El béisbol que nos merecemos

Vista parcial del Estadio Capitán San Luis de Pinar del Río. (14ymedio)
Vista parcial del Estadio Capitán San Luis de Pinar del Río. (14ymedio)

La 54 Serie Nacional de Béisbol arranca con un juego en la casa de los campeones de la pasada serie, Los Pativerdes de Pinar del Río, comandados nuevamente por Alfonso Urquiola. Tras una aburrida ceremonia inaugural, el primer encuentro de la nueva temporada se cerró con la victoria de Matanzas por 5-1 y confirmó que el pasatiempo nacional de la Isla vive desde hace años de glorias pasadas.

Domingo, el Estadio Capitán San Luis de la capital pinareña fue desbordado por la fanaticada que deseaba volver a ver en acción a sus ídolos, bate y guante en manos. La ceremonia inaugural no se diferenció de las anteriores ediciones, con una lectura patriótica de comunicados, regalos de organizaciones de masas, presentación de deportistas y dirigentes nacionales y provinciales. Los aplausos de guión.

El surrealismo criollo alcanzó la cima del bostezo con la consabida coreografía, una tabla deportiva al más rancio estilo soviético. ¿Qué decir de la presencia policial? Es normal que en cualquier evento público estén presentes las fuerzas del orden, pero lo que sucede en las competencias deportivas cubanas ya se escapa de cualquier proporción. Durante el primer partido de esta serie nacional era difícil saber si nos encontrábamos en un estadio o en un cuartel, dada la cantidad de uniformados que se mostraban por todos lados.

La ceremonia inaugural concluyó con la lectura del compromiso ético de los atletas, roto en el propio juego inaugural cuando una insignificante jugada en home provocó una pelea entre dos jugadores. La bronca se saldó con la expulsión de los implicados, uno por cada equipo.

¿los directivos del béisbol nacional darán los pasos necesarios para corregir la deplorable situación en que se encuentra el pasatiempo nacional?

La alineación de Matanzas masacró cinco carreras por una a la del patio, lo cual puede interpretarse como una verdadera "matanza pinareña" en un juego de un solo lado, en el que ganó el equipo menos malo.

La Serie Nacional de Béisbol comenzó, pero aún queda en la memoria de los cubanos la anterior contienda, en la que hubo mucha polémica, pero tampoco se pudo hablar de calidad. La época dorada en la que nuestros peloteros profesionales, vestidos de amateurs, vencían a diestra y siniestra a cuanto equipo les plantara cara, se ha quedado atrás. Los tiempos han cambiado y nuestro béisbol continúa enquistado en estructuras obsoletas que en nada han ayudado a sacarlo del atolladero.

¿Será este otro campeonato bañado de mediocridad como los anteriores? ¿O los directivos del béisbol nacional darán los pasos necesarios para corregir la deplorable situación en que se encuentra el pasatiempo nacional? Estas son algunas de las interrogantes que atormentan a los millones de fanáticos que aún le quedan al deporte nacional en esta isla.

Por el momento, el espectáculo del pasado domingo en el Estadio Capitán San Luis más parecía una repetición del cansancio y el desastre beisbolero. Ojalá que se trate solo de problemas en la inauguración, porque nos merecemos un béisbol de mayor calidad y no "esto" en lo que se ha convertido la Serie Nacional.

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