La Fiscalía pide penas de cárcel por participar en fiestas con menores en Camagüey

Los ocho mayores de edad de un grupo de 15 jóvenes se enfrentan a una condena por corrupción de menores y consumo de drogas

Refuerzo policial a las afueras del Tribunal Provincial de Camagüey el pasado 18 de enero cuando fueron juzgados los acusados. (14ymedio)
Refuerzo policial a las afueras del Tribunal Provincial de Camagüey el pasado 18 de enero cuando fueron juzgados los acusados. (14ymedio)

Un refugio soterrado en una secundaria básica de Camagüey servía como lugar de encuentro y ocio a un grupo de jóvenes de entre 13 y 23 años que se han visto involucrados en una causa de corrupción de menores y consumo de drogas por la que los mayores de edad del grupo se exponen a penas de entre 9 y 20 años a petición de la Fiscalía.

Los amigos se reunían en el inmueble abandonado sin advertir las consecuencias penales que podía suponer su forma de divertirse, particularmente para los mayores de edad, a los que se imputan delitos de producción, demanda, tráfico, distribución y tenencia ilícitas de drogas, estupefacientes, sustancias psicotrópicas y otras de efectos similares, además del de corrupción de menores, la de sus amigos adolescentes.

Los fiscales Yanitsy Pujalá Melero y Camilo Recio Caballero alegaron en el juicio, celebrado el pasado jueves 18 de enero a puerta cerrada y en medio de un fuerte despliegue policial, que en el lugar se consumía marihuana y se mantenían relaciones sexuales. La vista contra los ocho acusados, los mayores de edad del grupo, tuvo lugar en la Sala de los Delitos Contra la Seguridad del Estado del Tribunal Popular Provincial de Camagüey.

Los hechos juzgados se cometieron presuntamente entre enero y marzo del pasado año e involucran al menos a siete menores estudiantes de la Secundaria Básica Urbana 26 de julio, del Reparto Florat

Los hechos juzgados se cometieron presuntamente entre enero y marzo del pasado año e involucran al menos a siete menores estudiantes de la Secundaria Básica Urbana 26 de julio, del Reparto Florat. Los alumnos se reunían con sus amigos, los ocho acusados, en el refugio soterrado que está ubicado debajo del área deportiva, un local que estaba en desuso y sin vigilancia de la administración del centro docente.

Los menores, seis muchachas y un muchacho de entre 13 y 15 años, se encontraban allí entre las 3 y las 6 de la tarde con los jóvenes que están siendo juzgados, de entre 16 y 23 años. En estas veladas se ingerían, aparentemente, bebidas alcohólicas que en algunas ocasiones mezclaban con medicamentos controlados, como la carbamazepina y la difenhidramina.

Una profesora del centro que prefirió el anonimato contó a 14ymedio que los docentes no tenían control alguno sobre lo que ocurría en el interior del refugio del área de educación física, que incluso estaba cerrado para que nadie entrara y para evitar que los vecinos tiraran allí la basura.

Los acusados también habían sido alumnos del centro. "No fueron malos estudiantes, ninguno repitió de grado y algunos de sus padres cooperaron con las actividades docentes", afirma la profesora, que se muestra sorprendida, como muchos vecinos, de la severa petición de la Fiscalía.

La mayoría de los acusados rechazó los cargos imputados y negó tener relación alguna con las drogas, que no fueron encontradas por la policía. Uno de los testigos del caso fue multado por el Tribunal que consideró se había apartado del testimonio inicial al no confirmar parte de las imputaciones contra los jóvenes.

"La edad que separa a algunos de ellos es de apenas uno o dos años y cuando se reunían allí todos se sentían adolescentes o jóvenes"

Entre la opinión pública hay dudas sobre si es posible distinguir en un caso como este a víctimas de acusados. "La edad que separa a algunos de ellos es de apenas uno o dos años y cuando se reunían allí todos se sentían adolescentes o jóvenes, no estaban teniendo en cuenta que algunos iban a ser vistos ante la ley como corruptores de menores", lamenta la tía de uno de los acusados que prefiere no revelar su nombre para "no complicar" a su sobrino.

Algunos vecinos del centro de la secundaria aseguraron a este diario que no vieron nada extraño en las semanas en que supuestamente se cometieron los delitos. "Es una escuela, todo el tiempo entran y salen muchachos, ¿por qué iba a parecerme raro que estuvieran alrededor del área deportiva?", alega Mariela, que reside en los alrededores.

Área deportiva, con refugio soterrado, de la escuela Secundaria Básica Urbana 26 de julio donde ocurrieron los hechos, del Reparto Florat, en Camagüey. (14ymedio)
Área deportiva, con refugio soterrado, de la escuela Secundaria Básica Urbana 26 de julio donde ocurrieron los hechos, del Reparto Florat, en Camagüey. (14ymedio)

Madre de una hija que estudia en la Secundaria Básica Urbana 26 de julio, Mariela explica que ésta nunca contó en casa que pasaran ese tipo de cosas aunque ella cree que "ha habido un relajamiento de los modales y las buenas costumbres que está notándose con mayor fuerza entre los jóvenes".

"Pasan estas cosas porque los jóvenes no tenemos lugares recreativos interesantes al acceso de nuestros bolsillos", se excusa Yasser, un adolescente de 16 años que se enteró del caso porque está en boca de todos en las calles de Camagüey. Tras el incidente "la Secundaria está muy controlada y la policía se ha puesto muy nerviosa", opina.

La edad mínima para ser juzgado en la Isla es de 16 años. El delito de corrupción de menores está descrito en el Código Penal como el acto de utilizar "a una persona menor de 16 años de edad, de uno u otro sexo, en el ejercicio de la prostitución o en la práctica de actos de corrupción, pornográfica, heterosexuales u homosexuales, u otras conductas".

Los familiares de los jóvenes juzgados temen una sentencia ejemplarizante para evitar situaciones similares en otras escuelas de la ciudad

Los abogados de los acusados, cuatro reconocidos letrados locales -Juan Manuel Rosell Parada, Jorge Jerez, Walfrido García e Iliana Porro- pidieron calma a los familiares al finalizar el juicio y los exhortaron a esperar la notificación de sentencia en los próximos días.

No obstante, las escenas de incertidumbre se repetían entre los familiares de los jóvenes juzgados, que temen una sentencia ejemplarizante para evitar situaciones similares en otras escuelas de la ciudad.

La madre de una de las acusadas lloraba a las afueras del Tribunal destacando que su hija todavía es una niña. "Apenas tiene 16 años de edad, ¿qué va a ser de ella si va a la cárcel?"

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