El mundo está bailando en La Habana

Aparición de Alicia Alonso en el escenario
Aparición de Alicia Alonso en el escenario. (14ymedio)

El 24 Festival Internacional de Ballet en La Habana comenzó ayer martes en la noche en el Teatro Karl Marx. La gala inaugural consistió en la presentación de Shakespeare y sus Máscaras, como parte del homenaje que dedica el evento a los 450 años del natalicio del escritor inglés, considerado como el dramaturgo que más interpretaciones coreográficas ha tenido.

La obra, que recrea la historia de Romeo y Julieta, siguiendo un libreto de José Ramón Noiray, contó con figuras de alto nivel como los primeros bailarines Dani Hernández, Anette Delgado y los bailarines principales Arián Molina, Víctor Estévez y Leandro Pérez, entre otros.

Un momento significativo fue cuando, al concluir la presentación de los bailarines y en medio de los abrazos de simpatía del público, apareció en el escenario Alicia Alonso, de 92 años, asistida por dos jóvenes que la sostenían por los brazos.

Como en toda presentación oficial de un evento de esta naturaleza, se encontraban presentes figuras políticas y culturales, como el primer vicepresidente Miguel Díaz Canel-Bermúdez y el presidente de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba, Miguel Barnet.

El cuerpo de baile se lució, la orquesta estuvo magnífica y la escenografía, soberbia. Julieta parecía enamorada y la rivalidad entre Capuletos y Montescos sacaba chispas en el escenario. En el público, los balletómanos de siempre, más toda la fauna festivalera de periodistas y funcionarios.

El lobby del Karl Marx
El lobby del Karl Marx

En esta 24 edición, junto al Ballet Nacional de Cuba, el Ballet de Camagüey y estudiantes de diferentes niveles, desplegarán sus artes representantes de numerosos países de los cinco continentes. También se realizarán talleres para niños y adolescentes y clases magistrales a cargo de prestigiosos especialistas.

El Festival nació en 1960 con el objetivo de exhibir la danza que se hacía en Cuba y al mismo tiempo mostrar al público cubano lo que acontecía en el entorno mundial. La fiesta de las zapatillas ha pasado por momentos realmente oscuros, por las deficiencias materiales y los tropiezos burocráticos.

Este año, la sede que tradicionalmente alberga el evento está cerrada. El hermoso Gran teatro de La Habana y su espectacular Sala García Lorca siguen bajo un proceso de restauración que ha roto con todos los plazos constructivos y la paciencia de los espectadores. Planificada su conclusión para agosto de este año y con un costo de 30 millones de pesos, nueve de ellos en moneda convertible, la reparación ha excedido el cronograma de trabajo y las facturas a pagar. El resultado fue el reacomodo de las presentaciones más importantes del Festival hacia el Teatro Karl Marx.

A pesar de todo, cada vez que descorren los telones y comienza el Festival Internacional de Ballet de La Habana, es como si hubiera ocurrido un milagro y así lo percibe el público.

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