Derrota inesperada para los Tigres en la Serie Nacional de Béisbol

Ciego de Ávila no tendrá en su alineación a José Adolis García que se encuentra con los Gigantes de Yomiuri en la Liga Profesional Japonesa de béisbol
Ciego de Ávila no tendrá en su alineación a José Adolis García que se encuentra con los Gigantes de Yomiuri en la Liga Profesional Japonesa de béisbol
Ernesto Santana

19 de enero 2017 - 22:56

La Habana/Se suponía que, de los dos partidos en el Cepero, el segundo de este jueves sería el más favorable, ya que no lanzaría el mejor abridor de los Tigres, como en el primero, sino que lo haría Noelvis Entenza por los Alazanes. Además, el encuentro inicial tendría lugar cuando el enfrentamiento con los matanceros era todavía reciente, mientras que los avileños se encontraban descansados en casa.

Allí mismo fue la caballería de Carlos Martí a dejarlos tendidos en la inauguración de la gran final de la Serie Nacional 56, gracias a la experta paciencia del decano mentor, a una buena defensa, al relevo excelente de Miguel Lahera y al oportuno batazo de Alfredo Despaigne.

Esta es la tercera corona consecutiva que disputa Ciego y la primera que lucha Granma. Roger Machado llegaba con un promedio en temporadas de 592 y de 605 en play off, mientras Martí tenía 540 en Series Nacionales (Un sorprendente 1010-929), pero un pobre 321 en play off (18-38).

Por su parte, Vladimir García salía como favorito para triunfar, con 15 victorias en la temporada y 2,99 PCL, y un historial de 12 campañas con buenos números. Yoelkis Cruz no sería fácil de asustar con 14 series a cuestas, pero sus cifras no provocaban favoritismo. Finalmente chocaron los dos en un estadio avileño abarrotado al tope.

La labor de Vladimir fue magistral. Atascó el freno de los Alazanes durante seis entradas, mientras sus artilleros asediaban a Yoelkis y le hacían tres carreras en el segundo, incluyendo el jonrón 18 de la temporada para el máscara Osvaldo Vázquez.

La labor de Vladimir fue magistral. Atascó el freno de los Alazanes durante seis entradas, mientras sus artilleros asediaban a Yoelkis y le hacían tres carreras en el segundo

En el cuarto inning, el banco avileño hervía de júbilo. Yoelkis Cruz no subía de las 86 millas y, aunque no le anotaron más, la victoria avileña se intuía. El quinto pasó y Yoelkis resistía. En el sexto, el abridor de la casa mostró su dominio propinando un buen ponche a Despaigne. Hasta el séptimo aguantó Yoelkis sin que le anotaran más y se marchó con su labor cumplida. Cerró la entrada el zurdo Leandro Martínez.

El octavo fue el de la suerte para los Alazanes. Seguía Vladimir, aunque con 108 envíos ya estaba más lento y dio una base. Machado confió en él todavía y Manduley disparó un doble que puso el choque a 3-1. El avileño se fue bajo aplauso y vino el novel Raidel Martínez, que ha trabajado a más de 90 millas dando un ponche por inning.

Yunior Paumier cuando iban 3-2, peleó como un gato hasta que logró la base por bola. Fue el principio del fin. Vino Despaigne a impulsar a dos hombres. El principal decretó un ponche muy discutible. Laza llenó las esquinas y un rolling de Carlos Benítez empató el juego. En ese instante ocurrió otra controvertida decisión del principal, que expulsó a Yordan Manduley por tirar el caso al suelo con disgusto, en desacuerdo con un ponche cantado.

Cuando Edilse Silva le bateó un doble a Leandro Martínez, acudió, por supuesto, Miguel Lahera. Desde entonces, el banco de los Tigres enmudeció como si hubiera llegado el domador. Ya no volvería a animarse en el resto del partido. Y se fueron a extrainning.

Eran las once y nadie salía del Cepero. Empezando el décimo, Raidel había retirado en orden a seis bateadores. Regresó Despaigne que, con el amargor del ponche que creyó injusto, puso el sello con un cuadrangular, el número 257 de su vida y el séptimo en el Cepero, que se vino abajo. Raidel se descontroló, regaló dos bases y tuvo que venir Liomil González a sacar el tercer out.

“En Cuba los árbitros tienen una zona demasiado amplia. En el octavo inning, con el juego empatado y hombres en primera y segunda, tú no te puedes equivocar. Eso llega a molestar”

Lahera dio el cero. Hubo locura en las filas de los Alazanes. Habían comenzando dando el primer golpe. Con cinco hit ligaron 4 carreras, mientras los Tigres solo tres con nueve imparables. La paciencia de Martí con Yoelkis resultó una de las claves, como la defensa de Paumier y Manduley. Martí había escogido muy bien a sus refuerzos. Ciego quedaba contra la pared.

En la conferencia de prensa televisiva que siguió, el mentor granmense confesó que le gustaba dejar que “los pitchers abridores hagan el trabajo hasta donde puedan, si no les están conectando con facilidad”, y aseguró que “Yoelkis es un pitcher de calidad, que sabe salir de situaciones. Estuvo mal en el segundo inning y después se recompuso”.

Por su parte, Despaigne hizo una firme crítica: “En Cuba los árbitros tienen una zona demasiado amplia. En el octavo inning, con el juego empatado y hombres en primera y segunda, tú no te puedes equivocar. Eso llega a molestar”. Incluso se refirió al apuro que parecía apoderarse de los árbitros al final para terminar pronto el juego.

Durante el juego, se había informado que este slugger firmará la próxima semana con el Fukuoka un contrato por tres años.

Quedó confirmado que la rotación de Granma seguirá con Noelvis Entenza y Lázaro Blanco, mientras que la de Ciego de Ávila será con Vladimir Baños, Dachel Duquesne y Erlys Casanova. Estos dos últimos ya para Bayamo.

Difícil imaginar una final más inesperada e intrigante que esta que protagonizan Alazanes y Tigres.

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