"En Cuba, la Western Union está en el pico del aura"

Muchas familias temen que las nuevas sanciones de EE UU corten el flujo de las remesas

Al amanecer del viernes, las colas frente a los locales de la Western Union eran más largas de lo normal y estaban marcadas por la incertidumbre. (14ymedio)
Al amanecer del viernes, las colas frente a los locales de la Western Union eran más largas de lo normal y estaban marcadas por la incertidumbre. (14ymedio)

El jueves en la tarde, dos de las oficinas de Western Union del municipio de Plaza de la Revolución habían cerrado más temprano de lo habitual porque ya no tenían efectivo. Al amanecer del viernes, las colas frente a los locales eran más largas de lo normal y estaban marcadas por la incertidumbre.

Tras las nuevas sanciones anunciadas esta semana por EE UU contra el Gobierno de la Isla, el nivel de preocupación de las familias cubanas ha subido sustancialmente ante el riesgo de que se corte el flujo de las remesas que les permiten alimentarse o vestirse, entre otros gastos. Fincimex, el banco de los militares cubanos, ha sido incluido en la lista negra de Washington y esto podría afectar las entregas de dinero a través de Western Union.

"Mi hija, por si acaso, ahora me mandó la remesa de este mes y la de julio y agosto también. Si todo me sale bien, ya en septiembre debo estar viajando a Guyana para hacer los trámites y poder reunirme con ella, estoy contando los días para eso", comenta una mujer que aguarda en la fila de la oficina de Western Union en Boyeros y Ayestarán.

No hay ningún aviso pegado a la entrada pero todos los clientes hacen preguntas a la empleada de la ventanilla cuando les toca el turno. Con infinita paciencia y mucha amabilidad les responde invariablemente: "no se preocupen que hasta ahora no hemos recibido ninguna orientación de parar el servicio así que seguiremos abiertos sin problemas".

No hay ningún aviso pegado a la entrada pero todos los clientes hacen preguntas a la empleada de la ventanilla cuando les toca el turno. (14ymedio)
No hay ningún aviso pegado a la entrada pero todos los clientes hacen preguntas a la empleada de la ventanilla cuando les toca el turno. (14ymedio)

"La Western Union ha estado aquí de toda la vida, incluso en medio de la Guerra Fría estaba la oficina de Águila y Dragones funcionando, verdad que era la única pero bueno, ahí estaba. No creo que ahora vayan a cerrar, quizá vengan más limitaciones a los montos que se pueden enviar, pero cerrar, lo dudo", comenta un señor mayor en medio de un pequeño círculo en la cola.

Si no lo son, entonces es posible que se salve el convenio existente entre Western Union y Fincimex y que todo siga como antes.

La mayoría de los que hacían la cola lucían muy pesimistas. "Si nos quitan esto no sé qué vamos a hacer. Gracias a la ayuda de mi hijo puedo alimentarme, si no fuera por eso estaría comiendo de la basura, como muchos jubilados hoy en día", lamenta una mujer al salir de la oficina con su dinero en mano. "La Western Union está en el pico del aura", sentencia.

"Tú ves este dinero, ahora voy y lo gasto en comida, es para eso, no para otra cosa", dijo y pidió el último para otra cola que se hacía a pocos metros en un pequeño mercado.

La misma escena se repetía frente a la oficina de Correos de Cuba en la esquina de Infanta y San Lázaro, donde hay otra sucursal de Western Union. Ahí estaban este viernes decenas de personas temerosas de que la llegada de remesas por esa vía pueda cortarse en pocos días.

Oficina de Correos de Cuba en la esquina de Infanta y San Lázaro, donde hay otra sucursal de Western Union. (14ymedio)
Oficina de Correos de Cuba en la esquina de Infanta y San Lázaro, donde hay otra sucursal de Western Union. (14ymedio)

"Esto es lo único que me permite seguir viviendo en Cuba, porque con mi pensión no podría ni cubrir los gastos de una semana", explica Rebeca, una jubilada de 75 años que ha barajado "varias veces pedir la reunificación familiar" con sus dos hijos que viven en Estados Unidos.

"Si esta medida de Trump está pensada para que la gente se lance a la calle, yo lo que pienso hacer es lanzarme al proceso de reunificación con mis hijos porque sin esta entrada no tiene sentido seguir aquí", asegura. En la fila otros reiteran la idea. "Nada más que abran los aeropuertos me voy aunque sea para Honduras", repite varias veces un joven que ha llegado para cobrar el dinero que su hermana envía a una tía.

En el río revuelto de las sanciones también hay quienes pescan. "Entrega de remesa en Cuba, el mismo día y con envío a domicilio", reza un anuncio en un popular sitio de clasificados de compraventa. "Podemos entregar el dinero en pesos convertibles o en dólares americanos", añade el texto que ofrece un teléfono en Miami para hacer el contacto.

"Hace mucho tiempo que buena parte de las remesas llegan por otros caminos que no son la Western Union, así que esta nueva medida de Estados Unidos lo único que va a hacer si es que llega a aplicarse en su totalidad es ayudar a que esos caminos crezcan", opina un hombre que desde hace más de una década se dedica a entregar dólares que mandan de Estados Unidos a las familias en Cuba.

"He movido dinero que ha terminado en medicinas, en compra de casas, en negocios privados y hasta en visas para irse del país", cuenta el comisionista. "Eso no hay quien lo pare, ni Díaz-Canel ni Trump porque aquí la gente está acostumbrada a esas entradas y las van a luchar por la vía que sea".

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