Las autoridades reconocen la existencia de “deambulantes", un tema tabú en la prensa oficial

Por décadas, los artículos sobre personas sin techo han salido publicados exclusivamente en la prensa independiente

Por décadas, los artículos sobre personas sin techo han salido publicados exclusivamente en la prensa independiente. (Radio Televisión Marti)
"Menesterosos o deambulantes, el nombre que usemos para definirlos no es lo más relevante", aclara un psiquiatra. (Radio Televisión Marti)

Un extenso reportaje publicado este jueves en el sitio Cubadebate aborda un tema hasta ahora tabú en la prensa oficial de la Isla. Con testimonios, cifras y opiniones de especialistas, el texto reconoce la existencia de los "deambulantes" o personas sin hogar en el país, especialmente en la ciudad de La Habana.

Por décadas, los artículos sobre personas sin techo han salido publicados exclusivamente en la prensa independiente. Comúnmente, las autoridades no brindan cifras sobre la incidencia del problema y con frecuencia voces oficiales critican la aparición en redes sociales de imágenes de pordioseros que "distorsionan la imagen de Cuba".

Sin embargo, el psiquiatra y jefe del departamento de Salud Mental de Centro Habana, Alejandro García, ha confirmado a Cubadebate que lleva más de 16 años trabajando con personas que viven en las calles y aclara que "menesterosos o deambulantes, el nombre que usemos para definirlos no es lo más relevante".

"Nunca he logrado rehabilitar por completo a una persona con este trastorno", agrega el doctor, quien asegura que la mayoría de los deambulantes cubanos está en edad productiva y que "dentro de las causas más frecuentes para caer en esa conducta está el alcoholismo".

Alrededor de las zonas turísticas, en las calles más céntricas de las ciudades y en las cercanías de mercados es frecuente encontrar a estos indigentes

Alrededor de las zonas turísticas, en las calles más céntricas de las ciudades y en las cercanías de mercados es frecuente encontrar a estos indigentes, la mayoría de las veces pidiendo limosnas, con ropa ajada y sucia o con imágenes religiosas acompañadas de un recipiente para que los transeúntes coloquen algunas monedas.

"La mayoría son personas que perdieron sus casas, sus familias, sus trabajos, terminan viviendo en la calle sin compromiso ni sentido de pertenencia a ningún lugar", explica García. 

Para el psiquiatra una de las grandes dificultades para ayudar a estos menesterosos es que "se resisten a institucionalizarse, a establecer una vida social clásica, o sea, vivir en familia, aceptar las normas sociales y ahí entra un conflicto legal, ético y social, porque no se puede obligar a una persona a estar en su casa".

El texto incluye varios testimonios con las razones que han llevado a las calles a estos deambulantes. Desde un enfermo de VIH que no tiene una casa donde estar, hasta una mujer que asegura que cuando el esposo se fue dejó de gustarle su vivienda y ahora prefiere dormir frente al Capitolio.

Durante las décadas del 60 y 80, en Cuba estuvo en vigor la llamada ley del Vago que penalizaba a quienes no estudiaban ni trabajaban

Durante las décadas del 60 y 80, en Cuba estuvo en vigor la llamada ley del Vago que penalizaba a quienes no estudiaban ni trabajaban. Los ciudadanos que eran procesados por este delito eran obligados a tomar un trabajo, en general en labores agrícolas, limpieza de calles y otras ocupaciones que la mayoría rechazaba por su dureza y bajo salario.

Con la llegada de la crisis de los años 90 y la aparición de un incipiente sector privado, el Estado ya no pudo garantizar un empleo para cada persona en edad laboral y la legislación fue derogada, uno de los motivos que el reportaje señala como detonador del aumento del número de individuos sin hogar que deambulan por las calles.

García alude a varias iniciativas, como el proyecto Caballero de París, que se han creado para impulsar la atención a estas personas sin hogar. En 2015 se estableció en la capital un protocolo de actuación para su admisión, diagnóstico, atención y reinserción social, que no ha logrado sus objetivos debido a la desconfianza de muchos de los deambulantes.

Por su parte Ramón González, funcionario del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social del municipio Habana Vieja, reconoce que La Habana es "la provincia cubana donde más deambulantes existen en el país. Diariamente a las nueve de la mañana sale una guagua, presupuestada por la dirección de trabajo, para recoger a esas personas".

El ómnibus recorre las principales calles de tres municipios de la ciudad: Habana Vieja, Centro Habana, Plaza de la Revolución, y luego se dirige hacia el Centro de Protección Social conocido como Las Guásimas, a las afueras de la ciudad. Pero, en el camino, muchos menesterosos se esconden para evitar ser atrapados.

Con frecuencia la prensa independiente denuncia la recogida forzada de deambulantes, vendedores clandestinos y personas con trastornos psiquiátricos cuando alguna visita oficial va a pasar por la zona

Con frecuencia la prensa independiente denuncia la recogida forzada de deambulantes, vendedores clandestinos y personas con trastornos psiquiátricos cuando alguna visita oficial va a pasar por la zona por donde ellos circulan o pernoctan. 

González, sin embargo, considera que “debido al desconocimiento generado en torno al programa, algunos de los ciudadanos que ven la recogida, imaginan que los vamos a encarcelar. Sobre todo porque, en ocasiones, tenemos que adoptar una conducta agresiva verbalmente, sino algunos son capaces de atacarnos”.

A diario el ómnibus recoge alrededor de 30 personas para trasladarlas hasta Las Guásimas. Algunos se quedan por un tiempo en el centro pero otros se evaden en la primera oportunidad para volver a las calles.

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