La vida después del cáncer

En Cuba, el cáncer de mama es la segunda causa de muerte por tumores malignos en mujeres. Al cierre de 2018, se diagnosticaron en la Isla 3.748 casos

En Cuba, el cáncer de mama es la segunda causa de muerte por tumores malignos en mujeres. (Javier Ignacio Acuña)
En Cuba, el cáncer de mama es la segunda causa de muerte por tumores malignos en mujeres. (Javier Ignacio Acuña)

"Tienes que volver a plantearte la vida y además de luchar contra los síntomas hay muchos prejuicios sociales que enfrentar", cuenta a 14ymedio Rosa María, una camagüeyana de 47 años y con al menos una década de vida lidiando con un cáncer de mama que la ha llevado dos veces al quirófano.

En Cuba, el cáncer de mama es la segunda causa de muerte por tumores malignos en mujeres. Al cierre de 2018, se diagnosticaron en la Isla 3.748 casos y unas 1.519 féminas fallecieron en ese período, según datos del Anuario Estadístico de Salud. Pero junto a los síntomas y malestares físicos, los estereotipos sociales son una carga dura de llevar para ellas.

"Al principio me ocultaba y hasta le pedí a mi hermana que me mandara una prótesis desde España, no quería ni mirarme al espejo", recuerda Julia de 52 años y una mastectomía en ambos senos. "Perdí a mi pareja de ese momento porque en lugar de apoyarme me hacía sentir mal, como si le faltara un pedazo a mi feminidad".

Julia pensó en algunos momentos que no iba a poder sobrevivir. "Pero lo peor no fueron las molestias postoperatorias, ni todos los efectos en mi cuerpo de la quimioterapia, sino la manera en que la gente y mi familia recibió la noticia del cáncer

Julia pensó en algunos momentos que no iba a poder sobrevivir. "Pero lo peor no fueron las molestias postoperatorias, ni todos los efectos en mi cuerpo de la quimioterapia, sino la manera en que la gente y mi familia recibió la noticia del cáncer y cómo querían tratarme", lamenta. "Me miraban como si fuera una muñeca de porcelana rota o a punto de romperse".

Para recibir ayuda psicológica y conocer a otras mujeres en la misma circunstancia, Julia apeló al proyecto Alas por la vida, apoyado por las Naciones Unidas y dirigido por el doctor Alexis Cantero. Entre sus propósitos está justamente mejorar la calidad de vida de las pacientes diagnosticadas con la enfermedad, reforzar su autoestima y disminuir el estrés que sienten.

El apoyo del día a día en el hogar o en el círculo de amistades es trascendental a la hora de lidiar psicológicamente con un cáncer de mama. En 2014, Ana Laura perdió a la mejor amiga de su niñez por un tumor que le fue detectado en una estado avanzado. "Un día me llamó y me lo contó y dos semanas después el teléfono sonó y era su madre para decirme que había muerto, fue fulminante".

Después de vivir esta pérdida, Ana Laura comenzó a hacerse el autoexamen de mama con más regularidad. "Un mañana me levanté y noté un bulto, me acordé enseguida de mi amiga y de ahí salí para el médico, tuve suerte porque el tumor estaba en una etapa inicial y pude vivir para contarlo". Pocos meses después creó un "grupo de reunión" con otras pacientes que conoció durante la quimioterapia.

"Nos encontramos una vez por semana para hablar pero no es una reunión para lamentarnos sino para hacer planes, programar salidas y darnos mucho ánimo", cuenta. "Algunas de las mujeres que asisten han perdido sus relaciones de pareja tras la cirugía y necesitan volver a sentirse hermosas y vivas".

Las terapias administradas para combatir los tumores mamarios pueden dejar secuelas físicas, psíquicas y psicosociales que persisten meses o años después de haber finalizado el tratamiento. Pueden incluir alteraciones hormonales, cansancio o dolor, pero también miedo a una recaída.

"Al principio éramos solo mujeres con cáncer de mama pero ahora se nos han sumado otras que han sobrevivido a un tumor de útero o de ovarios", comenta a este diario. "Una de ellas llegó casi a punto de suicidarse porque le habían tenido que practicar una histerectomía y la gente le decía que la habían ‘vaciado’ como si al no tener parte de su útero ya no fuera ni mujer ni persona", lamenta.

En el grupo de mujeres, que se han apodado "las sobrevivientes", opinan que se habla mucho en los medios nacionales sobre la detección del cáncer y tratar de hacer conciencia previa al problema, pero se invisibiliza a las mujeres que han pasado o están pasando por el tratamiento.

El 19 de octubre se celebró el Día Mundial Contra el Cáncer de Mama. (ONU)
El 19 de octubre se celebró el Día Mundial Contra el Cáncer de Mama. (ONU)

"Se ve a actrices, médicos y periodistas hablar de la necesidad del autoexamen, pero nunca se muestra el testimonio de una mujer conocida en los medios que haya sobrevivido a un cáncer de mama o a una cirugía, es como si les diera vergüenza confesarlo", advierte Yoandra, de 32 años y cuya madre murió el año pasado a consecuencia de un tumor mamario.

"Es muy difícil decirse a una misma que se puede superar algo así si no hay ejemplos que te llenen de energías y esperanzas", reflexiona. "Vivimos en una sociedad cargada de machismo donde todavía una mujer a la que le quitaron un seno es vista como menos mujer". 

Pero no solo los problemas emocionales y las presiones sociales complican la recuperación física y mental de estas féminas. En un país que atraviesa una crisis energética y la escasez de muchos productos básicos a veces las cosas más simples se convierten en motivo de preocupación.

"Mi padre vendió el carro y con eso pude mantenerme comiendo bastante bien durante todo el proceso tras las dos cirugías que me hicieron y la quimioterapia", cuenta una joven de 29 años que prefirió no dar su nombre. "Pero conocí a otras pacientes que tenían que salir del hospital sintiéndose mal a hacer una cola para comprar comida".

"No solo es cuestión de que no hay los productos, sino de que la estructura de las familias hace que el peso de cocinar y buscar los alimentos recaiga en nosotras las mujeres". Así que "cuando ella se enferma muchas veces tiene que seguir bregando con esas tareas además de enfrentar el cáncer", apunta.

La joven está ahora con un tratamiento hormonal que tendrá que seguir rigurosamente para evitar la reaparición o recaída del cáncer

La joven está ahora con un tratamiento hormonal que tendrá que seguir rigurosamente para evitar la reaparición o recaída del cáncer. "No puedo seguir la regularidad estricta porque a veces no hay el medicamento y se me atrasan varias dosis", denuncia. El problema de suministro de fármacos se ha agudizado en los últimos años por falta de materias primas importadas.

En el grupo de "las sobrevivientes" no solo se intercambian palabras de ánimo y consejos sino que también han empezado a ayudarse con medicamentos, material de curación tras las cirugías y hasta algunos trucos para "elevar la autoestima y hacer sentir que se sigue siendo hermosa", cuenta Julia. "Ninguna de nosotras está dispuesta a rendirse en esta batalla".

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