"¿Será que lo que hay que hacer es botarse para la calle para que se resuelvan las cosas?"

Los vecinos de La Habana Vieja llevan semanas sin suministro de agua

Abastecimiento de agua en la calle Picota, en San Isidro, La Habana Vieja. (14ymedio)
Reparaciones en las tuberías de agua en la calle Picota, en San Isidro, La Habana Vieja. (14ymedio)

En la calle Merced en La Habana Vieja se levanta una nube de polvo que inunda toda la cuadra cada vez que desde la azotea de una casa en obras lanzan escombros al suelo. Todos los vecinos tienen las puertas y las ventanas cerradas, muy pocos se asoman a la cuadra. Una señora que vende dulces en uno de los pasillos laterales de un edificio alza la vista y dice: "y todo esto sin una gota de agua".

Los vecinos afirman que en Merced "casi no llega agua desde hace tres meses" pero que lo peor se vive desde hace diez días. Por eso Laura ha ido a bañarse a casa de una amiga que vive en la calle Picota y tiene una pequeña cisterna a la que le entra un hilo de agua, "por gravedad", de 4 de la tarde a 10 de la noche. "Por eso vengo a bañarme aquí, desde enero no entra el agua a mi casa con normalidad".

En su cuadra, explica, el delegado del barrio "está haciendo un papel ahora" para resolver una pipa de agua pero solo "porque la gente lo presionó" después de una semana sin que llegara. El ciclo de abastecimiento por esa vía alternativa es de solo una vez a la semana, insuficiente para las necesidades de un hogar. "Apoyan cuando la gente está protestando, cuando ya llevamos cinco días sin ver la pipa. No es constante el servicio", se queja Laura.

Vecinos cargados con galones vacíos se acercan en busca de agua en San Isidro, en La Habana Vieja. (14ymedio)
Vecinos cargados con galones vacíos se acercan en busca de agua en San Isidro, en La Habana Vieja. (14ymedio)

Eduardo, un vecino de San Isidro que se asoma a la puerta de la casa de la amiga de Laura con dos galones vacíos, se queja. "Los que tienen dinero compran las pipas, los pobres tenemos que esperar que pase cuando sea. Ahora viene una vez a la semana", asegura. La casa de la amiga de Laura es como un pequeño oasis dentro del barrio de San Isidro, uno de los más afectados con la crisis del abasto de agua. "Aquí viene todo el mundo, mi cisterna es chiquita y lo que tengo es lo que cae por gravedad, pero es algo. Nosotros ayudamos a los que no tienen ni una gota", dice la buena samaritana mientras escoge frijoles en una mesa llena de trastos.

Eduardo cuenta como una leyenda de libro que, en la calle Egido, "la gente se tiró para la calle" hace como dos semanas. "Cerraron la cuadra con niños y todo, salieron, pusieron carteles, colchones y enseguida apareció la policía y seis pipas. Uno se pregunta, ¿será que lo que hay que hacer es botarse para la calle para que se resuelvan las cosas? Yo veo que es como único se soluciona el problema". En cualquier esquina, añade, está la empresa de Aguas de La Habana con una brigada "cavando con picos y palas sin que llegue una solución".

En el edificio 658 de la calle Egido todavía se habla de la protesta de hace quince días, después de aquella jornada entraron en el ciclo de abasto por pipas que llega cada dos días a llenar la cisterna.

"El problema es que con dinero al momento te llenan todas las cisternas que tu quieras. Puede costar entre 20 y 40 CUC, pero ahora mismo, como está la cosa, puede costar hasta 50 y aquí nadie tiene un peso"

En la entrada del inmueble, un grupo de muchachas conversa sobre las razones que los llevaron a tomar las calles para exigir agua a las autoridades. "El problema es que con dinero al momento te llenan todas las cisternas que tu quieras. Puede costar entre 20 y 40 CUC, pero ahora mismo, como está la cosa, puede costar hasta 50 [cada pipa] y aquí nadie tiene un peso, por eso se hizo lo que se hizo ese día y nos dio resultado", dice la más joven de todas.

"El problema con el agua es muy fuerte. He visto la gente fajándose cuando viene la pipa. Parece que vamos a volver al mismo tiempo de antes, que no había nada y todo el mundo peleaba por un cubo de agua", dice otra de las muchachas al pie de la escalera.

Varios vecinos de la calle Merced explican a 14ymedio que la crisis comenzó con las obras por el 500 aniversario de La Villa de San Cristóbal. Según la prensa oficial se trata de "una obra de gran envergadura" que pretende mejorar el abasto de agua a más de 9.000 habitantes y que comenzó en marzo, justo el mes en el que los problemas de suministro llegaron a su peor momento en los siete consejos populares de La Habana Vieja.

La directora técnica de la empresa Aguas de La Habana, Esther García, dijo a la prensa oficial que esa zona de la ciudad recibe el agua con bajas presiones, con un servicio intermitente y malo y que por esa razón se aprobó la ejecución del proyecto.

Calle Picota, en San Isidro. El agua puede costar hasta 50 CUC cada pipa en estas circunstancias. (14ymedio)
Calle Picota, en San Isidro. El agua puede costar hasta 50 CUC cada pipa en estas circunstancias. (14ymedio)

"En la televisión es una cosa y otra muy distinta la realidad. Ahí se habla de que construyen una nueva conductora [tubería] y que será la solución pero aquí solo vemos escasez", asegura Mirna Flores, vecina de la calle Merced.

Los datos oficiales dan cuenta de 8.600 personas que en la actualidad reciben el agua por los tanques cisterna en esa zona mientras se concluye la nueva conductora. Brigadas de la empresa Aguas de La Habana, fuerzas del Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos y del Ministerio de la Construcción están implicados en la tarea con la promesa de concluirla para el mes de septiembre de este año.

Mientras el compromiso se hace realidad ante los ojos de todos, los vecinos de La Habana Vieja siguen esperando la llegada de una pipa y cargando cubos de agua. El presidente del Consejo de Vecinos del edificio Méndez, en el barrio de San Isidro, asegura a este diario que ahí tienen casos de "ancianos de más de 90 años que viven solos" y no pueden bajar a cargar agua o también "de personas enfermas" que están en una situación de más vulnerabilidad ante estas crisis. "Aquí la solución está en que de nuevo uno abra la pila y salga el agua, como debe ser".

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