Trump presume en materia de inmigración y poderío militar en un discurso sin mención a Cuba

EE UU

  • El presidente invitó al ex preso político venezolano Enrique Márquez y alabó al "nuevo amigo y socio" que es ahora Caracas
  • Los aranceles e Irán, puntos destacados de una sesión en la que se hizo evidente la división con los demócratas

Fotografía del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, dando su discurso sobre el Estado de la Unión, en el Capitolio.
Fotografía del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, dando su discurso sobre el Estado de la Unión, en el Capitolio. / EFE/EPA/ Kenny Holston
Jairo Mejía (EFE)

25 de febrero 2026 - 04:33

Washington/El presidente estadounidense, Donald Trump, presumió este martes de avances en la lucha contra el narcotráfico y la inmigración, rechazó el poder del Congreso para imponer aranceles y alardeó de la misión de captura de Nicolás Maduro y del poder militar estadounidense frente a las ambiciones nucleares de Irán en el primer discurso sobre el Estado de la Unión de su segundo mandato. No hizo ninguna mención a Cuba, a pesar de que muchos lo esperaban.

En 107 minutos de alocución, récord histórico para un discurso ante una sesión conjunta en el Congreso, Trump dijo que los cruces de inmigrantes indocumentados han cesado, que la entrada transfronteriza de fentanilo se ha reducido y que la inflación ha bajado, mientras los ingresos de las familias han subido, pese a que una mayoría de estadounidenses desaprueban su manejo de la economía, según las últimas encuestas.

"Después de solo un año, puedo decir con dignidad y orgullo que hemos alcanzado una transformación que no se ha visto nunca; un giro para la historia", señaló un hiperbólico Trump, que fue repetidamente ovacionado por los legisladores republicanos y miembros de su gabinete y abucheado por los demócratas.

Trump afeó a los magistrados del Tribunal Supremo, también presentes en el discurso, por su "desafortunado" fallo de la semana pasada en el que una mayoría de seis jueces declaró ilegales los aranceles impuestos a través de una ley de emergencia económica. El Supremo consideró que Trump debía pasar por el Congreso para imponer aranceles, que el mandatario argumentó como esenciales para dibujar una política exterior a favor de Estados Unidos.

Hoy, el presidente desafió al Legislativo: "La acción del Congreso no será necesaria", dijo, para la aplicación del nuevo marco legal

Hoy, el presidente desafió al Legislativo: "La acción del Congreso no será necesaria", dijo, para la aplicación del nuevo marco legal para mantener los aranceles globales del 10% que impuso desde este martes en respuesta al varapalo del Supremo. El republicano aseguró que estos nuevos impuestos aduaneros "son un poco más complejos, pero probablemente mejores, lo que conducirá a una solución aún más sólida que antes".

"Los aranceles seguirán bajo alternativas legales totalmente aprobadas y probadas y que conducirán a una solución que será más fuerte que la anterior", aseguró Trump, que anunció que impondrá gravámenes globales de hasta el 15% con base en una ley de 1974.

El mandatario fue un paso más allá al defender la imposición de gravámenes sobre las importaciones al aventurar que sustituirán a la recaudación de impuestos sobre las personas físicas.

"Según pasa el tiempo creo que los aranceles, pagados por países extranjeros, reemplazarán, como en el pasado, el sistema moderno de impuestos sobre la renta, eliminando un gran lastre para la gente que amo", aseguró Trump, sugiriendo que los aranceles podrían eliminar gran parte de los gravámenes fiscales sobre las familias estadounidenses.

La gobernadora demócrata de Virginia, Abigail Spanberger, que respondió al discurso desde Williamsburg, centró su répilica en este punto, al considerar que la subida de los aranceles se traslada a los ciudadanos, sobre los que las empresas repercuten el alza del precio. "Les están haciendo la vida más cara. Incluso están dificultando la consulta médica", subrayó, además de considerar que Trump mintió en su intervención. "No escuchamos la verdad de nuestro presidente".

"Les están haciendo la vida más cara. Incluso están dificultando la consulta médica. No escuchamos la verdad de nuestro presidente"

"Cuando hablé en esta cámara hace 12 meses, había heredado una nación en crisis, con una economía estancada, inflación a niveles récord y una frontera abierta de par en par", indicó el mandatario al inicio de su alocución, insistiendo de nuevo en cargar contra su predecesor en el cargo, el demócrata Joe Biden.

En materia económica, aseguró que su administración "ha reducido la inflación subyacente a su nivel más bajo en más de cinco años", una afirmación que, como muchas de las que suele realizar el republicano, resultó inexacta, ya que en su primer año de regreso al poder la subida de precios efectivamente se ha moderado, pero está todavía en torno a medio punto por encima de los niveles de 2019-2020.

A su vez, Trump anunció que obligará a las empresas que están invirtiendo en infraestructura de inteligencia artificial a niveles récord a instalar sus propias centrales eléctricas para así evitar los problemas de aumento de precios que se han producido en determinadas regiones en un momento en que muchos estadounidenses siguen quejándose por el elevado coste de la vida.

El magnate neoyorquino destacó que ha logrado bajar los precios de los medicamentos en EE UU gracias a la presión que ha ejercido sobre las farmacéuticas a la hora de exigir el llamado principio de la "nación más favorecida" y también pidió al Congreso que haga permanente la prohibición de que fondos financieros puedan adquirir viviendas unipersonales en el país.

Su discurso tomó un tono unificador e inspiracional solo en las ocasiones que habló del 250 aniversario de la declaración de Independencia de Estados Unidos, que se celebra este año. "Juntos, nos convertimos en los maestros de las más poderosas industrias, destruimos a las más monstruosas tiranías de la historia y liberamos a millones de las cadenas del fascismo, comunismo, opresión y terror".

Por el contrario cuando insultó a la comunidad somalí de Minesota, habló de la "invasión fronteriza", aseguró que los inmigrantes indocumentados votan en las elecciones y pidió al Congreso modificar las leyes electorales para evitarlo, despertó la ira de varios demócratas.

En el caso de las congresistas Rashida Talib o Ilhan Omar, el descontento con el republicano fue a más, con esta última acusando al presidente de haber "matado a estadounidenses", en referencia a los dos ciudadanos de Mineápolis tiroteados por agentes de inmigradurante las redadas masivas contra migrantes de enero en la mencionada ciudad, donde Omar ha vivido desde la adolescencia y a la que representa en la Cámara Baja.

La tensión entre ambas bancadas se palpó desde el primer minuto con los reproches del congresista Al Green, de 79 años, que recibió con agitación al republicano con el mensaje "las personas negras no son simios" – en referencia al controvertido vídeo publicado por Trump donde el ex presidente Barack Obama y su esposa aparecían representados como primates.

Al Green, de 79 años, fue expulsado por exhibir una pancarta que rezaba: "Las personas negras no son simios"

Al Green, con bastón en mano, fue expulsado del hemiciclo por segundo año consecutivo y en su asiento solo quedó una pancarta con su nombre.

Trump reiteró que en el primer año de su segundo mandato ha conseguido ocho acuerdos de paz y que su política exterior se basa en la máxima de "paz a través de la fuerza". Presumió de la operación del mes pasado en la que capturó al presidente venezolano Nicolás Maduro o de la renovada "dominación" estadounidense en Latinoamérica.

A Maduro lo llamó "uno de los capos más siniestros" o "dictador fuera de la ley", y aseguró que la operación militar que lo capturó fue una "victoria colosal" que lo ha llevado frente a la Justicia estadounidense.

Por el contrario, dijo que ahora Venezuela, que mantiene intactas las estructuras del chavismo, es un "nuevo amigo y socio" y que trabaja "de cerca" con la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, para "desencadenar extraordinarios avances económicos para ambos países y los ciudadanos que tanto han sufrido".

En medio de esos halagos, la sorpresa fue el encuentro entre el ex candidato presidencial de Venezuela Enrique Márquez, excarcelado cinco días después de la captura de Maduro, y su sobrina, Alejandra González.

Márquez, de 63 años y oriundo de Maracaibo, apareció por sorpresa en el Capitolio, invitado por Trump. "Esta noche está con nosotros Alejandra González", anunció el mandatario mientras hablaba de la actual cooperación con Rodríguez. "Ella creció en una familia venezolana muy unida y era especialmente cercana a su querido tío Enrique. Alejandra, me complace informarte que tu tío no solo ha sido liberado, sino que también está aquí esta noche", exclamó con solemnidad.

El mandatario invitó entonces al político al hemiciclo, donde se fundió en un abrazo con su sobrina animado por los aplausos de los legisladores. "Alejandra temía no volver a ver a su tío. También temía por su vida anterior. Pero desde la operación, hemos trabajado con los nuevos líderes, quienes han ordenado el cierre de esa vil prisión (el Helicoide) y han liberado a cientos de presos políticos", aseguró el mandatario, que añadió que hay más excarcelaciones "por venir".

El excandidato presidencial de Venezuela Enrique Márquez, excarcelado cinco días después de la captura de Nicolás Maduro, en una fotografía de este martes.
El excandidato presidencial de Venezuela Enrique Márquez, excarcelado cinco días después de la captura de Nicolás Maduro, en una fotografía de este martes. / EFE/ Kenny Holston

También subrayó que el bombardeo que el Pentágono llevó a cabo el año pasado sobre Irán destruyó "el programa de armas nucleares" de Teherán, aunque al mismo tiempo aseguró que los ayatolás no han renegado de su deseo de poseer armamento atómico. "Lo aniquilamos (el programa nuclear), y quieren empezar de nuevo", aseguró.

En un momento en que Washington mantiene el despliegue militar en torno a Irán más importante en Oriente Medio desde la guerra de Irak de 203, el presidente estadounidense aseguró que Teherán nunca tendrá "un arma nuclear".

A su vez, a pocas horas de que las delegaciones de EE UU e Irán se reúnan en Ginebra para intentar llegar a una solución diplomática, Trump aseguró que sigue prefiriendo un acuerdo negociado a la intervención militar.

Desde Teherán ya han respondido a la referencia. “Cualquier alegación sobre el programa nuclear iraní, sus misiles balísticos y el número de víctimas durante los disturbios de enero es simplemente la repetición de ‘grandes mentiras’”, dijo en X el portavoz del Ministerio de Exteriores iraní, Ismail Bagaei.

El diplomático comparó las declaraciones procedentes de Estados Unidos e Israel sobre su programa nuclear con la máxima del ministro de Propaganda de la Alemania nazi, Joseph Goebbels, de que si una mentira se repite lo suficiente se convierte en verdad.

“Esta ley es utilizada sistemáticamente por el gobierno estadounidense y los especuladores de guerra que rodean a los EE.UU., en particular el régimen israelí genocida, para impulsar su siniestra campaña de desinformación contra la nación iraní”, sostuvo Bagaei. “Nadie debería dejarse engañar por estas falsedades prominentes”.

El discurso del presidente, cuya popularidad –en torno al 40% según los sondeos– se ha resentido tras su retorno al poder en enero de 2025, se ha seguido con especial interés este año debido a que en noviembre el país celebra legislativas de medio mandato en las que los republicanos se juegan seguir manteniendo sus escuetas minorías en el Senado y la Cámara de Representantes.

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