Ollas 'reina' y ventiladores vuelven en las tiendas de Sancti Spíritus

A las colas para comprar alimentos y productos de aseo, se unen las que se forman para hacerse con un electrodoméstico

Cola para comprar electrodomésticos en Sancti Spíritus. (14ymedio)
Cola para comprar electrodomésticos en Sancti Spíritus. (14ymedio)

Un número escrito en el antebrazo, varios días de espera y la incertidumbre de si podrán alcanzar un ventilador, así viven los clientes la reapertura en Sancti Spíritus de la venta de electrodomésticos. Después de semanas en que solo se comercializaron alimentos y productos de aseo, las necesidades acumuladas en la Isla han llegado a un punto crítico.

A las colas para comprar alimentos y productos de aseo, se unen ahora las que se forman para hacerse con un ventilador o una olla eléctrica. A las afueras de la tienda de electrodomésticos del Reparto Kilo 12, en Sancti Spíritus, los empleados distribuyen 60 turnos cada día.

"He venido tres días seguidos pero no he alcanzado turno. Los de hoy los repartieron anoche", comenta un joven interesado en un ventilador. Los clientes llevan un número escrito en el antebrazo y deben esperar varios días, con la incertidumbre añadida de no saber si conseguirán lo que buscan.

Es el caso de una clienta que aguarda en la cola con cara de preocupación. Su olla reina se rompió en mayo y no hay ofertas del producto en la tienda. Este electrodoméstico está entre los productos más solicitados. Desde su llegada a las cocinas cubanas a principios de siglo, como parte de la "revolución energética" impulsada por Fidel Castro, este dispositivo se ha hecho muy popular y más del 68% de los hogares cubanos preparan sus alimentos a partir de cocinas de inducción, ollas u otros dispositivos eléctricos.

Las balitas de gas solo se venden por el mercado racionado y, cuando la distribución falla o se agota la cuota asignada a cada casa, muchas familias se ven obligadas a cocinar con leña o electricidad

La olla reina, fabricada en China y cuyo precio inicial de venta no superaba los 400 pesos, comenzó a ensamblarse en Cuba en 2015, en la planta ProHogar de Santa Clara, en el entorno de la Industria Productora de Utensilios Domésticos, aunque ahora se comercializa fundamentalmente en el mercado en pesos convertibles. El empeoramiento del servicio de gas licuado también ha contribuido a su éxito.

Las balitas de gas solo se venden por el mercado racionado y, cuando la distribución falla o se agota la cuota asignada a cada casa, muchas familias se ven obligadas a cocinar con leña o electricidad. Pero estos electrodomésticos destinados a la cocción de alimentos tienen una vida útil limitada y tras constantes reparaciones llega el momento de sustituirlos.

Catalina, que a sus 74 años sigue ocupándose de cocinar para su familia, cuenta que la balita de gas que le corresponde cada 60 días por el mercado racionado se le agotó en un mes. Ahora depende exclusivamente de la electricidad para poner un plato sobre la mesa, pero tiene que cuidar con esmero la olla y la hornilla porque la posibilidad de reponerlas son escasas.

La rotura de cualquiera de esos equipos puede significarle a Catalina unos días de espera frente a una tienda o el desembolso de varios meses de pensión para comprar uno nuevo.

Los clientes llevan un número escrito en el antebrazo y deben esperar varios días, sin saber si finalmente conseguirán lo que buscan. (14ymedio)
Los clientes llevan un número escrito en el antebrazo y deben esperar varios días, sin saber si finalmente conseguirán lo que buscan. (14ymedio)

El cierre del comercio durante el punto crítico de la pandemia también afectó a los talleres de reparación. "He tenido que hacer casi un doctorado en reparar mi hornilla porque se me ha roto como cuatro veces desde que empezó esto del coronavirus", cuenta Yasiel, un residente en las afueras de Trinidad.

Cansado de reparar una y otra vez su pequeña cocina, Yasiel decidió recurrir al mercado negro. "No podía esperar a que autorizaran a las tiendas estatales a vender este tipo de productos, así que me busqué un contacto que me vendió una cocina de inducción de una sola hornilla por 80 CUC", detalla el joven a 14ymedio.

"Me costó mucho más cara que en la tienda, pero era eso o nada, porque ahora que abrieron las shoppings las colas son de días para comprar este tipo de productos", explica. El mercado informal de electrodomésticos no pasa por un buen momento, porque la mayoría de sus suministros llegan con las mulas y las importaciones que hacen desde varios países de la región.

"Lo único que me quedan para la venta son dos ventiladores de techo. Hasta que no abran las fronteras y pueda volver a salir no tendré más productos", confirma un comerciante informal que ofrece su mercancía en la ciudad de Sancti Spíritus. "Hay mucha demanda porque esto de la cuarentena ha hecho que la gente tenga que estar más tiempo en su casa usando los electrodomésticos y muchos no han aguantado ese uso y abuso".

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