"No soy un 'youtuber' de segunda por hacer mis videos desde Cuba"

Decenas de jóvenes cubanos se asoman al mundo a través de YouTube y cuentan sus historias desde la Isla 

Frank Camallerys, creador del canal de YouTube Camallerys Vlog. (Cortesía del entrevistado)
Frank Camallerys, creador del canal de YouTube Camallerys Vlog. (Cortesía del entrevistado)

Gracias a YouTube varios jóvenes cubanos han encontrado una vía para desmontar los clichés de una Isla de almendrones destartalados, edificios en ruinas y mojitos en la Bodeguita del Medio. Indiferentes a las consignas políticas, los youtubers crean sus propios videos para narrar el país que se oculta tras los medios oficiales.

Sus producciones hablan de música, baile, turismo, moda o humor, con esa frescura y diversidad que por décadas han tratado de amordazar los rígidos controles del Gobierno. Los videos de la plataforma multimedia están al alcance de un clic y reciben miles de visitas cada día.

“Quisiera inspirar a las personas a través de los tutoriales de baile que cuelgo en YouTube. Mi propósito es el baile las haga sentirse bien con ellas mismas y con los demás”, dice a 14ymedio Kenny Álvarez, un bloguero de 27 años que produce el canal Kenny TV.

Comenzar su canal de YouTube no fue nada fácil en un país donde la conexión a internet cuesta un dólar la hora (el salario medio oficial está en torno a los 29 dólares al mes) y se tiene que realizar en sitios públicos. Álvarez cuenta que se levantaba muy temprano para poder utilizar el wifi de un parque de Marianao, donde creció.

“A las cinco ya estaba en pie y cuando aclaraba un poco sobre las seis me conectaba. Al principio descargaba tutoriales sobre cómo editar los videos y después comencé a subir mis propias creaciones, inspiradas en lo que prefiero: bailar”.

Youtube, con más de 1.000 millones de usuarios en el mundo se ha convertido en un imán para atraer a jóvenes creadores cubanos. Todavía no es posible monetizar los videos desde Cuba, pero canales como Anita Con Swing, Emma Style, Pedrito el Paketero, Camallerys Vlog y el Listillo cubano son ampliamente conocidos.

Álvarez comenzó enseñando a bailar reguetón y luego ha hecho lo mismo con otros géneros musicales. Alterna su afición por los videos con las clases que imparte en la escuela privada Baila Habana, que recibe a turistas alemanes y suizos.

“Al principio no tenía casi visitas ni suscriptores. Subía un video cada semana y estuve así como unos seis meses. Luego comenzaron a llegar los comentarios, suscriptores y visitas al canal. Ahora tengo cerca de 17.000”, dice vía telefónica desde España, donde está de paseo.

“Tengo ganas de regresar a Cuba y continuar compartiendo mis historias. Esto uno no lo hace por dinero, sino por pasión, porque nuestro país es como una perla que ha estado escondida durante mucho tiempo y tenemos muchas cosas que contar”, agrega.

Otro que alcanzó la fama en la Isla y es reconocido como uno de los más populares youtubers es Frank Camallerys. Su canal Camallerys Vlogs tiene más de 18.700 suscriptores y más de un millón de visitas. Pasó por la vocacional Lenin en La Habana y actualmente estudia comunicación social en la Universidad de La Habana después de abandonar una carrera de medicina para dedicarse al video.

Su canal se especializa en el turismo nacional y recorre temas tan dispares como los inventos caseros durante el Período Especial o cuáles son las mejores pizzas del país y a mejor precio.

Camallerys nunca ha salido de Cuba. “No me gusta que me miren como un youtuber de segunda por hacer mis videos desde Cuba. Es verdad de que es difícil hacerse de una cámara o subir los videos con la velocidad del wifi, pero cuando inicié en este proceso ya sabía a lo que me enfrentaba”, dice.

Internet es un fenómeno reciente en la Isla. En 2009 el Gobierno comenzó a permitir la navegación en la red de redes y no fue hasta 2013 que aparecieron las primeras áreas wifi en las capitales provinciales. En la actualidad han sido instaladas más de 700 de estas antenas pero los precios continúan siendo prohibitivos y la velocidad lenta.

Internet es un fenómeno reciente en la Isla. En 2009 el Gobierno comenzó a permitir la navegación en la red de redes y no fue hasta 2013 que aparecieron las primeras áreas wifi en las capitales provinciales

El joven de 20 años identifica entre sus principales retos la grabación en público y no politizar sus videos. “En Cuba mucha gente no conoce el movimiento youtuber y reacciona con miedo cuando se sienten grabadas”, comenta vía telefónica desde La Habana.

Camallerys utiliza las salas de navegación en lugar de los puntos wifi porque “es mucho más rápido para cargar los videos”.

“El número de suscriptores de mi canal ha crecido rápidamente. Nunca esperé tanto apoyo y tanta crítica. Mucha gente me agradece que le muestre otra Cuba”, dice. Su audiencia mayoritaria es de personas entre 30 y 50 años, la mayor parte de ellos cubanos en la diáspora y extranjeros. Camallerys Vlog tuvo también una amplia difusión a través del Paquete Semanal, lo que contribuyó a que que muchos cubanos de la Isla lo siguieran en sus viajes por el país.

“Mi objetivo es conocer Cuba. Muchos me critican y me dicen que trabajo para promover el turismo y ser un títere del Gobierno. Eso no es verdad. Me enfoco en las cosas bonitas que tiene Cuba. No me interesa para nada meterme en política”, dice el joven.

Pero escapar de la política en la Isla no es fácil. Cuando ha subido videos mostrando lugares hermosos ha sido criticado por los adversarios del Gobierno y cuando publica imágenes de sitios deteriorados son los oficialistas quienes lo critican.

Ivan Valdés Permuy, en cambio, ha buscado el ángulo del humor para reírse de las situaciones cotidianas en la Isla. Creó un personaje llamado El Listillo Cubano y con cámara en mano sale a recorrer con un equipo de cinco personas las calles de La Habana haciendo cámaras ocultas y colocando a la gente en situaciones embarazosas.

“¿Compañera, usted cree que yo soy muy feo?”, pregunta a una transeúnte. A otro le ruega quedarse a dormir en su casa porque llegó del interior y no tiene donde quedarse. El niño abeja, uno de sus personajes,  zumba junto a mujeres que agotadas esperan las siempre retrasadas guaguas.

“Desde los 15 años estoy haciendo videos, pero no fue hasta que regresé a Cuba que no tomé el hobby como una profesión”, dice Valdés desde La Habana. En España vivió tres años pero decidió que debía regresar a la Isla. “Estar fuera de Cuba me enseñó a trabajar duro para conseguir lo que quiero, buscar una meta y conquistarla”, dice.

Sueña con ampliar su audiencia para ayudar a otros jóvenes. “Ojalá pudiéramos vivir del arte, que es nuestro sueño. Estamos planificando una nueva serie de cámaras ocultas y hasta un show en plena calle”, comenta.

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