Por qué el Gobierno cubano rectificó el "error" con Otero Alcántara

El carácter transversal del ‘ artivismo’ de Otero Alcántara logró que un amplio abanico de voces denunciara su arresto

En el momento del arresto Otero Alcántara llevaba una bandera cubana sobre sus hombros. (Facebook)
¿Planeaba el régimen cubano condenar a Otero Alcántara y llevarlo por largo tiempo a prisión o solo darle un susto? (Facebook)

Un intensa campaña en las redes sociales junto a la presión internacional y las voces de apoyo que brotaron del propio sector oficial han logrado lo impensable: la liberación del artista Luis Manuel Otero Alcántara. La foto del activista, recién salido de la cárcel con su cabeza rapada y rodeado de sus jóvenes amigos, ya es una imagen histórica.

Las interrogantes que abre esta excarcelación son diversas. Cabe indagar en las verdaderas intenciones del oficialismo cuando el pasado 1 de marzo detuvo al artista. ¿Planeaba en ese momento condenarlo y llevarlo por largo tiempo a prisión o solo darle un susto? La respuesta a esa pregunta solo la saben unos pocos en la cúpula del poder cubano.

Sin embargo, las certezas son más cuando se revisan las reacciones. A diferencia de otros actos represivos, la detención del artista se difundió minutos después de ocurrida. Una transmisión en vivo de la curadora Claudia Genlui alertó a sus contactos en Facebook sobre lo sucedido aquel primer sábado de marzo cuando intentaba llegar a una besada gay convocada frente al Instituto Cubano de Radio y Televisión.

La noticia de la violenta detención se esparció rápidamente porque, desde diciembre de 2018, los ciudadanos de este país pueden comunicarse por las redes sociales a través de los móviles

La noticia de la violenta detención se esparció rápidamente porque, desde diciembre de 2018, los ciudadanos de este país pueden comunicarse por las redes sociales a través de los móviles. En pocas horas llegó la primera ola de solidaridad, los banners, los pósters, las etiquetas o hashtags, los pedidos directos a las cuentas oficiales por la liberación del artista y una carta de reclamo que logró convocar a activistas, periodistas e intelectuales de varios países.

El carácter transversal del artivismo de Otero Alcántara logró que un amplio abanico de voces denunciara su arresto. Las performances en las que asumió la agenda LGBTI, pasando por las acciones en las que mostró los abismos económicos que separan a los cubanos, hasta llegar a sus cuestionamientos del autoritarismo le han ganado simpatías desde muchos sectores. 

Ha sido, sin embargo, su apropiación artística de la bandera cubana la que concitó más aprecio al asumir un símbolo que en las últimas décadas ha sido prácticamente secuestrado por el discurso político de un partido y de una ideología. Muchos cubanos sintieron que recuperaban la enseña nacional, que volvía ser suya, cuando vieron al artista caminar con ella sobre los hombros por la calle, dormir o ir al baño con sus franjas azules y su estrella.

No obstante, entre los elementos que jugó un papel más determinante aún para la liberación de Otero Alcántara estuvo el reclamo que hicieron voces muy cercanas al oficialismo como el cantautor Silvio Rodríguez y el artista plástico Alexis Leyva, Kcho. Si se leen entre líneas las informaciones oficiales de la reunión de este miércoles entre Miguel Díaz-Canel y los artistas, se puede detectar la conciencia del error cometido aunque no confesado.

"En primer lugar, había que defender la Revolución. Luego, si se había cometido algún error, analizarlo, criticarlo, rectificarlo", publicó en la red social Twitter el exministro de cultura Abel Prieto. Aunque no especificó cuáles habían sido esas pifias, bastaron tres días desde la escritura del mensaje hasta la liberación de Otero Alcántara. Esta vez no habían logrado que el gremio artístico apoyara rotundamente la detención.

Solo unos pocos artistas, con un historial más de funcionarios que de creadores, se sumaron a la afirmación de que preferían "una Cuba sin Alcántara" que tuvo vida breve en las redes

Solo unos pocos artistas, con un historial más de funcionarios que de creadores, se sumaron a la afirmación de que preferían "una Cuba sin Alcántara" que tuvo vida breve en las redes. Ellos son los grandes perdedores de la jornada, porque prestaron su nombre para un acto de escarmiento público del que el propio régimen se replegó dejándolos con el nombre enlodado.

Esta fractura del sector artístico difiere del clima de rechazo que el oficialismo logró construir alrededor de Danilo Maldonado, El Sexto, quien en 2014 cuando se disponía a soltar a dos cerdos con los nombres de Raúl y Fidel en una plaza habanera. La campaña internacional por su liberación también involucró a numerosas voces que lograron su liberación varios meses después, pero puertas adentro de la Isla la mayor parte de los artistas plásticos guardaron silencio o lo inculparon.

Esa ruptura del consenso represivo ha sido vital en el caso de Otero Alcántara. El propio artista reconoció la singularidad de lo ocurrido y nada más salir de prisión dio unas declaraciones que lo resumen: "Estamos cambiando la Cuba contemporánea, estamos trabajando por un futuro cubano y yo soy la prueba". La Seguridad del Estado tiene "mucho miedo, mucho temor a las cosas que estaban pasando". Y así es.

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