26 de julio en Cuba, estupidez que depreda

Miles de polímitas morían en cada locura de esas cuando llegaba octubre (mes de cópulas y puestas para la especie) y empezaba la zafra cafetalera en Maisí

La polymita picta con los patrones de coloración que se observan en esta foto, se llaman popularmente ‘26’. (Collage)
La 'polymita picta' con los patrones de coloración que se observan en esta foto, se llaman popularmente ‘26’. (Collage)

Cuando era estudiante de secundaria básica, nos decían que los individuos de polymita picta (caracol) con los patrones de coloración que se observan en esta foto, se llamaban 26. 

Según los comunistas, el rojo y negro en estas conchas semejaba el M-26-7.

- ¡Miraaaa me encontré un 26! - Así decían los muchachos en la escuela al campo en señal de triunfo (significado: muerte segura para el molusco)

- ¡Estas son las 26! - Enseñaban los profesores con aseveración y mando. Orgullosos del glorioso fracaso perpetrado por un grupo de pistoleros el 26 de julio de 1953 en Santiago de Cuba.

Miles de polímitas morían en cada locura de esas cuando llegaba octubre (mes de cópulas y puestas para la especie) y empezaba la zafra cafetalera en Maisí. Año tras año sus poblaciones eran reducidas por ese macabro proyecto, que, además, destruyó los cafetales del oriente cubano y la belleza de muchas señoritas enviadas a una aventura espantosa en nombre de la revolución.

Si juntamos la acción depredadora de estos estudiantes convertidos en cafetaleros, la de los jóvenes que forzosamente hacen el servicio militar en el Ejército Juvenil del Trabajo (EJT), la de los pobladores locales para poder llevar dinero al hogar, la fragmentación de hábitats utilizados para sembradíos, pienso que el número de polímitas muertas ha alcanzado cifras en cientos de miles en estos 61 años de miseria, terror e ignorancia.

Los comunistas honraban a sus hermosas 26 extrayendo cruelmente a los animalitos de sus conchas. Muerte contra muerte.

Comparar una joya tan hermosa y delicada como la 'polymita picta' con el M-26-7 es una estupidez de magnitud extrema

Han logrado poner al género en cuestión en una lista de animales amenazados en Cuba.

Comparar una joya tan hermosa y delicada como la polymita picta con el M-26-7 es una estupidez de magnitud extrema; lo único comparable y acertado es el rastro de muerte de esa fecha fatídica.

Tristemente, hoy para encontrar individuos con estas bandas y patrón de coloración negro y rojo se torna más difícil. El precio a pagar por ser tan bellas, endémicas e inocentes, en tierras donde impíos, supersticiosos y fanáticos celebran con cerveza de termo y música escandalosa el 26 de julio, es que las conchas sin vida vayan a parar a alguna gaveta o a sitios de ventas en internet donde se comercializan a un un alto precio.

Mientras haya comunismo en Cuba la polímita está condenada a seguir amenazada y ante los intentos infructuosos de biólogos que las quieren salvar, la revolución se impone y mata los talentos.

Pero no se asusten, no voy a terminar este escrito con tristeza. Gracias a Dios hay esperanza: una, el comunismo tarde o temprano pasará en Cuba y, dos, las polímitas se reproducen más rápido que los comunistas. Sencillamente ellos no podrán acabar con toda la belleza de mi hogar.

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