Dos millones y medio de litros de diésel fueron robados en Guanabacoa

La prensa oficial informa de varios casos viculados a este tipo de delito que hasta ahora no eran de dominio público

El robo de combustible es un problema muy extendido en Cuba, especialmente en los centros estatales vinculados a la agricultura, la generación eléctrica y el traslado de pasajeros o mercancías. (Escambray)
El robo de combustible es un problema muy extendido en Cuba, especialmente en los centros estatales vinculados a la agricultura, la generación eléctrica y el traslado de pasajeros o mercancías. (Escambray)

La ofensiva de las autoridades contra el robo de combustible ha llegado a la prensa oficial con la publicación este miércoles de un extenso reportaje en Cubadebate en el que se describen varios casos de robo en entidades estatales. Entre los de mayor volumen estuvieron los casi 2,5 millones de litros de diésel sustraídos en un emplazamiento de grupos electrógenos en Guanabacoa, La Habana.

Este combustible equivale a la cantidad necesaria para brindar servicio eléctrico a 51.714 viviendas durante un mes "según cálculos conservadores de la Unión Eléctrica de Cuba (UNE)". En la operación estuvieron implicados "los jefes de turnos, junto a custodios y operarios encargados de activar los sistemas para la generación de energía eléctrica".

Este combustible equivale a la cantidad necesaria para brindar servicio eléctrico a 51.714 viviendas durante un mes "según cálculos conservadores de la Unión Eléctrica de Cuba (UNE)"

Los trabajadores "manipulaban fraudulentamente el mecanismo" de manera que empleaban menos cantidad de petróleo de la planificada, aunque reportaban haber consumido la totalidad y de esa manera "se apoderaban de la diferencia", agrega el reportaje. El negocio se completaba con el traslado de "tanques de 20 y 25 litros hacia las viviendas colindantes", donde el diésel era revendido en el mercado informal.

Los empleados de la base de grupos electrógenos vendían a los vecinos el producto a 3 CUP el litro y estos, a su vez, lo ofrecían a 5 CUP a los choferes, que iban al lugar sabiendo que se trataba de un punto de venta ilegal de combustible.

Los grupos electrógenos comenzaron a ser emplazados en diferentes lugares de la geografía nacional a partir de inicios de este siglo, cuando Fidel Castro impulsó la llamada Revolución Energética. El objetivo era lograr la independencia del suministro eléctrico para lugares claves como policlínicos, hospitales e industrias pero con el paso de los años muchos de ellos dejaron de funcionar.

"Tras meses de investigación policial y luego de seis registros domiciliarios, fueron ocupados 37.469 litros de petróleo, 1.273 pesos cubanos convertibles (CUC) y 5.259 CUP", explica el texto de este miércoles. "Además, se confiscaron múltiples equipos electrodomésticos adquiridos como ganancia de la actividad y tres cisternas, entregadas a la Refinería Ñico López"

Por el delito de malversación, "a los 17 implicados les fueron impuestas condenas de privación de libertad o trabajo correccional con y sin internamiento, en dependencia de su participación en los hechos", según el texto, que informa de este caso con más de dos años de retraso, puesto que "el juicio se celebró del 10 al 14 julio de 2017".

El robo de combustible es un problema muy extendido en Cuba, especialmente en los centros estatales vinculados a la agricultura, la generación eléctrica y el traslado de pasajeros o mercancías.

Otro de los ejemplos que cita Cubadebate es el de la Terminal Fortuna, destinada al transporte de ómnibus urbanos de La Habana y donde se detectaron cinco casos de robo de combustible para la transportación de pasajeros.

Otro de los ejemplos que cita Cubadebate es el de la Terminal Fortuna, destinada al transporte de ómnibus urbanos de La Habana y donde se detectaron cinco casos de robo de combustible para la transportación de pasajeros

"En aquel lugar, el desorden y mal uso del recurso se convirtió en una práctica", reza el artículo. "Una vez que concluía el turno de trabajo entre el directivo saliente y el entrante, el jefe de la unidad" no realizaba la entrega formal del vehículo y "siempre que actuaban así, al día siguiente cuando se reiniciaba la jornada de trabajo se detectaba faltante de combustible, sin signos de violencia".

"Los implicados fueron sancionados con condenas de privación de libertad y trabajo correccional con internamiento", precisa.

En abril pasado la situación llegó a ser analizada por los diputados de la comisión de Industria, Construcciones y Energía de la Asamblea Nacional del Poder Popular, que determinaron seguir aplicando la reducción del 50% del combustible administrativo para las entidades que habían incurrido en en el descontrol del producto.

Para frenar el problema, en octubre de 2018 se impuso el uso obligatorio de las tarjetas para la compra del combustible a los transportistas privados de La Habana. La medida no fue bien recibida por los cuentapropistas, que se nutren en buena medida de las redes informales.

Los precios de las rutas comenzaron a subir y las autoridades decretaron precios topados para los viajes en los taxis privados, conocidos como almendrones. El resultado de ese pulso ha sido una caída en el número de vehículos que brinda el servicio en la capital cubana y una mayor partición de los trayectos.

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