¿Íntimas, trapitos o copas menstruales?

En ninguna de las 20 tiendas de La Habana que venden productos de higiene femenina visitadas por '14ymedio' se oferta la copa menstrual

A Marta María Ramírez le regalaron los primeros tampones en 1991, cuando tuvo su primera menstruación a los 15 años. El país tocaba fondo en su crisis económica y las almohadillas sanitarias eran un producto deficitario. La situación ha cambiado poco 27 años después y Ramírez, convertida ahora en periodista y productora, promueve entre las cubanas afectadas por el desabastecimiento y la mala calidad de las compresas femeninas el uso de alternativas.

Cada mujer de entre 10 años y 55 años recibe a través del mercado racionado un paquete mensual con 10 "íntimas", como se llama popularmente a las almohadillas sanitarias. El producto, de la marca Mariposas y fabricado por el monopolio estatal Mathisa, se vende a un precio subsidiado de 1,20 CUP, pero acumula un impresionante registro de opiniones negativas de las usuarias.

La mala calidad de las compresas, su escasa absorción, el pegamento defectuoso que impide que se queden fijadas a la ropa interior, además de la irregularidad en su suministro, son algunas de las quejas más comunes cuando se pregunta sobre las íntimas en las calles del país.

La alternativa está en las tiendas en moneda convertible, donde se venden varias modalidades de almohadillas, desde las más finas hasta otras para días de mayor flujo menstrual, pero a más de 25 CUP el paquete, un precio abusivo para muchos bolsillos.

Cada mujer de entre 10 años y 55 años recibe a través del mercado racionado un paquete mensual con 10 "íntimas", pero el producto acumula un impresionante registro de opiniones negativas de las usuarias

"Una mujer tiene un ciclo menstrual de entre tres y siete días", precisa a este diario la ginecóloga Niurka Rodríguez. "Recomiendo a mis pacientes que cambien la íntima, máximo, cada seis horas, pero la mayoría me cuenta que en los días de mayor flujo menstrual pueden llegar a usar hasta ocho unidades".

"Si tiene un período de cuatro días, para buscar una media, y se cambia cada seis horas, entonces va a necesitar 16 íntimas para un ciclo y el paquete que se distribuye en las farmacias de forma racionada solo trae 10 para cada mes, por lo que no alcanza", lamenta la galena.

Sin embargo, "muy pocas mujeres que vienen a mi consulta usan otra alternativa, como el tampón o la copa de silicona que se introduce en el interior de la vagina y logra recoger el flujo", agrega Rodríguez, con una consulta en el municipio 10 de Octubre. "La copa puede llevarse más tiempo sin grandes riesgos y dura años".

Las copas se fabrican con silicona médica o en TPE (elastómero termoplástico) y están pensadas para ser usadas también por quienes tienen alergias, porque no contienen ningún aditivo químico. No lastiman, ni resecan las paredes vaginales y tampoco dejan restos de fibras, como sí pueden llegar a hacer los tampones tradicionales.

En ninguna de las más de 20 tiendas, farmacias en moneda convertible y supermercados que venden productos de higiene femenina recorridas por este diario en La Habana se ofertan las copas menstruales y solo en una farmacia había tampones a un precio que superaba los 8 CUC la caja de 20 unidades.

"Falta también información entre nosotros, los profesionales de la salud, porque la mayoría de mis colegas nunca ha visto una copa y no pueden recomendar algo que no conocen", señala la ginecóloga Niurka Rodríguez

La ginecóloga Niurka Rodríguez cree que el poco uso de estas otras opciones entre las cubanas se debe a varias razones. "La falta de información es vital, porque muchas no saben que existen estos productos, pero también los altos precios a los que se venden los tampones en algunas farmacias en pesos convertibles evitan que se popularicen".

"Falta también información entre nosotros, los profesionales de la salud, porque la mayoría de mis colegas nunca ha visto una copa y no pueden recomendar algo que no conocen", puntualiza. "Yo estoy informada porque tengo una hermana que vive en Suecia, donde es un objeto muy popular".

"Cuando se me acaban las íntimas de la farmacia apelo a los trapitos", cuenta Mariela, una habanera de 23 años que aprendió esa costumbre de su madre, quien "vivió momentos muy complicados, como la crisis de los años 70 y la de los 90".

"Ella me enseñó a cortar una toalla en pedazos que envuelvo y relleno con un poco de algodón. Eso me sirve para sustituir las íntimas", explica a 14ymedio. "El problema es que después hay que lavarlos muy bien y tenderlos al sol para que no queden restos que puedan afectar la salud".

Ese método está muy extendido entre las cubanas y se hizo prácticamente obligatorio durante los años más críticos del llamado Período Especial. "En ese momento todas andaban con sus trapitos en la cartera y lo peor era al momento de quitarse uno que había que guardarlo bien, para llevarlo hasta la casa y lavarlo".

Los prejuicios también contribuyen a que "las íntimas sigan siendo la primera y más extendida elección de las mujeres" en la Isla

Los prejuicios también contribuyen a que "las íntimas sigan siendo la primera y más extendida elección de las mujeres" en la Isla, opina la doctora Niurka Rodríguez. "Hay muchas leyendas populares de que el tampón es sucio porque la mujer tiene que manipular sus genitales o que puede terminar trabado en la vagina, pero son fruto del desconocimiento".

"Con el tampón me sentía liberada", afirma Marta María Ramírez a 14ymedio. "A pesar de los riegos (síndrome de shock tóxico y otros a más largo plazo que fui conociendo), disfrutaba ser libre", precisa.

El síndrome de shock tóxico lo causa una toxina producida por algunos tipos de bacterias estafilococos. Aunque su prevalencia es muy escasa (de 1 a 9 casos por cada 100.000 personas) se calcula que en torno a la mitad de los casos están asociados al uso de tampones. Especialmente entre las mujeres que dejan el producto mucho tiempo en su vagina.

Fuera de ese riesgo, que cada proveedor explica en los envases de tampones, las mujeres entrevistadas aseguran que se trata de una mejor opción que las almohadillas sanitarias, porque ganan en "duración, limpieza, movilidad y seguridad", según opiniones recogidas por este diario.

Ramírez probó la copa gracias a que una amiga la compró para ella en el extranjero. "Es segura, higiénica y más económica al tener una vida útil de hasta 3 años. Para rematar proteges el medio ambiente", detalla

El 8 de marzo, por el Día de la Mujer, Ramírez publicó en su cuenta de Facebook 42 demandas para las féminas cubanas. Entre ellas incluía la promoción y venta de los tampones y la copa menstrual en el país a precios que cualquier mujer pueda pagar.

Hace unos años, Ramírez conoció el trabajo de Economía feminista, un espacio que promueve "de este lado del Atlántico la campaña MenstruAcción, para que el Congreso argentino trate la Ley de provisión gratuita de productos de gestión menstrual y exención del IVA", cuenta.

"Ahí me enteré de las batallas de mujeres en otros lugares del planeta y decidí incluir la copa en mi primer librito KitDeSupervivenciaParaMujeres", que enumera objetos que toda fémina debe llevar en su bolso.

Ramírez probó la copa gracias a que una amiga la compró para ella en el extranjero. "Es segura, higiénica y más económica al tener una vida útil de hasta 3 años. Para rematar proteges el medio ambiente", detalla.

Ahora, difunde sus experiencias porque "las mujeres cubanas necesitamos acceso a la información" sobre estos temas "para poder elegir y demandar al Gobierno que deje el paternalismo absurdo que ignora cuestiones que nos harían más felices".

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