Vestir a La Habana de diseño

Fachada del Instituto Superior de Diseño, en La Habana. (14ymedio)
Fachada del Instituto Superior de Diseño, en La Habana. (14ymedio)

"Hace unos años a casi nadie se le ocurría en Cuba contratar a un diseñador", reflexionaba esta mañana un estudiante a las afueras del amplio inmueble donde estudian en La Habana estos profesionales del buen gusto. La realización de la primera Bienal de Diseño el próximo año ya está provocando ilusiones entre quienes durante años han visto relegado y subestimado su trabajo.

La frase "vestir a La Habana de diseño" resume el espíritu del evento que bajo la premisa de "diseño y prosperidad" hará confluir en sus sesiones a académicos, creadores, investigadores y empresarios de diversos países. Una oportunidad para "hacer saber que este país tiene un tremendo capital en sus excelentes diseñadores", puntualiza Javier, de 32 años, que se dedica a decorar interiores de restaurantes privados y cafeterías.

La Bienal corre a cargo de la Oficina Nacional de Diseño Industrial (ONDI), que busca sensibilizar al público con la belleza de las formas y la funcionalidad, que no entra en contradicción con la estética. Esta muestra de diseño alternará con la Bienal de La Habana para que, cada año, la capital se vista con la belleza de las formas y los trazos.

La profesión ha sufrido en los últimos años la salida del país de muchas de sus figuras más talentosas y el intrusismo

La realización del evento es es un viejo sueño de los profesionales del ramo. "Nosotros esperábamos desde hace rato algo así, creo que el gremio se lo ha ganado", apuntaba un alumno de segundo año del Instituto Superior de Diseño Industrial (ISDI), ubicado en la populosa calle de Belascoaín, en Centro Habana. "Esto será un paso más para comprender la importancia de nuestro trabajo en la sociedad, porque falta que hace que se entienda".

La profesión ha sufrido en los últimos años la salida del país de muchas de sus figuras más talentosas y el intrusismo. "La gente se cree que saber diseñar es tener gusto para combinar colores, pero nada de eso", detalla el estudiante. Con el renacer del sector privado han surgido grupos de trabajo que ofrecen sus servicios para decorar locales de servicios gastronómicos, por ejemplo. Este será uno de los temas que se espera acaparen las discusiones en la Bienal de Diseño.

"Ojalá que no se quede como uno de esos megaeventos sin resultados", el joven dice el joven. "Hay que crear un buen diseño en el país, no solo en el sector estatal sino también entre esos emprendedores que tanto necesitan de nuestros servicios", agrega antes de entrar a clases. Mientras se despide, un bicitaxi lleno de colores chillones, banderitas de otros países y un enorme cartel pintado a mano pasa frente al regio portal del ISDI.

Durante la Bienal se entregará el el Premio Nacional de Diseño 2016, la más alta distinción que otorga la ONDI y que, en su última edición, recibió Rafael Morante, considerado uno de los fundadores del cartel cinematográfico en Cuba.

Sin embargo, el plato fuerte del evento promete ser la invasión del entorno urbano por obras y piezas que permitan a los transeúntes interactuar con las propuestas de diseño. Será una oportunidad para comprobar que la prisa del día a día no está reñida con la estética, y que las formas feas e improvisadas no tienen que seguir marcando tendencia entre nosotros.

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