Las victorias de la Seguridad del Estado

El empecinamiento de elementos opositores en insultar y cuestionar, sin pruebas, la honestidad de otros es pieza importante en la estrategia del régimen para dividir y debilitar a la oposición

Radio Martí, aún con sus faltas, es vital en este momento en que arrecia la censura en Cuba. (CC)
Radio Martí, aún con sus faltas, es vital en este momento en que arrecia la censura en Cuba. (CC)

Aunque sea difícil de creer, la Seguridad del Estado y su aparato de desinformación todavía obtienen logros importantes para demorar el final del despotismo y el renacimiento de la libertad en Cuba.

Quizás sin haber leído la obra clásica del filósofo chino Sun Tzu, su estrategia se basa en dividir a las fuerzas opositoras, convencerlas de que toda resistencia es inútil y destruir su credibilidad cuestionando su honestidad y eficacia. En la medida que elementos opositores adoptan como suyos uno u otro objetivo del castrismo, en esa medida contribuyen a fortalecer al régimen.

Un ejemplo es el caso del embargo comercial estadounidense, que algunos exiliados de buena fe responsabilizan por el sufrimiento en Cuba, mientras otros dicen que es totalmente ineficaz porque no ha derrocado al comunismo y que lo único que hace es dar una excusa para la propaganda del régimen. La solución que promueven no es fortalecerlo sino eliminarlo en su totalidad.

Un ejemplo es el caso del embargo comercial estadounidense, que algunos exiliados de buena fe responsabilizan por el sufrimiento en Cuba, mientras otros dicen que es totalmente ineficaz

Pero nunca han explicado cómo una política, que dicen es simultáneamente inútil y contraproducente, obliga al castrismo a movilizar a sus aliados extranjeros, incluyendo elementos "progresistas" en el Congreso estadounidense que presionan a la Casa Blanca y presentan leyes para eliminar el embargo, casi todas derrotadas por una coalición bipartidista en el Parlamento en Washington.

Algo similar es el caso de Radio Martí, que dicen los críticos está totalmente corrupto, que es una pérdida de dinero para los contribuyentes americanos, y confunde y debilita a la oposición en Cuba. Al respecto, solo hay que ver la ofensiva tuitera reciente, a raíz del anuncio de posibles despidos en la emisora, una medida que han venido promocionando los amigos del régimen en el Congreso y la Administración.

Desde sus inicios, Radio Martí se ha ganado el antagonismo y los vituperios del régimen y de las organizaciones con base en Washington que colaboran regularmente con la Embajada de Cuba en esa capital. Los logros de Radio Martí son innegables. Sin esas transmisiones, los cubanos no hubieran conocido el papel de Fidel Castro en el terrorismo internacional, ni las masacres en la cárcel de Boniato, ni la del Río Canímar, entre otras.

Sin las transmisiones de Radio Martí los cubanos no hubieran conocido a profundidad lo ocurrido en la Unión Soviética y sus satélites europeos; ni como los checos, húngaros, polacos, eslovacos, alemanes, húngaros y lituanos se liberaron de las tiranías marxistas leninistas por vías no violentas, utilizando la no cooperación, la solidaridad dentro de sus países y de los que los apoyaban desde el exterior. No en balde en un editorial después del derrumbe del comunismo Granma acusó a algunos cubanos exiliados de "querer matar la revolución con guantes de seda''.

Por enviar a Cuba información sobre la historia de la liberación de Checoslovaquia, Polonia y los demás, Granma me acusó de ser traidor a la patria, enemigo del pueblo cubano

Por enviar a Cuba información sobre la historia de la liberación de Checoslovaquia, Polonia y los demás, Granma me acusó de ser traidor a la patria, enemigo del pueblo cubano, agente de la CÍA, mercenario, terrorista, dirigente de la gusanera de Miami, lamebotas de los yanquis y cosas por el estilo. La misma fraseología que utilizaban los dictadores comunistas en contra de cualquiera que se atreviera a denunciar sus crímenes.

Por supuesto que en Radio Marti se han cometido errores, en parte como resultado de cambios de administraciones en Washington, y es indudable que la emisora se beneficia de las críticas y las audiencias del Congreso que supervisan sus operaciones y el manejo de sus fondos, como es cierto la necesidad de mejorar sus programas y expandir sus frecuencias.

Pero muchas de las críticas no son ciertas. Y si Radio Martí fuese tan ineficaz y contraproducente, ¿cómo es que el régimen y el lobby procastrista dedican tanto tiempo y recursos a tratar de cerrar la emisora?

Otra característica de la propaganda castrista es el tono soez de sus ataques, el énfasis en la injuria y el odio, y el presentar al régimen como una continuación de las prédicas martianas. En todas esas áreas, Radio Martí ha sido un antídoto. Como igual lo ha sido en salirle al paso a las falacias sobre la historia del país que publica Granma.

Algunas de las quejas tienen como raíz una ignorancia del papel de la prensa en una sociedad democrática y cómo Radio Europa Libre ayudó a poner fin al comunismo en Europa Central y cómo Radio Martí, aún con sus faltas, es vital en este momento en que arrecia la censura en Cuba. Más de un crítico y los voceros del régimen coinciden en una cosa: la necesidad urgente de silenciarla.

Algunas de las quejas tienen como raíz una ignorancia del papel de la prensa en una sociedad democrática y cómo Radio Europa Libre ayudó a poner fin al comunismo en Europa Central

El empecinamiento de elementos opositores en insultar y cuestionar, sin pruebas, la honestidad de otros es pieza importante en la estrategia del régimen para dividir y debilitar a la oposición, una idea elemental en las tácticas de campañas políticas y militares.

Por suerte la mayor parte de la oposición no ha caído en la trampa y dirige sus esfuerzos a atacar al régimen, a ayudar a los opositores en las cárceles cubanas, a recabar solidaridad internacional para el pueblo cubano y a promover la expulsión del régimen del Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas, como se hizo recientemente con Rusia.

Debemos estudiar a Martí, cuya prédica sigue vigente, para conseguir alcanzar la libertad, y para la construcción de una Cuba nueva. Debemos hacer nuestro su lema: "Libertad sin ira."

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