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<![CDATA[Accidente aéreo en Cuba]]> 14ymedio

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<![CDATA[Romerías de mayo]]> 14ymedio

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<![CDATA[Una Bienal independiente]]> 14ymedio

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<![CDATA[ Aborto despenalizado: Una conquista]]> Carlos Malamud

Tras una agónica discusión de 23 horas, el Congreso argentino aprobó en una ajustada votación la media sanción del proyecto de ley para despenalizar el aborto en algunos supuestos. El paso siguiente es el respaldo del Senado y pese a su mayor conservadurismo, la presión social para un voto afirmativo es enorme. Y si bien el tema aún no se ha resuelto totalmente, el debate parlamentario tuvo efectos positivos y demostró la solidez de las instituciones democráticas y lo mucho que ha cambiado la situación femenina desde el inicio de las campañas #niunamenos en junio de 2015.

En febrero pasado, decía erróneamente en una de mis Ventanas que probablemente en esta ocasión no se sancionaría la ley. Ocurrió lo contrario y los hechos prueban que el compromiso con la modernización del país es transversal y cruza a todos los partidos con independencia de su filiación política. Sectores que por propio convencimiento o por determinadas presiones habrían votado en contra se han decantado a favor, ya que al margen de las creencias establecidas es claro el ánimo de buena parte de la opinión pública.

Esto lo entendió perfectamente el oficialismo comenzando por el propio Mauricio Macri que abrió la puerta para discutir la ley. Una puerta que había permanecido cerrada los 12 años de mandato kirchnerista, incluyendo los ocho de Cristina Fernández, la autoproclamada abanderada de la progresía. Una comprensión similar del fenómeno la tuvo el peronismo, que en una más de sus infinitas piruetas terminó apoyando lo que antes negaba.

[[QUOTE:El paso siguiente es el respaldo del Senado y pese a su mayor conservadurismo, la presión social para un voto afirmativo es enorme]]Incluso la Iglesia católica, pese a la existencia de un papa argentino, no se opuso frontalmente como lo había hecho en el pasado y optó por una mayor cautela, presionando especialmente a los parlamentarios de las provincias menos pobladas del interior. Tampoco aquí las cosas salieron según lo previsto. El malestar del Vaticano con la media sanción de la ley y la escasa sintonía del papa Francisco con Macri, llevaron al pontífice a comparar el aborto con la barbarie nazi: "Hoy hacemos lo mismo, pero con guantes blancos".

Después de Irlanda, Argentina ha dado un gran paso para despenalizar el aborto, pero no al cien por cien. Quedan tareas pendientes, aunque lo más importante ya se ha logrado al trasladar a la opinión pública la idea de que no se trata de un estigma. En el tramo final del debate el diputado oficialista Fernando Iglesias mostró un mapa con los países donde el aborto está y no está despenalizado (mayoritariamente África, América Latina y buena parte de Asia) y preguntó a sus pares en qué lugar querían ubicarse. Argentina se ha vuelto a situar a la vanguardia de América Latina tras largos años de seguidismo bolivariano, que no se tradujo en conquistas concretas para las mujeres. Más allá de su retorica y del maquillaje peronista, el kirchnerismo mostró su subordinación en este punto a los dictados de la Iglesia, al igual que en Bolivia y otros países del ALBA. Una vez más se comprueba que el populismo no es garantía de mayores libertades ni de conquistas sociales profundas.

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Nota de la Redacción: este análisis ha sido publicado previamente en El Heraldo de México. Lo reproducimos con la autorización del autor.

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<![CDATA[Yoani Sánchez]]> Soy licenciada en Filología, amante de la tecnología, la literatura y el periodismo. Vivo en La Habana y trato cada día de ayudar a construir una Cuba plural, inclusiva donde quepamos todos los cubanos. En estos momento trabajo como periodista y directora de este diario digital 14ymedio.com

Estudié durante dos cursos en el Instituto Pedagógico la especialidad de Español-Literatura. En el año 1995, me trasladé a la Facultad de Artes y Letras donde terminé, después de cinco años, la especialidad de Filología Hispánica. Me especialicé en la literatura latinoamericana contemporánea y discutí una incendiaria tesis titulada “Palabras bajo presión. Un estudio sobre la literatura de la dictadura en Latinoamérica”. Al terminar la Universidad había comprendido dos cosas: la primera, que el mundo de la intelectualidad y la alta cultura me repugnaba y la más dolorosa, que ya no quería ser filóloga.

En septiembre del 2000, me fui trabajar a una oscura oficina de la Editorial Gente Nueva, mientras arribaba al convencimiento –compartido por la mayoría de los cubanos- de que con el salario ganado legalmente no podría mantener a mi familia. De manera que, sin concluir mi servicio social, pedí la baja y me dediqué a la mejor remunerada labor de profesora de español –freelance– para algunos turistas alemanes que visitaban La Habana. Era la etapa (prolongada hasta el día de hoy) en que los ingenieros preferían manejar un taxi, los maestros hacían hasta lo imposible por trabajar en la carpeta de un hotel y en los mostradores de las tiendas te podía atender una neurocirujana o un físico nuclear. En el 2002, el desencanto y la asfixia económica me llevaron a la emigración en Suiza, de donde regresé –por motivos familiares y contra la opinión de conocidos y amigos– en el verano del 2004.

En esos años descubrí la profesión que me acompaña hasta hoy: la informática. Me di cuenta que el código binario era más transparente que la rebuscada intelectualidad y que si nunca se me había dado bien el latín al menos podría probar con las largas cadenas del lenguaje html. En el 2004 fundé junto a un grupo de cubanos –todos radicados en la Isla– la revista de reflexión y debate Consenso. Tres años después trabajo como webmaster, articulista y editora del Portal desde Cuba.

En abril de 2007 me enredé en la aventura de tener un Blog llamado Generación Y que he definido como “un ejercicio de cobardía” que me permite decir en este espacio lo que me está vedado en mi accionar cívico. Ese proyecto personal derivó a un empeño colectivo y de perfil informativo que es el diario 14ymedio.comfundado el 21 de mayo de 2014. 

Mi exorcismo personal también me hizo ganar en mayo de 2008 el premio dePeriodismo Ortega y Gasset en la categoría de trabajo digital. Fui seleccionada por la revista Time entre las 100 personas más influyentes del mundo en la categoría “Héroes y pioneros” y mi bitácora fue incluida entre las 25 mejores blogs del mundo, en una selección hecha por esa misma revista junto a la CNN. Merecí el premio del jurado en el concurso español  Bitácoras.com y el máximo  galardón en los connotados premios  The BOBs, que incluyen a más de 12 mil participantes de todo el mundo. La revista semanal del periódico El País publicó en su edición del 30 de noviembre una selección de los 100 hispanoamericanos más notables del año; la revista Foreign Policy eligió en diciembre los 10 intelectuales más importantes del año y otro tanto hizo la prestigiosa revista mexicana Gato Pardo. Esta modesta servidora está incluida en todas esas enumeraciones. ¡Mucho más de lo que podría haber soñado cuando comencé a unir frases para subir mi primer post!

Vivo en La Habana, he apostado por quedarme y cada día soy más informática y menos filóloga.


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<![CDATA[Renovación de votos: la pañoleta roja]]> Yoani Sánchez

Tres décadas después, la mujer está ante una escena conocida. Una fila de niños vestidos con el uniforme de la escuela primaria reciben la nueva pañoleta de color rojo que sustituye a la azul que antes llevaban anudada al cuello. Como en un déjà vu, escucha a su hija decir la misma consigna que ella clamó en su infancia. La niña, rodilla en tierra, jura seguir el ejemplo de Ernesto Che Guevara, como lo prometió su madre hace ya mucho tiempo.

El matutino escolar comenzó temprano este jueves 14 de junio, el día elegido para la iniciación de los escolares que terminan el tercer grado. Ahora forman parte de la Organización de Pioneros José Martí y han entrado en un camino donde los excesos ideológicos y la manipulación política los acompañarán para siempre. La ceremonia tiene todas las trazas de una iniciación religiosa, casi mística, a pesar de girar en torno a un guerrillero ateo, que justamente hoy hubiera cumplido 90 años.

Para concluir el momento, los altavoces transmiten a todo volumen una canción dedicada a Fidel Castro. “¡Alto, más alto!”, clama el director de la escuela a los alumnos que deben cantar verso a verso la aburrida tonada. “¡Alto, más alto para que se escuche allá arriba!, reitera mientras señala hacia el cielo, donde, según cree, debe haber ido a parar su Comandante en Jefe.

La música se acaba, los niños gritan la consigna que repetirán en los próximos años: “Pioneros por el comunismo, seremos como el Che”. Salen de las filas y vuelven a los revoltosos juegos de cualquier infante. La “renovación de votos” políticos ha terminado.

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<![CDATA[La corrección política y la relatividad moral]]> Reinaldo Escobar

En este siglo es imposible encajar en el molde de lo políticamente correcto si se exhiben actitudes racistas, homofóbicas, sexistas o xenófobas, tampoco cuando se alardea de querer conseguir el poder político a través de la violencia. Esos criterios se han extendido en los últimos años a buena parte de los Estados, las instituciones, los medios de prensa, lo círculos académicos y los ciudadanos del planeta.

Gracias a esa toma de conciencia, fenómenos al estilo del terrorismo como arma política, la ablación del clítoris, la violencia como recurso liberador y la intolerancia religiosa han perdido el prestigio que les otorgó ese relativismo moral que las justificó por siglos en nombre de "las razones culturales", "las tradiciones sagradas", "la soberanía de las naciones" o "las circunstancias históricas".

Sin embargo, existe un grave peligro en tratar de trasladar estos parámetros modernos al pasado. Cuando se revisa de manera esquemática la historia con las reglas del presente muy poco se puede salvar de aquellos años y pocas figuras del "panteón" nacional quedarían en pie.

[[QUOTE:Cuando se revisa de manera esquemática la historia con las reglas del presente muy poco se puede salvar de aquellos años y pocas figuras del "panteón" nacional quedarían en pie]]Bajo ese prisma, José Martí termina etiquetado como un machista, queda descalificada, por violenta, la idea de que "los derechos no se mendigan, sino que se conquistan al filo del machete", o, por intolerante, la frase "guarde usted ese documento, que no queremos saber de él", dicha por Antonio Maceo al general español Arsenio Martínez Campos en la Protesta de Baraguá.

En un repaso a la letra de las canciones de la trova tradicional se hallan "perlas" de incorrección como la burla a las personas con discapacidades físicas: "Simón, no puedes bailar cha cha chá porque tú tienes las patas gambás"; mientras que el racismo campea a sus anchas en temas como "A mí me llaman el negrito del batey porque el trabajo para mí es un enemigo".

Las canciones con que se enamoraba hace casi un siglo también incitaban y alababan, muchas veces, el consumo desmesurado de alcohol como un símbolo de la gallardía masculina: "la juma de ayer ya se me pasó, esta es otra juma que traigo hoy". Un proselitismo del trago y la cantina que, afortunadamente, hoy está mal visto.

Una excavación con las nuevas herramientas morales podría llegar hasta las artes plásticas y censurar El rapto de la mulatas, del pintor Carlos Enríquez, por haber dibujado en el rostro de las mujeres esa ligera sonrisa que las hace parecer provocadoras del secuestro y dulces cómplices de sus captores. De seguir ese criterio, la mayoría de las salas del Museo Nacional de Bellas Artes deberían ser cerradas de inmediato.

En el caso del lenguaje ocurre otro tanto. Los promulgadores de la estricta inclusividad no son muy dados a las bromas. Como la de un joven guía turístico habanero que, creyéndose simpático, se le ocurrió asegurar ante un grupo de jubiladas alemanas que se consideraba feminista porque solo le gustaban las mujeres. Por poco lo linchan antes de que pudiera rectificar diciendo que había sido "solo un chiste".

[[QUOTE:Si no se dice "la dictadura" o mejor "la sangrienta tiranía de los hermanos Castro" se puede terminar catalogado como un cómplice]]En los medios oficiales, la ortodoxia para referirse a Fidel Castro ha tenido fluctuaciones. Durante años los locutores estaban obligados a mencionar cada una de las jerarquías de sus innumerables cargos: "Máximo líder de la revolución, Comandante en Jefe, primer secretario del Partido Comunista de Cuba, presidente de los Consejos de Estado y de ministros"...

Hoy, sin embargo, se le reduce a los epítetos de "líder histórico" o "eterno comandante en jefe", pero separarse un milímetro de esas designaciones o llamarlo a secas por su nombre y su apellido puede aún destapar la desconfianza.

El afán por ser más correcto que otros suele estar matizado por el prisma ideológico y no escapa de la distorsión que introduce el relativismo moral, que lleva indistintamente a considerar como adecuado el insulto o la adulación, según sea el caso.

De ahí que en ciertos entornos de la oposición política ocurra otro tanto. Para muchos activistas no resulta "políticamente correcto" usar la expresión "el Gobierno" para referirse a las autoridades. Si no se dice "la dictadura" o mejor "la sangrienta tiranía de los hermanos Castro" se puede terminar catalogado como un cómplice.

El vocabulario se vuelve más exigente cuando de hablar directamente de alguna figura pública se trata. Según el más estricto catauro disidente no se puede llamar "expresidente" a quien solo merece ser mencionado como "el dictador" y la alusión a su hermano debe ir siempre acompañada de la aclaración de "heredero de la dinastía", como si no fuera suficiente colgarle el estigma irónico de "general presidente".

Cuando de subir la parada en la militancia del lenguaje se trata, siempre habrá una fórmula reduccionista a la que apelar que termina en un discurso plagado de consignas. Son esos que hablan en bloques, dicen siempre lo mismo, no se separan ni un milímetro del lenguaje acuñado para cada cosa, como si temieran ser cogidos en falta por haber tenido "una debilidad lingüística". Con una vez que se les lea o se les escuche es suficiente, porque con tan poco arsenal de palabras se repiten hasta el bostezo.

[[QUOTE:Cuando de subir la parada en la militancia del lenguaje se trata, siempre habrá una fórmula reduccionista a la que apelar que termina en un discurso plagado de consignas]]En el caso de la labor informativa el fenómeno se vuelve más complejo. ¿Cómo debe un periodista informar sobre un arresto?: "Agentes de la Seguridad del Estado condujeron a un opositor a la cárcel" o acaso debe decir "Sicarios de la inseguridad ciudadana secuestraron a un demócrata para encerrarlo en una ergástula castrista".

El problema es que tantos adjetivos terminan por confundir más que informar. Algo similar ocurrió a un disidente en Twitter cuando escribió: "El régimen convoca al simulacro electoral para el próximo 11 de marzo". Varios despistados creyeron que se trataba de una prueba piloto para los comicios de la Asamblea Nacional, cuando en realidad el militante informador quería decir que se trataba de una "farsa".

En medio de tantas reglas de cómo llamar a cada cosa, vale la pena advertir de que la propia definición "periodismo independiente" debe ser considerada una redundancia. Puesto que la única forma honesta de ejercer esta profesión es sin el mandato de esferas gubernamentales, ajena a cualquier partidismo, sin genuflexiones a la terminología y liberada de los corsés de toda extrema corrección política, sea esta oficialista u opositora.

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<![CDATA[El oprobioso amor a los animales]]> Sergio Martínez

La novela El Portero, de Reinaldo Arenas, escritor cubano que huyó de la Isla por la represión contra su trabajo literario y su abierta homosexualidad, fue mi placentera y aleccionadora lectura de hace apenas un mes.

En México, Arenas es mejor conocido por la premiada actuación de Javier Bardem en Antes que Anochezca, película sobre la vida del autor.

El Portero tiene la virtud de la mayoría de las grandes novelas: un primer capítulo que atrapa la expectativa del lector a través de un planteamiento ágil y pulcro del tema y el goce literario de brindar una apasionada visión de esperanza o liberación.

El arranque de la obra es una convincente y hábil justificación de la historia de Juan, un migrante cubano a quien la comunidad exiliada del régimen castrista ha conseguido un empleo de portero en un selecto edificio habitacional de Manhattan.

La voz elegida por Arenas es la de "otro migrante" (Reinaldo vivía en New York desde 1980), pero éste, al parecer, rico y situado en una élite similar a la descrita en la historia: un grupo de extravagantes inquilinos, pretenciosos, crueles, pero, sobre todo, seres cuyas debilidades y obsesiones se reflejan procazmente en sus mascotas de singular raza y carácter.[[QUOTE:'El Portero' tiene la virtud de la mayoría de las grandes novelas: un primer capítulo que atrapa la expectativa del lector y el goce literario de brindar una apasionada visión de esperanza o liberación]]Juan es víctima y muchas veces cómplice de estas modernas criaturas infernales (los inquilinos, por supuesto) que entran y salen del inmueble gracias a su solícita labor de abrir todos los días una gran puerta de cristal.

"A veces todo su rostro se ensombrecía como si la intensidad de la tristeza hubiese llegado a su punto culminante, pero luego, como si el sufrimiento le concediese una tregua, sus facciones se suavizaban y la tristeza adquiría una suerte de apacible serenidad...".

Retrato de Juan cual ángel sumiso entre los humanos, cuya misión autoimpuesta, luego de advertir las falsas salidas, y también las falsas entradas, de sus egoístas y esclavizadores "amigos", es poner su vida en conducir a éstos hacia el hallazgo de una vaga e inaudita "puerta de la felicidad".

Esto es exactamente el aspecto del personaje que constituye el motivo del relato, mas no porque dicha meta aluda a la supuesta grandeza de alma que existe en buscar la felicidad de los "otros" sino por el escándalo que provoca en el narrador el hecho de que Juan no sea un migrante como "ellos", con sentido práctico y ambición de riquezas.

La increíble vida de Juan, signada por un millón de personas y ajustada a la verdad dicha por diferentes testigos, según el narrador, radica en este despropósito. Así, Arenas se vale de esta empresa insólita para desarrollar una fábula que combina magistralmente el absurdo maravilloso y la severa crítica a una sociedad norteamericana frívola y materialista.[[QUOTE:Los riesgos asumidos por Arenas en esta obra lindan con una suerte de parodia fallida de Disneylandia, escollos salvados por el admisible y sentido deseo de libertad que encarnan los animales prófugos]]Y respaldado en la gran habilidad narrativa y el oficio consumado (esta fue la última obra del escritor en el autoexilio), el autor lleva a fronteras letales la verosimilitud del nexo entre realidad y magia que 40 años atrás había puesto en la escena mundial a una rica generación de creadores latinoamericanos.

Los riesgos asumidos por Arenas en esta obra lindan con una suerte de parodia fallida de Disneylandia, escollos salvados, sin embargo, por el admisible y sentido deseo de libertad que encarnan los animales prófugos del dominio de sus dueños y las agudas sugestiones constantemente hechas por el autor.

Pero quizá el mayor desafío sea el tono en que es asumida esta forma de interpretación. La audacia, el descaro y la altanería con que Reinaldo delinea, señala, acusa y reitera la personalidad monstruosa de los habitantes del condominio neoyorkino.

Esta superficial soberbia del escritor, fuera de representar un desahogo visceral o un capricho literario, tiene su base en una posición vital, en un temperamento caribeño que impulsa a decir lo que se piensa y siente sin tapujos, y que en Arenas logra estatus de revelación inspirada y poética personal.

Siendo originario del altiplano, hace unos años tuve la oportunidad de residir en Veracruz, estado que abarca gran parte del Golfo de México. Un tanto en broma, gusto de decir a mis amigos de Guanajuato, una de las regiones más conservadores del país, que los veracruzanos, en el carácter, tienen más parecido con los cubanos que con los mexicanos.

En Veracruz, esta inusitada extroversión de los sentimientos alcanza cumbres líricas en el huapango, la salsa y otras artes. La gran familiaridad que sentí con la narrativa de Arenas quizá viene de esta adhesión mía al espíritu veracruzano mejor conocida como cultura jarocha.

¿Hubiese Reinaldo Arenas declarado su identidad con el peculiar modo de vida en esta franja sureña de México? Quiero pensar que sí.

Por otra parte, esta desaforada manifestación del pensamiento y las emociones no es solo expresión de un humor particular o la impronta de un grupo social determinado sino también la práctica consciente, en el autor, de una conducta que se transmite desde el comienzo del relato: el deseo, y el ejercicio, hasta donde la sensatez lo permite, de una libertad absoluta.[[QUOTE:Para Arenas la crítica al capitalismo debe pasar, primero, por esta ingente libertad del ser y no secarse en el aprendizaje nemotécnico de las teorías y manuales marxistas]]Una libertad de opinión y de la imaginación, una libertad extraña en la selección del tema y una libertad de avanzada en la posición preferente por los animales.

Con ello, Arenas, que vio en el sistema cubano un abominable corsé para el libre albedrío, comprueba otro punto: la crítica al capitalismo debe pasar, primero, por esta ingente libertad del ser y no secarse en el aprendizaje nemotécnico de las teorías y manuales marxistas.

Arribo, por fin, al tema que da título a este ensayo, el cual me parece muy vinculado a un fenómeno que en los últimos años ocurre en mi país:

La moda de adquirir mascotas y la adopción normalizada de perros de la calle, en una muestra de afecto por los animales que, si no sufren el maltrato de sus dueños o personas ajenas a su propiedad, padecen hambre y abandono.

Acciones, sin embargo, que denotan un excepcional amor a los caninos en una sociedad cada vez más dominada por la desconfianza en sus individuos e instituciones y atrincherada por hábito en posturas defensivas u hostiles, debajo, por supuesto, de la ampliamente celebrada alegría del mexicano.

En El Portero, los dementes inquilinos piensan que tratan a sus mascotas en acuerdo con el supuesto amor que les tienen, cuando en realidad las envisten, desvergonzadamente, de manera intencional o involuntaria, de los más aberrantes e ilustrativos rasgos de su personalidad.

La señora Brenda Hill, por ejemplo, una ninfómana madura que se atreve a cualquier juego para colmar su infatigable deseo sexual, arrogante y fría manipuladora, es vista con crudeza en su histérica mascota, una gata de pelaje amarillo que desprecia la singularidad de los demás animales y que ataca a cualquiera de ellos a la menor provocación.

El dentista Joseph Rozeman, quien, reconocido por las grandes y blancas dentaduras realizadas a distintas celebridades, extiende su obsesión científica hacia sus tres perras, a quienes implanta una prótesis dental que las hace lucir una imposible sonrisa permanente.[[QUOTE:En 'El Portero', los dementes inquilinos piensan que tratan a sus mascotas en acuerdo con el supuesto amor que les tienen, cuando en realidad las envisten de los más aberrantes e ilustrativos rasgos de su personalidad]]O el oso, obligado por su propietaria, la opulenta profesora marxista Casandra Levinson, a fornicar con ella.

En México, la reciente acción de proteger a los animales, mediante su adopción o compra, en aparente defensa de un derecho legítimo, me parece en el fondo la suplantación de un afecto social que en primer grado pareciera dirigirse a los mismos miembros de la comunidad, sobre todo hacia aquellos más vulnerables, como niños, ancianos, mujeres y la población que vive en el umbral o los extremos de la marginación y la miseria.

Un afecto desviado (¿reorientado?) hacia perros y otras mascotas en un país donde la sociabilidad se reduce en gran parte a las relaciones de competencia y poder; donde el individuo, asediado por la violencia y la criminalidad, muestra ya su abierto repudio al Gobierno y la sociedad en su conjunto.

Donde los valores de la concordia (el respeto al vecino, la unión familiar, la obediencia a la Iglesia y otras figuras de poder), tan caros al PRI (Partido Revolucionario Institucional) durante sus más de 70 años de gobierno continuo, se han vuelto simple y cansada retórica; donde el "amor al prójimo", aprendido en el catecismo al que religiosamente nos obligaban a ir, se halla olvidado en algún viejo libro de mercancía usada.

¿Entonces, qué hacer con este amor que uno quiere dar, ese que es público y ejemplar, que no abdica, y que busca siempre un destinatario, dada nuestra cultura nacional, gregaria y generosa en su apariencia, que nos impele a hacerlo?[[QUOTE:Es necesario, pues, encontrar el camino, pero uno que no lleve a la consabida frustración, al desenlace tantas veces repetido del resentimiento final, al intercambio desigual de afecto y al amor no correspondido o rechazado]]Es necesario, pues, encontrar el camino, pero uno que no lleve a la consabida frustración, al desenlace tantas veces repetido del resentimiento final, al intercambio desigual de afecto y al amor no correspondido o rechazado.

Qué mejor que una mascota, o un perro adoptado, puros objetos de un cariño que no hallará cuestionamientos o condiciones, muy al contrario, un afecto recibido de buena gana y muchas veces con un agradecimiento desmesurado.

Además, un afecto que puede ser racionado por su dador, quitado o prolongado hasta donde éste lo desee, sin que la otra parte lo pueda reclamar a viva voz, quizá solo con un gemido o un tierno meneo de cola.

Tratando de seguir el estilo de Arenas, me atrevería a preguntar si los mexicanos que adoptan perros o compran mascotas, creyendo que salvan o protegen una vida, ¿visten a éstos como visten a sus hijos, con pantalón, camisa y gorrito, listos para ser llevados a la escuela, ante la mirada atónita del animal disfrazado?

¿O sirven un banquete de carne, frutas y legumbres al famélico perro sacado de la calle, el cual sólo come las deliciosas piernas de pollo para luego tirarse a dormir bajo la mesa, mientras sus noveles dueños lo acusan de desagradecido y ansiosos comen el resto de los alimentos hasta alcanzar la glotonería comatosa?

¿O una mujer propietaria de un hermoso perro de pedigrí, decepcionada del amor, que vive convencida de que su hombre ideal habita en la tierna mascota, en tanto un honorable y guapo candidato a ser su pareja literalmente babea a la puerta de su casa?[[QUOTE:En 'El Portero', las extrapolaciones límite, las metáforas estridentes y la alegoría de la vida humana a través de la aciaga vida animal llegan al borde de lo inverosímil, del ridículo, de lo insostenible, para decir una verdad]]¿O el dueño de una gran variedad de mascotas, entre ellas perros, gatos, serpientes, pájaros, tortugas, etcétera, que las alberga porque cree que así contribuye a mantener la riqueza de la fauna, cuando entre hombres y mujeres ladra en un ataque de locura ante una mínima expresión de diversidad sexual o cultural?

En El Portero, las extrapolaciones límite, las metáforas estridentes y la alegoría de la vida humana a través de la aciaga vida animal llegan al borde de lo inverosímil, del ridículo, de lo insostenible, para decir una verdad.

Porque la fábula y la fantasía sirven a ver claramente, o entender mejor, el problema de una sociedad que ha perdido toda compasión, al punto que los animales parecen más humanos que la humanidad misma.

Arenas desborda sin recelo el amplio abanico de sus recursos estilísticos y su potencia anímica bajo la consciencia de su inminente deceso. El escritor sería una de las primeras víctimas del SIDA durante las oleadas fulminantes de la apenas conocida enfermedad que surgió en los ochenta.

El Portero, último legado de un autor que ofrece senderos de juicio feroz e imágenes de deslumbrante y profundo sentido.

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