Trump realiza una visita de Estado a Pekín centrada en comercio y Corea del Norte, acompañada de un protocolo reforzado que incluye actos en la Ciudad Prohibida, donde su homólogo, Xi Jinping, presume ante él de los "miles de años ininterrumpidos" de civilización china.

El viaje precede al deterioro de la relación que desemboca en la guerra arancelaria entre ambos países unos cuatro meses después.

La ‘Gran Brecha’: pandemia y deterioro bilateral. 2017-2026.- Ningún presidente estadounidense visita China durante este periodo, que algunos centros de análisis y estudios internacionales han descrito como una “brecha” en la relación bilateral, en un contexto marcado por la pandemia de covid-19 y el aumento de tensiones políticas, tecnológicas y comerciales.

Joe Biden no realiza viajes al país durante su mandato pero, aunque no hay visitas a China, los contactos al más alto nivel continúan en foros internacionales y terceros países.

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