Las regulaciones contra los cocheros agravan el transporte en Artemisa

Desde hace más de un año los cocheros han sido obligados a apartarse de las avenidas principales para circular por callejones en mal estado y no señalizados

En varios municipios de Artemisa se ha prohibido el paso de coches y bicitaxis por la Carretera Central. (14ymedio)
En varios municipios de Artemisa se ha prohibido el paso de coches y bicitaxis por la Carretera Central. (14ymedio)

Mientras que en las calles de La Habana Vieja los coches de caballo son una atracción turística, en los municipios de Candelaria y San Cristóbal, en la provincia de Artemisa, las autoridades imponen estrictas regulaciones a este popular transporte, unos controles que agravan la ya tensa situación del traslado de pasajeros.

Desde hace más de un año los cocheros han sido obligados a apartarse de las avenidas principales para circular por callejones en mal estado y no señalizados. Ahora deben realizar su labor casi “a escondidas”, denuncian varios de ellos a 14ymedio.

Los miles de clientes que cada día hacen uso de este transporte también sienten que han pasado a la clandestinidad. En una provincia donde ruedan por las calles muy pocos ómnibus, la mayoría de los artemiseños entrevistados asegura que usan estos vehículos de tracción animal al menos tres veces a la semana.

En 2016 el director de la Empresa Provincial de Transporte, Juan Carlos Hernández, informó que en la provincia circulaban 150 medios de transporte público que cubrían 143 rutas, pero dos años después muchos de estos vehículos se han deteriorado o han salido de circulación, precisan fuentes de la empresa a este diario.

Las autoridades de la zona han lanzado una cruzada contra los coches de caballo bajo el pretexto de evitar malos olores y accidentes del tránsito

A la par de este deterioro, las autoridades de la zona han lanzado una cruzada contra los coches de caballo bajo el pretexto de evitar malos olores y accidentes del tránsito. Los órganos del Poder Popular provincial, junto a la Policía Nacional Revolucionaria, quieren evitar también las aglomeraciones de personas que aguardan por abordar estos vehículos.

Entre las medidas adoptadas se ha prohibido el paso de coches y bicitaxis por la Carretera Central, una decisión que empuja a los transportistas y los pasajeros a explorar vías alternativas. “Lo que debió ser algo para mejorar la calidad de vida de los residentes, en realidad se ha vuelto un dolor de cabeza”, lamenta Yaima, quien de lunes a viernes apela a los coches para llegar al policlínico donde trabaja.

La joven paga unos tres pesos cubanos (CUP) por cada recorrido, lo cual significa una renta mensual de unos 120 CUP solo en transportación para llegar a su puesto laboral, donde devenga un salario que ronda los 900 CUP mensuales. “Si no lo hago así no llego a tiempo porque en el transporte público no se puede confiar, pasa cuando le parece”, asegura la enfermera.

“La medida de sacarnos de la Carretera Central se tomó hace aproximadamente un año” cuenta a este diario Eugenio, cochero de la zona. ”Desde entonces la gente se queja porque tienen que caminar más para llegar a los coches y porque los precios subieron porque ahora muchos tramos son más largos y las calles por donde transitamos están en peor estado”.

En la provincia de Artemisa se han documentado hasta el momento unos 4.567 vehículos de tracción animal, la mayoría de ellos dedicados al transporte de pasajeros, según fuentes oficiales. Sin embargo, en esa cifra solo se reflejan los que tienen una licencia para el ejercicio de esta función, pero un número creciente de vehículos circula de manera ilegal.

Por su parte, los trabajadores por cuenta propia que tiene licencia para laborar en el sector se quejan de que sus necesidades no son tomadas en cuenta. “Casi siempre nos hacen ver como los malos de la película por cobrar tres pesos por cualquier tramo, pero nadie calcula el costo de mantener en forma al animal”, agrega Eugenio.

El cochero lamenta que no exista un taller estatal para arreglar este tipo de vehículos, o un mercado para “comprar gomas y otras piezas de repuesto” a un precio que esté al alcance de sus bolsillos. “Nos piden mucho, nos controlan por todos lados pero a la hora de exigir nuestros derechos no nos escuchan”

En lo que va de año el Consejo de la Administración Municipal de Candelaria junto a la policía de tránsito y otras autoridades han tenido al menos dos reuniones con estos trabajadores para analizar sus quejas y también las que exponen los clientes. En cada encuentro realizado las partes no han podido llegar a un acuerdo.

“Ellos alegan que por habernos quitado el pago del 10% de los ingresos a final de cada mes, podemos cobrar menos a los pasajeros, pero siguen sin tomar en cuenta los precios que pagamos para mantenernos estos vehículos rodando”, asegura Sergio Martínez, otro cochero artemiseño.

Estos cuentapropistas deben abonar unos 186 CUP por obtener la patente, a eso se le suma los permisos de tránsito y de veterinaria que se pagan mensualmente. La compra de un coche de caballo puede ascender a unos 10.000 pesos cubanos y cada año los cocheros deben liquidar sus impuestos sobre ingresos personales.

“No importa si ha sido una temporada mala, las autoridades suponen que uno en este trabajo gana mucho y cuando se hace la declaración de impuestos a muchos de nosotros nos llueven las multas por supuesta evasión fiscal”, lamenta Mario Nordelo, con más de dos décadas en el gremio y que prefirió el anonimato.

A inicios de este año la Oficina Nacional de Administración Tributaria (Onat) informó que realizará 5.500 acciones de control a "profundidad", incluidas auditorías fiscales, con el fin de detectar evasiones al fisco, determinar con un "mayor rigor" las deudas y sanciones y solicitar la aplicación de medidas administrativas y penales.

En 2017, la Onat detectó que más de 60.000 contribuyentes -el 35% de los que liquidaron el tributo- reflejaron una cantidad inferior en su declaración jurada del impuesto sobre ingresos personales por un importe total de unos 563.000.000 pesos cubanos (CUP).

“Los impuestos y las multas no nos dejan vivir”, precisa Nordelo. “Conozco cocheros que ha tenido que pagar hasta 15.000 CUP en multas en un solo año y otros que han sufrido el decomiso del vehículo y del animal”

“Los impuestos y las multas no nos dejan vivir”, precisa Nordelo. “Conozco cocheros que ha tenido que pagar hasta 15.000 CUP en multas en un solo año y otros que han sufrido el decomiso del vehículo y del animal”. El cuentapropista opina que “aunque muchas veces la responsabilidad cae sobre el cochero por alguna imprudencia, hay una intención de las autoridades de acabar con este servicio”.

En San Cristóbal, Arsenio Ramírez repite varias veces cada día su rutina. Llega hasta la piquera donde lo aguardan los clientes y espera hasta que diez personas suban al vehículo. “Mucha gente depende de mí para llegar temprano”, asegura el cuentapropista frente a una fila de adolescentes con uniforme escolar y varios doctores de bata blanca. En su ruta se ubican cuatro escuelas primarias, un preuniversitario y una facultad de enfermería.

“Cuando nos mandaron a ponernos a unas cinco cuadras de la Carretera Central creamos un sindicato para ir a quejarnos al Partido Comunista, pero nos amenazaron con la policía y tuvimos que ceder”, cuenta Ramírez a 14ymedio. “Nos hemos organizado para limpiar la zona donde parqueamos y evitar molestar con la orina de los caballos, pero la policía siempre tiene un motivo para molestarnos”, se queja.

En los últimos años se han sucedido numerosas huelgas y protestas de cocheros a lo largo de la Isla. En todos los casos los conductores han reclamado una mejora en las condiciones laborales, rebajas en los impuestos y que les permitan transitar por calles más céntricas.

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