En Cuba se come también la manzana de Apple

Taller Adictos al iPhone, en la calle Paseo entre 13 y 15, en La Habana. (Fotograma/ R. Casamayor)
Taller Adictos al iPhone, en la calle Paseo entre 13 y 15, en La Habana. (Fotograma/ R. Casamayor)

El logotipo de una manzana mordida en el costado destaca en Cupertino, California, y también en un destartalado solar de La Habana. La empresa estadounidense Apple gana espacio en el gusto de los cubanos y los emprendedores aprovechan su expansión para arreglar, vender o actualizar los dispositivos creados por Steve Jobs. Ser " maquero" está de moda.

En pleno corazón del Vedado habanero, en la calle Paseo entre 13 y 15, una ciudadela parece a punto de derrumbarse. Una vecina tiende una sábana agujerada en la tendedera y otra grita que sacaron huevos en la esquina, mientras dos adolescentes buscan el taller Adictos al iPhone ubicado en la otrora casona señorial.

El local es pequeño y está atestado de clientes. Una joven llega con la pantalla de su teléfono hecha añicos y otras dos quieren desbloquear sus móviles. Sentados en tres mesas, los reparadores diseccionan los celulares, miran con frecuencia las pantallas de sus MacBook Pro y reparten consejos de uso entre los atentos usuarios.

Los productos de Apple ganan terreno. Son el símbolo de una clase social que quiere distinguirse con dispositivos más caros y de diseño exclusivo

Los tres cuentapropistas llevan camisetas rojas con el logotipo del taller y se vanaglorian de ocuparse tanto de cuestiones relacionadas con el hardware como con el software.

La escena podría ser en San Francisco, Hamburgo o Bombay pero transcurre en Cuba, donde la multinacional Apple Inc. aún no ha entrado en el mercado debido a las restricciones del embargo estadounidense. No obstante, sus productos ganan terreno. Son el símbolo de una clase social que quiere distinguirse con dispositivos más caros y de diseño exclusivo.

Aunque a nivel global Apple vive una ralentización en las ventas de su producto estrella, el iPhone, en la Isla el mercado de la manzana mordida parece estar creciendo lentamente, pero con paso firme.

"He venido para instalar unas aplicaciones", cuenta a 14ymedio Maikel, un joven universitario que en enero recibió su primer iPhone de regalo. "Al principio pensé que este teléfono era un dolor de cabeza y no iba a encontrar dónde arreglarlo o actualizarlo, pero veo que hay cuentapropistas que se han especializado en iOs", asegura.

Los talleres de reparación de móviles se hallan entre los negocios privados más comunes en las calles del país. Alternan con los locales de venta de pizzas, las peluquerías y los restaurantes. Su presencia ha crecido en el último lustro en la medida en que aumenta el número de nacionales que utilizan un celular.

Este mes la Empresa de Telecomunicaciones de Cuba anunció que alcanzó los 4,2 millones de abonados a la telefonía móvil prepago. Un número que aún coloca a la Isla a la cola de la región, pero que representa un salto en comparación con los 479.861 que existían al cierre de 2008, año en que el Gobierno permitió a los cubanos contratar servicios de telefonía móvil, hasta entonces de uso exclusivo para extranjeros y altos funcionarios.

Los dispositivos Android son los más populares entre los nacionales, ya que cuestan menos y son más versátiles, pero Apple gana terreno entre artistas, músicos y jóvenes de familias con más recursos

Los dispositivos Android son los más populares entre los nacionales, ya que cuestan menos y son más versátiles, pero Apple gana terreno entre artistas, músicos y jóvenes de familias con más recursos. Llevar uno de sus dispositivos en el bolsillo "abre puertas y viste bien", cuenta Daniel, un joven que trabaja como modelo en un grupo independiente.

El joven lleva cinco años usando los terminales del gigante estadounidense y recuerda que "al principio era difícil descargar las aplicaciones porque el App Store estaba bloqueado", pero con el deshielo diplomático entre Cuba y Estados Unidos, la tienda virtual empezó a ser accesible desde la Isla.

"En mi cuarto tengo una foto de Steve Jobs", relata y "otra de Eddy Cué, el vicepresidente de software y servicios de internet de Apple". Cué es de origen cubano y en septiembre pasado su nombre fue incluido en la lista de los 20 latinos más influyentes en el mundo de la tecnología, divulgada en español por el portal especializado CNET.

Daniel fantasea con que un día Cué "venga a dar una conferencia a La Habana y abran una mega tienda de Apple en el centro de la ciudad", pero su sueño tendrá que esperar. La normalización diplomática entre ambos países atraviesa un momento de indefinición y muchos temen que Donald Trump revierta parte de lo avanzado.

Reparador de teléfonos iPhone. (Fotograma/ R. Casamayor)
Reparador de teléfonos iPhone. (Fotograma/ R. Casamayor)

"El problema para nosotros sigue siendo comprar aplicaciones de pago, porque la mayoría de la gente aquí no tiene tarjeta de crédito ni cuenta de PayPal, pero en el mercado negro hay una gran oferta", asegura Daniel. La más reciente edición semanal del paquete contiene una carpeta con más de 3 gigabytes de estas funcionalidades.

Los emprendedores agrupados alrededor del pequeño negocio privado Win to Mac ofrecen a su vez un catálogo de 41 páginas con todo tipo de programas para iPhones y para computadoras que usen el sistema operativo Macintosh. La mayoría son copias piratas, pero los compradores no tienen reparos en usarlas.

El taller Adictos al iPhone también se ha lanzado a conquistar más clientes a través de insertar publicidad en el paquete, una práctica a la que cada día apela un número mayor de negocios privados. El audiovisual, de factura profesional, también se distribuye a través de los propios móviles gracias al intercambio de archivos por Bluetooth.

"Lo que más piden los maqueros para instalar en el móvil son los mapas, cursos de inglés, diccionarios, funcionalidades para usar las redes sociales, aplicaciones con clasificados de compraventa y juegos", explica René López, un joven técnico que trabaja por cuenta propia en un taller dedicado a la reparación de iPhones en el municipio Centro Habana.

En el local donde trabaja René llegan también clientes a vender y comprar móviles. "Este es un punto de encuentro para la comunidad maquera y siempre viene gente con lo último del mercado". Este lunes, una cliente "trajo un iPhone 7 de 32 gigabytes y quería 630 CUC", cuenta el emprendedor. "En menos de una hora se lo vendió a un músico de salsa que vive en los altos del taller", explica.

Un médico, el profesional mejor pagado del país, necesitaría guardar el salario completo de 14 meses para financiar un teléfono de ese precio

Un médico, el profesional mejor pagado del país, necesitaría guardar el salario completo de 14 meses para financiar un teléfono de ese precio. Los recursos para costear estos exclusivos dispositivos provienen fundamentalmente del comercio informal, el desvío de recursos estatales que son posteriormente vendidos en el mercado negro, las remesas y contratos en el extranjero, como giras musicales o artísticas; pero también de los más prósperos negocios privados al estilo de restaurantes, casas de rentas y transportistas enfocados en el turismo.

El mercado de estos dispositivos se nutre fundamentalmente de las importaciones que hacen los viajeros a través de la Aduana, donde están exentos de pago hasta dos teléfonos celulares por cada persona.

"Los iPhone se venden más caros, por eso es un buen negocio traerlos desde Panamá o México, pero hay que tener un poco de paciencia porque a veces es más lento encontrar un comprador", cuenta a este diario Niurka, una cubana nacionalizada española que se gana el sustento como mula entre la Isla y varios países de la zona.

"La gente quiere exclusividad y productos de calidad", agrega. "Por eso entre los nuevos ricos y los dueños de negocios particulares el iPhone es el teléfono de moda". En lo que va de año, Niurka ha logrado importar una decena de estos celulares. "Tengo que apurarme antes de que Apple se instale aquí porque se me acaba el negocio".

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