"Aquí no hemos pedido nada"

El Ministerio de Educación da instrucciones a los maestros para que se desvinculen de las peticiones de ayuda a los padres de alumnos

Inicio del curso escolar en La Habana. (14ymedio)
Como cada septiembre, los padres participaron en una asamblea para repartir responsabilidades y hacer las necesarias colectas de dinero. (14ymedio)

"Aquí no hemos pedido nada" fue la frase más repetida durante la primera reunión de padres de este curso en una escuela primaria del municipio de Plaza de la Revolución, en La Habana. La enfática aclaración, acompañada de gestos con los ojos y con las manos que parecían negarla, la realizó la docente después de que las autoridades del Ministerio de Educación llamaran a sus empleados a no exigir a las familias recursos y dinero para apuntalar la precariedad material de las aulas.

Como cada septiembre, los padres participaron en una asamblea para repartir responsabilidades y hacer las necesarias colectas de dinero que permitan adquirir desde un ventilador hasta los útiles de limpieza. Sin embargo, a diferencia de otros años, los maestros estaban advertidos por sus directores de que no podían participar en los reclamos o en la organización de estas ayudas. "Ya saben que yo no puedo estar aquí cuando ustedes recogen dinero, así que hagan como que no sé nada", advirtió la maestra.

Durante décadas, y ante el deterioro que ha sufrido la educación pública en la Isla, se ha vuelto práctica común que las familias financien parte de los recursos de uso colectivo en el aula. Los gastos no solo se destinan a la compra de escobas o cestos de basura, sino también a pagar a personas que de manera extraoficial limpian las aulas. Una parte también puede terminar en mano de los maestros para "estimularlos" a seguir con su labor a pesar de los bajos salarios.

Una parte también puede terminar en mano de los maestros para "estimularlos" a seguir con su labor a pesar de los bajos salarios

Ante las constantes críticas y denuncias que ha motivado esa situación, el Ministerio de Educación decidió cortar por lo sano, pero no prohibiendo las ayudas de los padres, sino apelando a la técnica del avestruz. "Como no sé, entonces no es mi responsabilidad", sentenciaba la agobiada educadora frente a quienes calculaban los montos de dinero que tendrían que entregar cada hogar. "Eso es cosa de ustedes y no puedo meterme", repetía la profesora, pero todos entendían que se trataba de una formalidad para salvar su responsabilidad.

"Ella sabe que sin este dinero sería muy difícil mantener el aula funcionando, pero en lugar de entregarle más recursos ahora el Ministerio le dice que mire hacia otro lado", criticaba una abuela. "Este apoyo ahora será más clandestino, pero seguirá", sentenciaba la señora que ya se preparaba para entregar unos 10 CUC en las próximas semanas.

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