Los "superanimales" desembarcan en el museo de Historia Natural de Nueva York

La vida al límite (CC)
Anuncio de la vida al límite (CC)

(EFE).- Peces de sangre transparente o capaces de sobrevivir sin agua durante años, buitres que vuelan a 11.000 metros, ballenas que nadan a 3.000 metros de profundidad o tardígrados que toleran la congelación y el hervor son los "superanimales" del museo de Historia Natural de Nueva York.

"La vida al límite: historias de especies increíbles" es el título de la exposición que estará en el museo más entretenido de Manhattan desde hoy hasta el 3 de enero de 2016, un fascinante viaje por los milagros de la selección natural y la mutación genética.

"Después de este interminable invierno podríamos pensar que son los neoyorquinos los animales capaces de vivir en condiciones extremas, pero en esta exposición vamos a ver auténticos superhéroes con superpoderes naturales", bromeó la directora del museo, Ellen V. Futter, al presentar esta muestra.

"La vida al límite" demuestra cómo los organismos son capaces de adaptarse a absolutamente todo, "desde las capas más finas de la atmósfera hasta las fosas más insondables del océano", aseguró el vicepresidente y comisario de la sección de Paleontología, Michael Novacek.

Es el caso del buitre Ruppell, que puede chocar con un avión en África a 11.000 metros de altura gracias a una proteína que hace su sangre más eficiente frente a la escasez de oxígeno de las altas capas de la atmósfera.

O del zifio o ballena de Cuvier, que aguanta la respiración durante 137 minutos y puede llegar a los 3.000 metros de profundidad, allí donde residen los únicos animales conocidos capaces de vivir sin oxígeno: los loricíferos.

Mark Siddall, comisario desde la división de invertebrados, y John Sparks, del departamento de ictiología, han sido los encargados de encontrar gran parte de estas rarezas de la naturaleza.

Siddall destacó que "lo más fascinante es ver cómo distintas especies encuentran una solución al mismo problema".

En las fosas abisales, por ejemplo, muchos organismos desarrollan la fosforescencia, mientras que en las cuevas, "a menudo consideradas el callejón sin salida de la evolución", explicó Sparks, aparecen especies sin visión ni pigmentación, como la salamandra olm que vive en Eslovenia y Croacia.

La falta de agua, por ejemplo, es abordada por la iguana de las islas Galápagos con una mutación que le permite beber agua salada y luego estornudar la sal que no necesite. Mientras, el pez pulmón africano ha sobrevivido a las sequías gracias a su capacidad para enterrarse bajo tierra y sobrevivir durante años sin comida ni agua hasta que la laguna se recupera.

Siddall recuerda que un animal tan común como la pulga posee el "superpoder" de saltar 200 veces su tamaño. "Es como si nosotros pudiéramos saltar un rascacielos de Midtown", aseguró, aunque su "superhéroe natural favorito" es la gamba mantis, que puede adquirir doce colores diferentes (algunos de ellos ultravioletas) y que puede golpear las conchas del mar con una fuerza equivalente a la de un balazo de una pistola del calibre 22.

Para Spark, en cambio, su favoritos son unos peces que habitan en el río Congo y en el Amazonas. "Son ríos muy densos, sin apenas visión y se comunican entre ellos con señales eléctricas, un complejo sistema de comunicación en el que incluso se puede distinguir al macho de la hembra", relató.

El engullidor negro y su estómago flexible, que le permite comer animales más grandes que él, el zorro fénec del Sahara, que ventila las temperaturas más altas del planeta a través de sus enormes orejas, o el escarabajo rinoceronte, capaz de levantar ochenta veces su peso son algunos de los plusmarquistas del mundo natural.

Como también llama la atención la sangre transparente del pez cocodrilo en el Ártico, la sangre azul del cangrejo herradura o un lagarto de Nueva Guinea con sangre verde, el prasinohaema virens.

Aunque la estrella de la exposición es una especie que mide menos de un milímetro, la de los tardígrados, que da la bienvenida a la exposición en formato gigante, 6.000 veces su tamaño, por ser la culminación de la sabiduría genética.

Conocidos como los osos de agua, sobreviven a la congelación, el hervor, la deshidratación, la radiación y el vacío. Una especie que no solo puede habitar en cualquier lugar del mundo, terrestre o marino, sino que en 2007 fue enviado al espacio exterior y también regresó con vida e incluso se reprodujo, lo que les dio el título del ser vivo más resistente de la Tierra.

"Esta exposición nos presenta a los embajadores de la gran historia de la evolución. Es un monumento a la supervivencia. Un testamento viviente de la tenacidad de la vida en la Tierra", concluyó la directora del museo.

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