Para sobrevivir, los actores trabajan de camareros

Reinier Hernández Cabrera conversa con ' 14ymedio' sobre los avatares de la actuación en Cuba y las dificultades que atraviesa el gremio

Reinier Hernández. (Cortesía del actor)
Reinier Hernández. (Cortesía del actor)

Se graduó como técnico medio en Comercio Exterior, pero Reinier Hernández Cabrera decidió que la actuación sería el camino a recorrer por el resto de su vida. Ahora, con 35 años, acumula roles en importantes puestas en escenas, musicales y seriales televisivos. Esta semana conversó con 14ymedio sobre los avatares de la actuación en Cuba y las dificultades que atraviesa el gremio.

Pregunta. ¿Cuál es el papel de la agencia estatal Actuar, que agrupa a la mayoría de los actores dentro de la Isla?

Respuesta. Ninguno de los actores se siente en realidad representado por la agencia. Si no ven en nosotros alguna ganancia, nada funciona. Tampoco existe la figura del representante en el caso de los actores y por eso vienen las productoras extranjeras y pasan por la oficina de Actuar, porque saben que el lugar existe, pero no porque la agencia nos esté buscando trabajo.

P. ¿En qué consisten las llamadas casas de casting?

R. La más importante es la Casa de Libia Batista. Actualmente es muy difícil tener un contacto directo con el productor y por eso surgen los intermediarios que reciben el salario y pagan al actor un porcentaje que suele ser solo del 4 o el 5%, máximo un 10%. Muchos extranjeros vienen a Cuba y pagan un sueldo muy bajo, porque se aprovechan de las necesidades que hay aquí y buscan algo "barato". Por ejemplo, pagan entre 2.000 o 3.000 pesos convertibles por interpretar un papel y el actor apenas recibe unos 300 CUC.

Si alguien se queja, puede suceder que no lo llaman más las agencias de casting ni las productoras.

"Pagan entre 2.000 o 3.000 pesos convertibles por interpretar un papel y el actor apenas recibe unos 300 CUC"

P. ¿El Instituto Cubano de Arte e Industria Cinematográficos (ICAIC) funciona de otra manera?

R. Es un monopolio, con todas sus buenas intenciones artísticas, pero un monopolio, En el sentido de que es la única entidad que representa al cine cubano ante los productores internacionales que vienen aquí a rodar. Hay dos o tres productoras independientes, pero todavía no han logrado reconocimiento legal. De ahí que todo pase por el ICAIC y allí se determine nuestro salario.

P. ¿Considera que el deshielo entre Cuba y Estados Unidos ayudará a los actores de la Isla a tener contactos más directos con las productoras de ese país?

R. Estoy a favor de intercambiar nuestra cultura con todas las demás del mundo, también con la de Estados Unidos, pero no me gusta prostituirme. Quiero los intercambios culturales con Estados Unidos pero a ojo abierto, con transparencia. Ahora no tenemos un mecanismo de presión ni cultura de negocios, no sabemos realmente como organizarnos ni defendernos. Debe existir una estructura en la que al menos sea limpia y justa la parte salarial.

P. En el caso de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba, ¿siente que hay una representación más efectiva?

R. Podría ser una de las partes que nos ayude en nuestro empeño. Una vez, la actriz Corina Mestre me dijo en una reunión que para que surgieran cambios y mejoras, los jóvenes deberíamos tomar los cargos directivos. Pero veo que mi generación no quiere complicarse en asuntos de papeleos, cargos y sacrificios, aunque la causa sea buena, porque padecemos como generación una falta de estimulo crónica. Querría que confiaran más en nosotros y no nos cerraran más puertas. No entiendo cuál es el miedo a un cambio.

P. ¿Para cuándo la creación de un sindicato de actores?

R. Muchos han promovido esa idea y siempre es mal vista. Pero alguien dijo que si los actores hacían un sindicato entonces las aeromozas también iban a querer uno y así hasta el infinito. Si es bueno para las personas, ¿por qué no se permite? Se supone que cosas como esas forman parte de la esencia revolucionaria, del mejoramiento, del cambio y del bienestar común. Así que nos sentimos entre la espada y la pared, porque no tenemos una estructura, ni una organización, ni conocemos las leyes que protegen a los actores.

P. ¿Cambiará algo en esa situación con la aparición de la programación de CubaMax TV, distribuida en EE UU?

R. Siempre nos han repetido el "himno nacional" de que "no hay presupuesto" y es por eso que hacemos trabajos complicados y de imagen por muy poca paga. Se supone que si las autoridades ahora están vendiendo un producto en el mercado internacional harán una mejora al salario de los actores que participaron en las obras que están en CubaMax TV.

"Algunas personas tienen la idea de que, porque aparecemos en la televisión, vivimos bien, pero en la mayoría de los casos no es así"

P. ¿Cuán duras pueden resultar las condiciones de trabajo para los actores?

R. Un colega me contó hace poco que en una novela que están grabando suspendieron el día de trabajo porque el almuerzo estaba muy malo. Algunas personas tienen la idea de que, porque aparecemos en la televisión, vivimos bien, pero en la mayoría de los casos no es así.

P.  ¿El restaurante Habana blues ha decidido contratar a varios actores como trabajadores del local?

R. No siempre hay trabajo en nuestra profesión y tenemos que inventar, trabajar en lo que sea, por la derecha o por la izquierda. Habana Blues es un proyecto muy interesante, porque los gastronómicos son actores tanto de teatro como de cine y televisión. Es una ayuda, un respiro, para que sigamos haciendo nuestro trabajo artístico y, además, ganar un dinero extra.

En mi caso, aprendí lo básico del bartender y ahora ya llevo un mes de practicante en el lugar y me va bien. He compartido trabajo allí con otros actores muy conocidos, como Enrique Molina y Rogelio Blain, que hacen de capitanes de salones, además de Jorge Martínez, Tamara Castellanos, Lissette Vilá y Rolando Núñez.

P. Estuvo a punto de ser elegido para actuar en la entrega de Rápido y Furioso que se filmó en Cuba...

R. Quedé entre los tres seleccionados para hacer un personaje importante. Sin embargo, al final el papel recayó en un dominicano, porque algunas escenas debían ser rodadas en Estados Unidos y los productores vieron como una dificultad la obtención del visado.

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