"Me convertí en el rapero de la trova"

Jorgito Kamankola ha desarrollado una singular carrera en el mundo de la canción reorientada casi por azar

Una vez se llamó Jorge Lian García, pero ahora todos lo conocen por su nombre artístico: Jorgito Kamankola. Este trovador de 31 años ha pasado por el rock, el rap y la música popular cu­bana, para terminar mezclando todas esas influencias en temas que son crónicas de la urgencia de estos tiempos que corren.

El pasado viernes, el músico se presentó en el estudio artístico La Marca en La Habana Vieja y tras el concierto conversó con 14ymedio sobre su más reciente disco y su singular carrera artística.

Pregunta. De una cierta manera, fue víctima del éxito del reguetón.

Respuesta. Empecé a hacer rap en 1999 cuando había un movimiento increíble, pero después vino el reguetón que acabó con todo aquello y me fui a buscar las peñas de trova. Trabajé con el grupo Aceituna sin hueso como utilero y rapero, pero después me volví un rapero trovador.

P. Antes que lo prohíban fue su primer disco. ¿Cómo vio la luz?

R. Lo grabé gracias a una beca de Asociación Hermanos Saíz (AHS) pero solo me alcanzó para hacer la grabación en los estudios EGREM. Los productores musicales hablaron con Israel Rojas, del Dúo Buena Fe, y le llevaron uno de los temas. Me hizo un préstamo para terminar las mezclas del disco y me dijo: "cuando lo licencies me devuelves el dinero". Pero no me lo quisieron licenciar en ninguna disquera. Así que me vi con una deuda y con un disco en un pendrive.

"Me hablaron de hacer un 'crowdfunding', cosa que me pareció una locura, porque en Cuba no tenemos un buen acceso a internet. Logramos reunir 3.000 euros"

Fue entonces cuando me hablaron de hacer un crowdfunding, cosa que me pareció una locura, porque en Cuba no tenemos un buen acceso a internet. Logramos reunir 3.000 euros y así pude devolver el dinero a Israel. Hice también mil copias de Antes que lo prohíban allá en España.

P. ¿Qué lugares hay ahora mismo en La Habana para la trova?

R. En los lugares establecidos como el teatro Bertolt Brecht tocan grupos determinados, porque hay una entrada que son 50 CUP que no todo el mundo puede pagar. Se han creado también unos cuantos bares particulares, pero la entrada también es cara y la cerveza aún más.

Cuando hice la presentación de mi segundo disco en el cine Riviera, la entrada costó 10 CUP y fueron 500 personas. Eso quiere decir que hay público, lo que tenemos que encontrar son espacios alternativos que puedan cobrar 10 o 20 pesos cubanos. El público de la trova por regla general no tienen un peso.

P. ¿El estudio La Marca es una mejor opción?

R. El espacio para la música en La Marca no es una peña, es un encuentro que se llama A muleta y que se hace cuando aparece la oportunidad. Tampoco es un bar, pero viene gente a escuchar los temas y además no hay cover que pagar. Hago canciones con letras que hay que escuchar y me siento feliz en estos espacios.

P. ¿Qué formato explora en su segundo disco?

R. El segundo disco lo empecé a grabar aquí y lo terminé en España. Lo hice por crowdfunding igual. Es musicalmente más sencillo, ya no es la banda completa, sino un formato de tres o cuatro personas. Porque es imposible, en Cuba y en cualquier otra parte, andar con una banda completa a no ser que se sea un músico famoso.

Este segundo disco va con canciones todas nuevas, se llama Hasta precisar el aire y grabé uno de los temas con el cantautor español Javier Ruibal y también filmamos un videoclip en Cádiz.

P. Algunos de sus temas más críticos y con una mirada social no se escuchan en las presentaciones que ha tenido en la radio y la televisión. ¿Le piden que no los toque?

R. El único programa que me ha puesto todos los temas grabados es Entre manos, en los otros como Cuerda viva, siempre me piden una canción específica o después me dicen que tenemos que grabar tres temas más para sustituir los que no pueden ir. En los Lucas una vez presenté un videoclip y me dijeron que no se podía poner, tengo amigos que trabajan en la radio y me dicen que hay determinados temas míos que no se pueden poner.

"Tengo amigos que trabajan en la radio y me dicen que hay determinados temas míos que no se pueden poner"

P. ¿Qué puede hacer para evitar esa censura?

R. No hago nada contra eso porque lo mío es componer los temas. Los hago porque los siento, los que censuran son ellos. No hago canciones para lograr salir por la televisión o la radio, sino para mi y para que la gente las sienta. Siempre he estado concentrado en mis temas que tienen que ver con la necesidad de expresar lo que me toca y lo que me hace daño.

Sería buenísimo salir por la televisión y la radio porque eso es promoción, sobre todo aquí en Cuba que no funciona ni YouTube ni nada de eso. Fuera hay mucha gente que se da a conocer por un video que publicó en Internet. No me molesta que no me pongan pero tampoco es algo que yo diga que este bien.

P. ¿Cómo ve a las nueva generación de trovadores?

R. No me considero trovador. Empecé por el rap y después me metí en el movimiento de trova y ahí me convertí en su rapero. Festival para aquí, guitarra para allá, me enganche el instrumento al hombro pero no me considero trovador, para mí esa es una palabra que tiene un peso profundo. Hago la poesía que me encanta y me gusta y como quiera que sea estoy vinculado al mundo de la trova porque mis canciones las hago a partir de la guitarra.

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