La inflación está en la carne de cerdo

La carnicería El cerdo de oro, en La Habana. (14ymedio)
La carnicería El cerdo de oro en La Habana. (14ymedio)

En la evaluación del cumplimiento del plan económico del primer semestre de 2015, el consejo de ministros aseguró que la inflación se movía entre el 3 y el 5%. ¿Por qué tanta imprecisión?

Los técnicos justificarán esa vaguedad por la dualidad monetaria, que impide la precisión. Sin embargo, un Gobierno que tiene el monopolio del comercio exterior y de las ventas al por mayor, además del control del pequeño comercio, no debería tener ese problema.

Por otro lado, los profesionales que laboran en las instituciones estadísticas del país están altamente calificados y poseen asesoramiento internacional para superar los obstáculos que derivan de que circulen en el país tanto el peso convertible como el peso cubano.

Hay dos maneras de percibir la cifra publicada por el Gobierno: desde la óptica del economista y del político o desde la realidad que vive el pueblo

Ellos saben, por ejemplo, que cualquier análisis de inflación que tome como base de cálculo un año posterior a la implementación de la doble moneda tendrá mayor complejidad. En cambio, si escogen un momento anterior a la implantación de la dualidad monetaria, entonces la inflación resultante sería muy alta.

No es incorrecto que el Gobierno analice la inflación de los últimos cinco años, porque así puede comprobar si ha controlado el aumento de los precios que venía produciéndose desde 1959. Quizás el 3% o el 5% que recién ha anunciado esté referido al último trienio o lustro. La elección del año base puede hacer la inflación más alta o más baja, de manera que el analista puede manipular este dato por razones técnicas o por motivaciones políticas.

Hay dos maneras de percibir la cifra publicada por el Gobierno: desde la óptica del economista y del político o desde la realidad que vive el pueblo.

La lógica estadística de los técnicos y el consuelo optimista de los políticos hacen ver en la baja tasa de inflación una señal positiva. Y lo sería, si el dato fuera cierto. Pero el pueblo no aplica un pensamiento abstracto en su análisis de inflación. Ni siquiera sabe a ciencia cierta de qué se trata como concepto. La sufre más que la razona. La vive con angustia desde hace decenas de años.

¿Cómo podrían entender los cubanos que la inflación es baja cuando una libra de carne de cerdo que hace tres décadas se compraba por tres pesos cubanos ahora vale más de 40? Solo lo entendería si su salario o sus ingresos, como el precio de la carne, hubiera aumentado 13 veces.

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