Los turistas quieren hoteles 'extranjeros' en Cuba y desprecian los de Gaviota

Varadero, donde se concentran gran número de estos establecimientos, es la única zona que escapa a la crisis del sector

La competencia en la región es dura. Dominicana y Cancún son algunas de las plazas turísticas que hacen sombra a Cuba. (I. Merodio)
La competencia en la región es dura. Dominicana y Cancún son algunas de las plazas turísticas que hacen sombra a Cuba. (I. Merodio)

"¡Directo para Varadero!", grita feliz un taxista a las afueras del Aeropuerto Internacional José Martí de La Habana tras conseguir dos clientes que acaban de aterrizar en la Isla. Los turistas, que visitan por primera vez Cuba, tienen una reserva en un hotel con todo incluido, gestionado por una compañía extranjera y del que no saldrán hasta regresar a su país.

Aguas cristalinas, arenas muy claras y una reputación mundial. Varadero sigue siendo el más importante balneario cubano y el único destino turístico que ha crecido significativamente en medio del actual estancamiento de visitantes extranjeros que experimenta la Isla. Pero las razones para que siga siendo la locomotora del sector podrían estar en algo más que sus bellezas naturales.

"A Varadero lo están salvando de la crisis varios factores y uno de ellos es que a lo largo de la península hay numerosos hoteles de firmas extranjera prestigiosas y los turistas saben que tendrán estándares internacionales", comenta a 14ymedio Rebeca Williams, una cubana que emigró al casarse con un británico. Al principio, sus viajes a la Isla fueron para visitar a la familia, pero ha terminado regresando y organiza grupos de turistas.

"A Varadero lo están salvando de la crisis varios factores y uno de ellos es que a lo largo de la península hay numerosos hoteles de firmas extranjera prestigiosas y los turistas saben que tendrán estándares internacionales"

"Cuando el turista llega al aeropuerto, ya sea en La Habana o aquí mismo, en Varadero, sabe que solo le falta un camino corto y seguro hasta estar en la habitación del hotel y eso es un factor favorable, a diferencia de lo que pasa con los otros destinos que obligan a tomar vuelos aéreos internos que enfrían el entusiasmo para aventurarse hacia algún cayo más lejano", apunta.

"Después del accidente de avión de mayo de 2018 tuve muchos turistas que cancelaron los paquetes que incluían vuelos internos y prefirieron optar por Varadero, un viejo conocido que nunca defrauda, porque lo que no pone el buen servicio lo ponen la naturaleza y la tranquilidad", añade Williams. "También ha habido muchos reportes de turistas accidentados en la carretera y los clientes prefieren moverse poco".

La competencia en la región es dura. Dominicana y Cancún son algunas de las plazas turísticas que hacen sombra a Cuba. "Para poder imponerse en un mercado como el del Caribe no basta con mostrar fotos de autos antiguos ni prometer una estancia segura, hay que enamorar al cliente para que cuando se vaya se convierta en alguien que recomienda el destino por su calidad y eso es lo que todavía nos falta", explica.

Recientemente, el Ministerio de Turismo publicó las cifras de la llamada industria sin chimeneas que confirmaron que el más importante polo turístico de sol y playa de Cuba había registrado un crecimiento de visitantes del 12% en enero de este año, dato que contrasta con el descenso del 9,3% en las llegadas de extranjeros a la Isla en 2019.

"La demanda se ha ido desplazando y concentrando en los hoteles de reconocidas marcas extranjeras", reconoce un funcionario del sector que prefirió el anonimato. "Este es un fenómeno que está ocurriendo incluso en el turismo nacional, que ahora, cuando va a comprar un paquete, además de preguntar el precio y las comodidades del hotel pregunta también si está administrado por una firma extranjera".

Según el funcionario, los alojamientos de gestión extranjera se han labrado una buena reputación y están mejor abastecidos, especialmente en restauración. Además, hay personal foráneo que vela por que el trato a los clientes sea muy profesional y los trabajadores cubanos cumplan con sus obligaciones de acuerdo con los estándares exigidos.

"Pero también estas firmas extranjeras puede decirse que hacen una publicidad más agresiva de sus productos en el mercado internacional porque ya tienen una voz propia y una amplia red de oficinas, donde sus hoteles están incluidos en los catálogos, eso es algo que lleva muchos años lograrlo y que necesita inversiones grandes en marketing que ahora mismo Cuba no puede hacer como se debería".

Según el funcionario, los alojamientos de gestión extranjera se han labrado una buena reputación y están mejor abastecidos, especialmente en restauración

"Pero lo que influye mucho son los comentarios que los clientes dejan en los sitios de viajes, como TripAdvisor y que son mucho más favorables cuando el hotel es de gestión mixta o extranjera. Lamentablemente no hemos logrado que los de gestión solo nacional tengan puntuaciones muy altas", reconoce. "La gente quiere leer opiniones antes de venir y encuentra las mejores puntuaciones con las compañías que no son cubanas".

Idalmis y Néstor no son ser funcionarios ni turistas extranjeros pero tienen muy clara su opinión sobre por qué Varadero resiste con fuerza. "Nosotros cada año nos vamos dos o tres veces a un todo incluido, porque tenemos dos hijos que viven fuera y que se alternan para pasar vacaciones en Cuba", cuenta la mujer, una ingeniera química jubilada que nunca había pisado un hotel hasta que, en marzo de 2008, se levantó la prohibición de acceso a los nacionales.

"Después de eso hemos visitado casi todos los mejores hoteles del país", asegura con orgullo Idalmis. "Después de muchos tropiezos y sinsabores, ahora solo estamos eligiendo hoteles de las españolas Iberostar y Meliá, la canadiense Blue Diamond o de otras empresas extranjeras, porque los que administra solo Cuba no llegan a alcanzar la misma calidad", explica a este diario.

"La última vez que estuvimos hospedados en un hotel que lleva solo Gaviota (la empresa de los militares cubanos que lidera el turismo en la Isla) quedamos muy decepcionados", cuenta la mujer. "La comida estaba casi racionada aunque habíamos pagado por todo incluido, las habitaciones tenían problemas y muchas veces teníamos la sensación de que los empleados nos estaban vigilando a ver cuántas veces nos servíamos en el desayuno", lamenta.

"Desde hace tres años solo vamos a hoteles 'de extranjeros' y nos ha ido bien", añade. "En Varadero hay una mayor cantidad de estos hoteles y muchos de ellos con todo incluido, así que es nuestro destino favorito". La mayoría de las veces los hijos del matrimonio compran el paquete turístico fuera de la Isla, pero otras veces los propios padres han reservado en oficinas de alguna agencia de viajes.

En los bajos del hotel Habana Libre, en El Vedado, está una de las oficinas de Cubatur con mayor afluencia de clientes. Una empleada muestra un amplio catálogo a una pareja de recién casados que planea una escapada tranquila. La mujer intenta venderles unos días en Trinidad, Cienfuegos o un descanso en un hotel habanero pero ellos solo están interesados en dos cosas, si el hotel tiene todo incluido y si es de gestión extranjera.

"La comida estaba casi racionada aunque habíamos pagado por todo incluido, las habitaciones tenían problemas y muchas veces teníamos la sensación de que los empleados nos estaban vigilando "

Aunque es la primera vez que reservan en un hotel en la Isla después de un largo tiempo ahorrando y del apoyo económico de sus respectivas familias, tienen una idea muy clara de lo que quieren gracias a las opiniones que les han dado amigos y familiares. "Estamos buscando algo por tres noches, con todo incluido y que sea de alguna empresa prestigiosa, porque eso nos garantiza que todo salga mejor", afirma el recién casado.

"Desde la cantidad de mantequilla que te dan en el desayuno hasta la limpieza de las habitaciones, nos han dicho que la diferencia entre los de gestión solo cubana y los extranjeros es grande", comenta el joven. "Además no es lo mismo reclamar a una empresa extranjera cuando algo está mal que reclamarle a una cubana, mucho menos si detrás están los militares", opina.

Finalmente, los jóvenes se deciden por una habitación en el Iberostar Selection Varadero, un poco más caro que las otras ofertas que la empleada les sugirió pero "es ir a lo seguro y garantizar que las vacaciones no se conviertan en una molestia permanente", opina la joven. La escena se repite varias veces en la misma mañana y los paquetes más vendidos se parecen mucho entre sí.

A más de cien kilómetro de allí, los dos turistas recién llegados a Cuba que hicieron el viaje en taxi desde el aeropuerto ya están ubicados en su habitación de un Meliá en Varadero, con toallas importadas, diminutos envases de gel también traídos desde fuera de la Isla, minidosis de mermeladas de una marca española y un administrador con acento castizo que da la bienvenida a los clientes en la recepción.

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