La victoria de Macri anima a los demócratas cubanos

Mauricio Macri, nuevo presidente de Argentina (Foto EFE)
Mauricio Macri, nuevo presidente de Argentina (Foto EFE)
Mario Félix Lleonart

27 de noviembre 2015 - 00:00

Buenos Aires, Argentina/Ganó Mauricio Macri. Para quienes anhelan la democracia en Cuba, ganó la mejor opción. Aunque la Isla apenas fue mencionada por el recién electo presidente durante su campaña, queda claro que la causa de la libertad cubana tendrá en él un aliado. Sus alusiones a la situación en Venezuela han sido también un mensaje de alerta para la Plaza de la Revolución en La Habana.

Si logra conducir con maestría la transición de su país, sin duda el suyo será un gran mandato. Sin embargo, Macri debe prepararse para gobernar a Argentina partiendo del desastre que deja el cristinismo, lo cual significará toda una proeza en medio del evidente boicot del oficialismo, que muestra cierta resistencia a entregar el poder. Un gesto muy lejos de lo que corresponde a políticos realmente interesados en el futuro de su país y respetuosos de la voluntad popular.

La designación de Susana Malcorra a la cancillería llegó con el anuncio de todo un equipo de lujo para dirigir el país a partir del 10 de diciembre

Una muestra de la inteligencia y habilidad de Macri es su flamante gabinete. En la elección de cada puesto se percibe una genuina intención de hacer resurgir a Argentina como el ave fénix, desde sus cenizas. La designación de Susana Malcorra a la cancillería llegó con el anuncio de todo un equipo de lujo para dirigir el país a partir del 10 de diciembre.

La hasta el momento jefa del Gabinete del Secretario General de la ONU, puesto en el que ha tenido un desempeño excepcional desde 2012, se ha granjeado elogios públicos del propio Ban Ki-moon. “He atesorado su consejo, admirado su dedicación y beneficiado por su liderazgo”, afirmó en una ocasión el funcionario. Una alabanza que confirma la experiencia de Malcorra en cuanto a relaciones internacionales, un terreno en que Argentina se halla muy necesitada.

Sin dudas, el jefe de dicho gabinete no podía ser otro que Marcos Peña, uno de los grandes cerebros de la alianza electoral de Macri, Propuesta Republicana (PRO). Se constituyó además como uno de los principales interlocutores a la hora de tender puentes de diálogo cuando era jefe de campaña. Sus juveniles 38 años de edad están muy a tono con este joven partido, que ha sido capaz de derrotar a la tan perjudicial tradición peronista.

Prueba de que cada ministerio ha sido considerado con el cuidado que merece es el nombramiento para Medio Ambiente del activista social, ex legislador porteño y actual diputado nacional Sergio Bergman. Este rabino, elegido en 2011 como legislador de la Ciudad de Buenos Aires por el PRO, constituye un referente significativo y elocuente respecto al actual contexto global. Bergman ha sido un férreo opositor al Memorándum de Entendimiento Argentina-Irán firmado por la presidenta Cristina Kirchner en el marco de la causa por el atentado perpetrado en 1994 contra la sede de la Asociación Mutual Israelita Argentina (AMIA), que provocó la muerte de 85 personas. Su nombramiento es otra evidencia del giro que representa la victoria de Macri para el curso nefasto que llevaba Argentina.

Macri podrá dejar atrás los tiempos oscuros de escándalos como el del maletín chavista trasladado a Argentina por un empresario para financiar la campaña de Cristina

La demora en el nombramiento del ministro del Trabajo también denota el respeto a esta instancia y dice mucho del cuidado que Macri ha tenido para no nombrar a la ligera a alguien en tan trascendental posición para los argentinos, especialmente en estos tiempos de cambio.

Junto a ese equipo, Macri podrá dejar atrás los tiempos oscuros de escándalos como el del maletín chavista trasladado a Argentina por un empresario para financiar la campaña de Cristina o el del impune asesinato del fiscal Alberto Nisman, además del despilfarro del erario público.

El nuevo Gobierno pondrá fin a la etapa de la justicia obstaculizada, como en el caso del atentado contra la AMIA. El cambio de nombre al Centro Cultural Kirchner marcará simbólicamente el paso de una era a otra.

El primer reto de Macri en el plano internacional será su participación en la próxima cumbre de Mercosur a realizarse en Asunción en diciembre. Ya ha anunciado que en esa cita exigirá que se aplique la cláusula democrática a Venezuela “por la persecución a los opositores”.

Lo ocurrido en Argentina muy probablemente se verá reflejado en próximos días en las elecciones de Venezuela. Los populismos azuzados por el régimen de La Habana quedarán reducidos al pasado.

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