La Habana se agarra a la tesis del grillo para descalificar los "ataques acústicos"

Un estudio atribuye el sonido a un insecto pero no descarta una agresión contra el personal de EE UU en Cuba

El audio difundido en octubre de 2017 por la agencia Associated Press en el que supuestamente se reproducía el extraño sonido escuchado por el personal de la embajada estadounidense y presunto causante de daños cerebrales en casi cuarenta funcionarios de Washington y Ottawa se corresponde con el canto del grillo de cola corta, según un estudio publicado por científicos de la Universidad de Berkley. La prensa oficial no tardó en hacerse eco de la noticia y publicó los resultados del estudio el sábado.

El estudio, que no tiene por objeto dirimir los daños causados ni el presunto ataque, se centra en analizar el sonido, y determina que hay hasta seis líneas de evidencia de que se trata del ruido que realiza este insecto propio del Caribe y abundante en la Isla, cuyo nombre científico es Anurogryllus celerinictus.

Los académicos Alexander L. Stubbs y Fernando Montealegre, del Departamento de Biología y del Museo de Vertebrados de la universidad californiana aseguran que "el canto del grillo de cola corta del Caribe coincide al detalle con la grabación de la AP (...) en términos de "duración, frecuencia de repetición de latidos, espectro de potencia, tasa de estabilidad del ritmo y oscilaciones del ritmo".

Los académicos Alexander L. Stubbs y Fernando Montealegre, del Departamento de Biología y del Museo de Vertebrados de la universidad californiana aseguran que "el canto del grillo de cola corta del Caribe coincide al detalle con la grabación de la AP"

Las conclusiones del estudio pueden poner en tela de juicio el origen del audio o su posible relación con los daños causados a los diplomáticos, aunque no cuestionan que éstos se produjeran.

"Este hecho provee sólida evidencia de que el eco del canto del grillo, más que un ataque sónico u otro aparato tecnológico, es el responsable del sonido que se escucha en la grabación. Debido a que los casos de problemas de salud reportados por el personal en la Embajada están fuera del alcance de este estudio, nuestros hallazgos enfatizan la necesidad de conducir investigación más rigurosa sobre estos malestares, incluyendo potenciales efectos psicogenéticos, así como posibles explicaciones fisiológicas", sostiene el estudio.

"La línea de evidencia sostiene la conclusión de que el sonido grabado por el personal de Estados Unidos en Cuba es de origen biológico y no constituye un ataque sónico. El hecho de que el sonido en la grabación fue producido por un grillo tampoco descarta la teoría de que el personal de la Embajada fuera víctima de otro tipo de ataque", agrega el documento.

El misterio de los ataques sónicos, como los denomina EE UU, sigue por tanto sin aclararse. Las autoridades estadounidenses sostienen que al menos 24 personas de su personal destacadoen La Habana sufrieron migrañas, náuseas y daños cerebrales entre finales del 2016 y agosto del 2017, que fueron, a su juicio, causados por dispositivos acústicos avanzados.

Una de las últimas y más elaboradas teorías científicas publicadas fue la aportada en marzo de 2018 por Kevin Fu, un experto en ciencias de la computación de la Universidad de Michigan

Una de las últimas y más elaboradas teorías científicas publicadas fue la aportada en marzo de 2018 por Kevin Fu, un experto en ciencias de la computación de la Universidad de Michigan, según la cual los daños en la salud de los funcionarios no tenían relación con la exposición a un ataque acústico, sino con interferencias causadas por dispositivos electrónicos.

Fu, en colaboración con el profesor Wenyuan Xu y su alumno de doctorado Chen Yan en la Universidad de Zhejiang (China), aportó esta teoría basándose precisamente en el audio de Associated Press.

La frecuencia de ese sonido alcanzaba los 7 kilohercios (kHz), lejos del rango de entre 20 y 200 kHz propios de las frecuencias de ultrasonidos, que son inaudibles y a las que en un primer momento se creyó que eran las causantes del intrigante suceso.

A través de una serie de simulaciones Yan mostró que un efecto conocido como distorsión de intermodulación podría haber causado el sonido que se escucha en la grabación y que ahora los científicos de Berkeley afirman con rotundidad que son grillos.

La distorsión de intermodulación es un fenómeno que ocurre cuando dos señales de diferentes frecuencias se combinan para producir señales sintéticas.

La distorsión de intermodulación es un fenómeno que ocurre cuando dos señales de diferentes frecuencias se combinan para producir señales sintéticas

Chen utilizó dos altavoces de ultrasonidos: uno de 25 kHz y otro de 32 kHz. Cuando cruzó las señales de ambos dispositivos se produjo un sonido agudo de 7 kHz, que coincidía con la diferencia de frecuencia entre ambos dispositivos y que era la misma que se escuchaba en el audio de AP.

"Si el ultrasonido es el culpable, entonces una posible causa son dos señales que interfieren accidentalmente entre sí, creando un efecto secundario audible. Tal vez haya un bloqueador ultrasónico en la sala y un transmisor ultrasónico", sugería Fu en una alternativa que dio lugar a considerar que los aparatos que reacionaban entre sí fueran micrófonos.

ProPublica había afirmado en febrero de 2018 que todas las hipótesis manejadas hasta aquel momento estaban descartadas salvo la pista rusa. La publicación digital realizó un minucioso relato de los acontecimientos tras escuchar el testimonio de varios funcionarios estadounidenses. Ya en aquel momento se mencionó la posibilidad de que el sonido escuchado tuviera un origen animal, pero los afectados estaban divididos al respecto.

"Estoy bastante seguro que son chicharras", dijo uno de los funcionarios. "No son chicharras", le respondía otro. "Las chicharras no suenan así. Es un sonido demasiado mecánico".

"Estoy bastante seguro que son chicharras", dijo uno de los funcionarios. "No son chicharras", le respondía otro. "Las chicharras no suenan así. Es un sonido demasiado mecánico"

Los sonidos fueron descritos como agudos y desorientadores y los diplomáticos pensaron, inicialmente, que se trataba de habituales episodios de vigilancia o acoso que han denunciado sus compatriotas desde que en 1977 se abrió la Sección de Intereses de EE UU.

Lo que parece fuera de toda duda es que hay decenas de diplomáticos afectados por una causa aún desconocida pero que Estados Unidos atribuye a un ataque sónico.

Las opciones más manejadas en caso de tener ese origen son las armas de ultrasonido, las de infrasonido y las microondas, aunque las primeras se han impuesto por su correspondencia con los síntomas descritos por las víctimas.

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