Ferrocarriles, agua, armas y energía, la presencia rusa crece en Cuba

Moscú se confirma como el gran aliado que va a ayudar al Gobierno de Díaz-Canel a sortear la grave crisis energética que sufre el país

Durante la visita de Medvédev, Díaz-Canel aprovechó para anunciar que visitará Rusia a finales de este mes. (EFE)
Durante la visita de Medvédev, Díaz-Canel aprovechó para anunciar que visitará Rusia a finales de este mes. (EFE)

Moscú vuelve con fuerza a Cuba: inversiones en prospección petrolera, ferrocarriles, ventas de material militar y una embotelladora de agua. Todo ello de la mano del primer ministro ruso Dimitri Medvédev, que ha sido recibido la semana pasada en La Habana como el gran aliado que va a ayudar al Gobierno de Díaz-Canel a sortear la grave crisis energética que sufre el país a raíz del declive del apoyo venezolano y de la confrontación con Estados Unidos

Rusia aspira a convertirse en el socio principal de La Habana, aunque en esta relación no priman los viejos paradigmas de subsidio que rigieron las relaciones entre el Kremlin y la Plaza de la Revolución en los años de la Unión Soviética. En lugar de eso, ahora los rusos se muestran más cautelosos y pragmáticos pero con similar interés estratégico.

En la mira de la potencia euroasiática están los ferrocarriles cubanos. Un extensa red de viales que se halla entre las más antiguas del mundo y que ha sufrido notablemente en las últimas tres décadas un fuerte deterioro de su infraestructura y maquinaria. En solo cinco años, entre 2013 y 2018, los trenes pasaron de transportar diez millones de pasajeros a poco más de seis, según datos oficiales.

En un intento de salvar el medio más económico para el transporte de pasajeros, además de vital para el traslado de mercancías, Vladímir Putin prometió hace dos años 2.000 millones de dólares para ese sector

En un intento de salvar el medio más económico para el transporte de pasajeros, además de vital para el traslado de mercancías, Vladímir Putin prometió hace dos años 2.000 millones de dólares para ese sector, de los cuales 220 millones serán invertidos antes de 2020.

Ya han llegado a la Isla 51 de las 75 locomotoras planificadas, lo que ha permitido restablecer rutas de traslado de pasajeros que llevaban varios años sin funcionar, como la conexión entre La Habana y Holguín. Sin embargo, los equipos no han podido funcionar a pleno rendimiento por el mal estado de las vías y, recientemente, por la crisis en el suministro de hidrocarburos.

A la manera de los años de mayor vínculo entre Cuba y la URSS, el apoyo para relanzar el ferrocarril también incluye la llegada al país de 200 técnicos rusos que asesorarán a los empleados locales en el uso de los equipos. Para el próximo año se planifica además la entrega de 80 ferrobuses de los 300 previstos.

Otro sector estratégico que está en la mira de Moscú es el agua. Holding Aqua, una empresa rusa especializada en la extracción, distribución y comercialización de agua mineral, busca invertir 1,5 millones de dólares en una nueva línea del producto embotellado, ampliamente demandado por los turistas que visitan la Isla.

Una señal que refuerza el evidente interés ruso en la Isla llegó de la mano del jefe adjunto de la administración del Gobierno ruso, Serguéi Prijodko. El funcionario reveló que "Rusia estaría dispuesta a ser socio estratégico de Cuba" en la industria de energía atómica, aunque advirtió que inicialmente se trataría de "proyectos interesantes sobre el uso del átomo sin relación con la energía. En concreto, se trata del uso de la tecnología nuclear en la medicina y la agricultura".

La aclaración no ha logrado calmar los temores de un regreso a los planes de montar un reactor nuclear en Cuba, como antaño los tuvo la Unión Soviética. De un proyecto de cuatro, cada uno con potencia generadora de 440 megavatios de potencia, se llegó a comenzar la construcción del primero en Juraguá, Cienfuegos, pero finalmente fue abandonado sin terminar en 1992.

No podía faltar la compra de material militar, que el director del Servicio Federal de Cooperación Técnica Militar, Dmitri Shugáev, situó en 43 millones de dólares en febrero pasado

El petróleo, el producto que ha provocado la actual tensión energética en la Isla, también es uno de los puntos de cooperación entre ambas naciones. Rusia destinará 110 millones de dólares para encontrar petróleo en la Isla y, durante su visita, Medvédev visitó la perforación horizontal de un pozo del que se espera extraer crudo y gas. El proyecto, en Boca de Jaruco, Mayabeque, está a cargo de la petrolera rusa Zarubezhneft y la empresa estatal Cuba-Petróleo (Cupet).

No podía faltar la compra de material militar, que el director del Servicio Federal de Cooperación Técnica Militar, Dmitri Shugáev, situó en 43 millones de dólares en febrero pasado.

En medio de las crecientes tensiones con la Administración estadounidense de Donald Trump, La Habana ha elevado el nivel belicoso de su discurso político. La renovación de parte de su arsenal encaja en la estrategia de la llamada "invulnerabilidad militar" de la que tanto se hablaba hace unos años en los medios oficiales, pero que había perdido protagonismo en la última década.

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