El cine latinoamericano se lleva dos Osos de Plata y varios premios en la Berlinale

El director húngaro Ildiko Enyedi recibe el premio Golden Bear durante la ceremonia de clausura y entrega de los premios del 67 Festival Internacional de Cine de Berlín, en Berlín, Alemania. (EFE)
El director húngaro Ildiko Enyedi recibe el premio Golden Bear durante la ceremonia de clausura y entrega de los premios del 67 Festival Internacional de Cine de Berlín, Alemania. (EFE)

(EFE).- El cine latinoamericano cerró hoy su participación en la 67 edición de la Berlinale con dos Osos de Plata, para Una mujer fantástica, del chileno Sebastián Lelio, y para el cortometraje mexicano Ensueño en la pradera, de Esteban Arrangoiz Julien, así como varios premios de jurados independientes.

La cinta Una mujer fantástica, coproducida por Chile, España, Estados Unidos y Alemania, se llevó el Oso de Plata al mejor guión para esta historia centrada en el rechazo social a una mujer transgénero, firmada por Lelio y Gonzalo Maza.

El filme, cuya buena recepción, interés y conexión por parte del público resultó algo “inesperado” para su director, obtuvo asimismo el Teddy a la mejor película de la Berlinale, galardón que distingue el cine de contenido homosexual o con especial sensibilidad hacia la comunidad LGTB.

La cinta sumó también una mención especial del Jurado Ecuménico que sigue el festival.

La película se centra en la figura de Marina -interpretada por la actriz transexual Daniela Vega-, que por el hecho de ser transgénero es vetada por la familia de su novio, Orlando -encarnado por Francisco Reyes-, y totalmente excluida cuando llega la hora de darle el último adiós al que fuera su pareja.

En tanto, el Oso de Plata Premio del Jurado de cortos recayó en el filme mexicano ‘Ensueño en la Pradera’, obra que trata de reflejar las difíciles condiciones de vida que sufren muchos mexicanos

En tanto, el Oso de Plata Premio del Jurado de cortos recayó en el filme mexicano Ensueño en la Pradera, obra que trata de reflejar las difíciles condiciones de vida que sufren muchos mexicanos y el impacto de la violencia en los habitantes de los pequeños pueblos.

En la rueda de prensa tras la gala de entrega de premios, Arrangoiz denunció que su país vive una etapa “muy oscura” marcada por la violencia que se está grabando en el imaginario de los niños, al tiempo que llamó al Gobierno de su país a invertir más en educación y cultura como “única manera de salvar a las nuevas generaciones” de esta lacra.

En la cinta, en la que un joven regresado de Estados Unidos conversa en el campo con una chica que nunca ha dejado México, Arrangoiz recurrió a la mezcla ficción y documental como apoyo para contar su historia.

En tanto, el corto Centauro, del argentino Nicolás Suárez, una película del oeste greco-creole que transcurre en la Pampa argentina, recibió una mención en la misma categoría.

El filme The Jungle Knows You Better Than You Do, de la directora colombiana Juanita Onzaga y coproducido con Bélgica, se llevó el Premio Especial al mejor cortometraje del jurado internacional de la sección Generation 14plus, dotado con 2.500 euros.

Por otra parte, la película La libertad del diablo, del mexicano Everardo González, centrada en víctimas y victimarios de la violencia en México, ganó el premio de Amnistía Internacional para documentales de la Berlinale, donde se proyectó en la sección Berlinale Special.

El filme, que optaba también al premio al mejor documental, constituye un crudo y doloroso retrato de una sociedad gobernada por el miedo y la inseguridad y ofrece una selección de los testimonios que se esconden detrás de cifras y titulares estremecedores, pero abstractos.

El filme ‘Pendular’, de la brasileña Julia Murat, corpoducida por Brasil, Argentina y Francia, ganó el premio de la Federación Internacional de la Crítica Cinematográfica

En tanto, el filme Pendular, de la brasileña Julia Murat, corpoducida por Brasil, Argentina y Francia, ganó el premio de la Federación Internacional de la Crítica Cinematográfica -FIPRESCI-, en la sección Panorama.

El filme presenta a una joven pareja que se muda a una planta de una fábrica abandonada, donde, con una cinta naranja, divide el espacio en dos partes iguales: en una, él instala su taller de escultura, la otra se convierte en estudio de danza para ella.

El arte y la intimidad se mezclan en este ambiente, donde los protagonistas pierden poco a poco su capacidad de distinguir entre sus proyectos artísticos, el pasado de cada uno y su relación amorosa.

El Premio de la Paz recayó en el documental El pacto de Adriana, en el que la realizadora chilena Lissette Orozco se sumerge en el pasado de su tía Adriana Rivas y su paso por el cuartel Simón Bolívar como secretaria del jefe de la Dirección de Inteligencia Nacional (DINA, policía secreta de la dictadura chilena), el general Manuel Contreras.

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